Wikipedia

Resultados de la búsqueda

Mostrando las entradas con la etiqueta viajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta viajes. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de agosto de 2022

El Lago



El sitio que se muestra en la fotografía de la izquierda es el lago de Umécuaro en Michoacán.


Toda esta temporada he estado saliendo a explorar sitios diversos. Estoy aprendiendo que uno nunca se arrepiente. Viajar en moto tiene su encanto. Y ahí estaba ya. Nuevamente. Rumbo al lago.

El cielo lucía limpio en lo que cabe. Unas cuantas nubecillas grises diseminadas hacía el sur pero que no presagiaban lluvia inminente. Me daban un lapso de unas seis horas antes de que comenzara la tormenta de verdad, que además ahí suelen ser monumentales y tendría que haber hecho el camino de vuelta ya caída la noche.  

Por el trayecto encontré campesinos caminando a orillas de la carretera con su azada al hombro. Lo que me produjo una fuerte emoción por la cantidad de veces que suelo evocarlos en mis poemas. Son campesinos humildes que aún labran la tierra con instrumentos manuales y sin ayuda de maquinaria motorizada.

Con certeza el que me causó mas impresión fue uno particularmente anciano que avanzaba a paso lento y trabajoso. Me pareció que irradiaba una especie de aura de vacío y reconciliación con la vida. Como quién por fin aprendió la manera de vivir en una quietud sosegada; como un gong roto que permanece en silencio.

Quién sabe... No dudaría que el campo enseñe. En silencio. Con el cambio de las estaciones. Con las puestas de sol, con la noche, con los cielos estrellados, con su furia inclemente y con la paciencia. Si los hombres de mar aseguran que la mar enseña, el campo también debe hacerlo.

Algunos hombres que nacen en el campo suelen buscar el bullicio de la ciudad. Salen persiguiendo la felicidad tras el éxito. No lo sé. Para mi, la redención se encuentra en la naturaleza.

Estuve a punto de detenerme a fotografiar a aquel anciano, pero no creo que le hiciese mucha gracia. Uno nunca sabe. Son campesinos pero quizás no gusten demasiado de la gente (al menos esa es la impresión que me causan). Si estoy en lo correcto, creo que les comprendo. Pero nada impidió llevarme la imagen en mi memoria. Y si con el tiempo logro encontrar las palabras correctas para reconstruirlo en un poema creo que podré, al menos, intentaré... contentarme con una aproximación bastante imperfecta de lo que trato de decir.


La carretera discurre cuesta arriba y sinuosa. Un tanto olvidada y agrietada. Enroscada como una serpiente, sube siempre. O se baja; según se vea. A los lados despeñaderos cerrados de pinos y encinos. Mas arriba es posible encontrar cedros. Y la temperatura es sensiblemente mas baja y el cielo un poco mas encapotado. 


He adquirido cierta habilidad para tomar curvas. La carretera enseña. Y una de las lecciones es que ninguna curva por insignificante que parezca se debe menospreciar. Pero tampoco eso impide desarrollar cierto estilo y aprovecharlas de alguna forma para nuestra diversión. El secreto reside en observar y negociar la forma de cruzarle, de manera que se cree una estrategia mental de los movimientos que ejecutáremos. Se entra del borde exterior de la carretera dejando que el motor controle la marcha. Se dirige al punto central, una vez llegado a ese punto, se enfila nuevamente al exterior, se acelera, y se sale de manera elegante formando una especie de siseo. 


Hagamos guirnaldas y coronas

con las flores de este Verano.

Contemplemos a la abeja embriagada abandonar

el cáliz de la flor.

Aprende a tallar la piedra.

vive de los sentidos,

haz de la inteligencia

una dura costra como corteza de árbol”



Conforme asciendo por la carretera comienzo a tener una vaga preocupación por una llovizna constante, pero esta brilla por su ausencia. Luego de cruzar una última curva los árboles abren paso a la vista del paisaje. El cielo se muestra despejado y sus rayos golpean directo sobre la superficie del lago que devuelve destellos como un espejo. Detuve la moto en la orilla y capturé una instantánea.

Cerca de las casas del poblado me encontré con vacas pastando. Los campesinos no parecen desconfiados. No obstante es conveniente estar acostumbrado a ser observados de una manera indiscreta. Están acostumbrados a que el forastero les salude al pasar porque de ese saludo infieren mucha información. Así que resulta interesante observar la manera en la que un movimiento de cabeza disuelve cualquier gesto o seña facial adusta y desconfiada. Es como un saludo que lleva un mensaje  implícito de armonía y paz. Y que además se va con toda la intención de respetar el lugar. 

Capturé algunas fotos y estuve un rato explorando a un costado de la ribera del lago. Con las lluvias del Verano el camino estaba lleno de barro y charcos. En algunos tramos el sendero se estrecha y la orilla del lago solo está a unos metros. De tal forma que de haber llegado a patinar o deslizarme hacía un costado corría el riesgo de ir a caer al agua con todo y moto.

Pasé junto a tres bueyes pastando a su libre albedrío. Eran tres ejemplares hermosos color Beige (dos hembras y un becerro)... Al notar mi presencia y el ruido del motor, las hembras continuaron pastando pero el becerro interrumpió su almuerzo, levantó su cabeza y me observó con ojos chispeantes, cándidos e inteligentes llenos de interrogantes. Era un pequeñin desbordante de inquietud y necesidad por explorarlo todo.

Me detuve bajo unos fresnos. El trino de todos los pájaros reunidos en las copas de los árboles se percibía como si procediera de un techo abovedado y muy alto. Justo como el de una catedral. Envolvente.


De lejos la superficie del lago parece como de plata y refleja los rayos del sol. Conforme uno se aproxima todo aquello se asemejaba mas a un espejo. Pero una vez a escasos metros del agua se percibe su color real, verdoso. De cuando en cuando se percibe un chapoteo ¡Plop! Una trucha salta y desaparece en una fracción de segundo dejando una estela de ondas concéntricas que se desplazan en la superficie. Aunque truchas, me parece que es algo digno de contemplarse. Se puede estar durante horas mirando el agua y mirando las truchas saltar de forma aleatoria.


En esas aguas coexisten truchas, lubinas y carpas. A los pobladores se les permite pescar hasta seis o siete ejemplares para su consumo personal. La venta está prohibida. Los visitantes tienen permitido pescar dos o tres y las pequeñas deben ser liberadas del sedal y ser devueltas al agua.


En los alrededores se encuentran tierras de cultivo granjas de fresa, truchas, cabañas para pernoctar y un santuario Budista para turistas. 

Hay unas sesenta familias asentadas ahí. Muchos terrenos con vista al lago son de propiedad privada con cabañas de descanso. La mayoría de las personas nativas de ese lugar es gente pobre. Analfabeta. Muchos ni siquiera llegan a servicio de energía eléctrica. Unas pocas poseen televisión y ninguna computadora. A lo mucho poseen una radio de pilas. 

En un par de casas se sirven truchas doradas a los visitantes. Son dos pequeños restaurantes. Cuando pasé no era la hora, ni el día mas conveniente. Estaban abiertos pero con las sillas de madera recogidas sobre las mesas. Una mujer barría el piso.

Una masa de nubes negras aparecieron desde el poniente, se asentaron sobre el lugar, y entonces supe que era hora de volver.





sábado, 13 de junio de 2020

Thor Heyerdahl y la expedición de la Kon-Tiki




Durante una travesía o situación de supervivencia, los problemas del mundo civilizado dejan de brillar por su importancia para dejar paso al "Instante" y vivir el día a día.
Tal situación acontece con el viajero que debe resolver problemas inmediatos.
Viajar algo a la "aventura" es una manera de aprender para el sujeto de vida sedentaria y bolsillo nutrido, que los problemas son más imaginarios que reales.
Y en una de esas puede resultar terapéutico.



Estoy leyendo "La expedición de la Kon-Tiki de Thor Heyerdahl (1914-2002) El Noruego aventurero, estudioso, geógrafo, etnógrafo y botánico... En 1947 se lanzó a la mar en una balsa construida por troncos de un árbol llamado "balsa" en compañía de un loro, cinco hombres y amigos, en total seis incluyendo a él: Heyerdahl, Knut Haugland, Bengt Danielsson, Erick Hesselberg, Torstein Raaby y Herman Watzinger... 



Pretendía demostrar a los incrédulos su teoría de que la Polinesia, había estado habitada por personas autóctonas de sur América, procedentes del territorio del Perú.
Teoría que solo se fundamentaba en restos arqueológicos, plantas, y rasgos físicos de los habitantes de aquellas islas.



Como decía mas arriba, la balsa fue una copia idéntica a la usada por los antiguos pobladores, basada en las ilustraciones dejadas por los conquistadores Españoles; construida con una especie de árbol del mismo nombre, cuya madera posee propiedades de flotación e impermeabilidad adecuadas para su larga estadía en agua. Fue cargada con hiervas de distinta especie, frutos y agua en abundancia, aunque en sus escritos registrados en el libro maneja que ni un solo día de la travesía, les faltaron peces sobre cubierta y agua procedente de la lluvia.

Para mí es un libro de aventuras con mucha cantidad de exotismo. Me gusta. Será cosa mía; en algunas partes me sabe a un poco de Hemingway, con una combinación de William Hope Hodgson en otras.
Lagartijas del tamaño de un caimán, hormigas gigantescas.
Pulpos enormes de ojos fosforescentes y malignos, serpientes de las profundidades que visitan por la noche, cangrejos porfiados, peces voladores, delfines, caza de tiburones, ballenas y cachalotes. Peces dorado que mutan de color al momento de morir. Una huerta a bordo. Amistades singulares. 
Lo suficiente para pasarla bien. Atardeceres fascinantes, aguas de azul turquí.
Ahí está para quién disfrute con este tipo de literatura.

"Algunas veces salíamos también en el botecillo de goma para vernos de noche. Se levantaban por todas partes olas negras como montañas de carbón y una centelleante miríada de estrellas tropicales arrancaba un desmayado reflejo del plancton en el agua. El mundo era simple: estrellas en la obscuridad. Que fuera el año 1947 antes o después de Cristo, pronto careció de significado alguno. Vivíamos y nos sentíamos vivir con vigilante intensidad. Nos dábamos cuenta de que para los hombres anteriores a la época de la técnica, la vida había sido también plena e intensa; en realidad, más llena y más rica en muchos aspectos que la vida del hombre moderno. En cierta forma, el tiempo y la evolución habían cesado de existir; todo lo que hoy era real e importante, lo había sido antes y seguiría siéndolo después."