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domingo, 27 de noviembre de 2022

El amor

El problema del desconocimiento del amor radica en la imposibilidad para definirse mediante el uso del idioma. Sencillamente no existe una forma o combinación lingüística para lograr su definición. El amor radica en un estado mental especifico. Un estado de libertad, un estado de completitud perfecta. Tal estado de ausencia total de vacío se percibe como una unidad de la que somos parte, y no obstante que la soledad nos acompaña como un Hámster en su rueda; en el estado de amor esa soledad no es sinónimo de sufrimiento sino un espacio en que se puede ser y estar.

 Podemos percibir la manera en la que somos parte de una unidad. Un solo núcleo inseparable e imposible de fragmentar pero que no debe producir conflicto con la esencia solitaria de los individuos, por la razón de que el amor opera en un estado interno. Ese es el estado especial en el que se vive cuando descubrimos el amor. El amor no es dependencia, el amor es parecido a la luz, un estado de calma. En el amor no hay frío y no hay miedo. Es la unidad de la vida, indefinible, indivisible.

En el amor no se puede hablar en términos de felicidad o tristeza, se puede hablar en términos de completitud, pero no de posesión, ni de apego. Es frecuente la confusión entre apego y amor. Creemos que poseer, aferrar a lo externo es una forma de amor. El estado de amor comienza con la comprensión interna. 

"Elimínese la hipocresía, rechácese el fingimiento y las gentes retornarán a la piedad filial y al amor" Tao Te Ching

Pero las palabras solo son capaces de describir de una manera inexacta. Permiten descripciones, pero no permiten transmitir experiencia. 

El autoconocimiento es una vía para llegar a la experiencia del amor. 

sábado, 14 de noviembre de 2020

No nos acercamos a la verdad, si no en la medida que nos alejamos de la vida...

 “No nos acercamos a la verdad, si no en la medida que nos alejamos de la vida..."
Sócrates


Llegado a la tercer década de mi vida, entro en una fase de conflicto entre la soledad, la compañía, la amistad y la unión humana. La tecnología se ha desarrollado; dos grandes portales concentran a casi el total de los habitantes del planeta. Y una nueva forma de sociedad se hace presente. Se podría argumentar que el ser humano está mejor comunicado y mas próximo que en cualquier siglo. Mas sin embargo una incómoda individualidad impera, y el hombre niega a salir de su ostracismo. Lo percibo como personas por fin reunidas, pero sin saber que decirse, como quererse, como llegar a ser una unidad.
A primer etapa de mi vida adulta observo una dificultad mayor para establecer relaciones humanas. La mayoría de la gente unida en matrimonio conforman núcleos individuales y su vida transcurre entorno a la familia. Y todo apunta que el resto de la gente solo es mera interacción.
Aquella facilidad que caracterizaba a la juventud primera para establecer relaciones parece menguar, pero con la característica de que las relaciones establecidas a partir de edades maduras suelen presentarse mas honestas y sinceras aunque escasas, casi diría que nulas.
Algunos científicos describen la adultez temprana, como una etapa donde los mecanismos Biológicos de la reproducción se disparan y la gente hace lo que tienen que hacer; formar una familia y reproducir la especie, a manera de ley. Y es cuando la soledad les parece mas insoportable. Ese temor a la soledad es una coacción hacía donde la naturaleza llama y formar ese núcleo aún con toda la individualidad y lo absurdo que esto supone, con cariño o sin cariño. Un absurdo del que ni siquiera parecen sospechar, simplemente lo viven con todas las consecuencias.
¿Pero qué sucede con los que han podido ver el absurdo del fenómeno mismo?. El que ha llegado ha comprender que el amor no debe representar exclusividad, pero que las cosas no parecen funcionar de la manera que se se supone deben hacerlo.
El hecho de no ser parte de una unidad familiar, creada por mí, me da la posibilidad de observar con atención el fenómeno. Me parece una situación lamentable. Una mentira, una trampa malvada que alguien nos ha jugado. La idea de servirse del prójimo por mero interés personal me es abominable, y mas aún la individualidad que representa un núcleo familiar.  
De mas joven mis preocupaciones eran distintas.
La cuestión parece apuntar a que  no permanecemos inmutables en cuánto a nuestra visión de la vida, y se aprende mientras se vive. Pero ese aprendizaje solo puede ser fructífero si nos detenemos a observar cuidadosamente lo que sucede en nosotros y lo que percibimos a nuestro alrededor. Cada etapa de la vida nos muestra una faceta diferente, una enseñanza, nuestras opiniones se pueden modificar. Nuestra forma de percibir la existencia lo hacen en función a factores externos e internos.
Creo no tener apego alguno a la vida, pero tampoco prisa por morir. Me mantengo a la expectativa, solo para conocer las sorpresas y el proceso del cambio en el sentido de percibir la existencia como ser humano.
No es de extrañar que para la persona cuya crisis existencial se presente en etapas tempranas considere la posibilidad del suicidio como una manera de solución. Yo lo consideré en su tiempo, debo admitirlo. Trataba de encontrar un sentido al problema de mi existencia que ya se me presentaba, decidí posponerlo por una década, un lustro o por tiempo indefinido... lo que fuera... convencido de que siempre estaría ahí esa opción, la cual es una forma de solución rotunda pero con la desventaja de perderse el final de la fiesta  (aunque si lo sometemos a un análisis, es un asunto sin importancia pues luego de morir es lo mismo que no haber vivido. La nada). Descubrí, entonces, que se aprende mientras se vive, y el hecho de encontrar superflua toda actividad del ser humano, me ha dado un impulso para disfrutar el momento con las cosas que hago. Quiero decir, en otros términos:  que el convencimiento del absurdo de la vida, lleva a comprender que el único sentido de esta es vivirla lo mejor posible; sin apegos, sin deseos. Y creo que solo así es posible abrirse al verdadero amor y poder vivir simplemente, con la menor cantidad de desdichas.

sábado, 31 de agosto de 2019

El sol como una peste de nausea


La sociedad no avanza nunca. Retrocede tan rápido por un lado como avanza por el otro. Experimenta cambios constantes; es materialista, civilizada, cristianizada, rica, científica; pero estos cambios no son mejoras. No te da nada sin llevarse algo a cambio. Se implantan nuevas técnicas y se pierden viejos instintos.”
Ralph Waldo Emerson


Percibo falta de amor en la sociedad. Ahora tenemos el Internet, tenemos las llamadas telefónicas, los mensajes instantáneos: nunca el hombre había estado tan mejor comunicado pero nunca tan solo.
Se puede estar muy solo aún estando en compañía. ¿Me explico?
Pareciera que el egoísmo se ha acrecentado. ¿Por qué nadie se da cuenta de que sin amor las raíces de la desdicha proliferan?
Aveces cuándo nos sentimos apesadumbrados tratamos de llenar nuestros vacíos (que claramente podemos percibir como se generan desde lo mas entrañable de uno mismo) asistiendo a un concierto, yendo al cine, con la música, con la literatura, yendose de copas, buscando sexo. O simplemente no haciendo nada, esperando que algo suceda.
Siempre buscando algo de lo que depender y todo por la falta de verdadero amor.
Ni siquiera tenemos una vaga idea de lo que significa el amor. ¿El amor son palabras dulces? ¿Qué es el amor exactamente? ¿escuchar al otro? ¿decir te quiero, te amo? ¡Siempre podemos hacerlo por mero compromiso! Las palabras dulces son arma de doble filo. Podemos crearle una dependencia a un sujeto vulnerable y eso seguro que es de lo mas ruin que podamos hacer.
El amor ni siquiera es el contacto sexual, este tan solo un analgésico para olvidar nuestros pesares por minutos.
Es increíble lo que la escritura ayuda. Apenas llevo estas pocas lineas tratando de sacarme de mi interior cierta espinita y ya me siento un poco mas aliviado, porque yo escribo esto para descargar un poco todas las cosas jodidas del día a día y salir adelante.
Uhmmm...
He podido observar algunas cosas. El juego no trata de tener compañía. Lo que puedo percibir es una sociedad que interactúa; he visto grupos de amigos que se van a una noche de copas, están los colegas de la oficina por ejemplo, los compañeros de clase, la chica que puedes conocer en el bar... Pero siempre está presente esa falta de amor, de cariño y entrega. Vamos por ahí erráticos en un engaño de una amistad y amor en los términos que solemos entenderlo. Esto nos convierte en meros fantasmas, convierte al sol en una peste de nausea y los días se hacen monótonos y grises. Raíces grises de egoísmo que proliferan y aniquilan cualquier otro tipo de manifestación mas pura.
¿Pueden sentir a lo que me refiero con “el sol como una peste de nausea” un cólera en días de canícula.
No sé si alguien mas habrá tenido esta percepción. Yo la tengo continuamente. Hay diferentes tipos de soledad. No me desagrada la soledad siempre y cuándo no sea generada por el egoísmo. Ese tipo de soledad es muy perjudicial y solo sirve para alimentar mas de lo que todos tenemos: soberbia y vanidad.
El amor es algo que no se puede explicar, simplemente surge. No se puede comprender con el intelecto. He podido observar gentes que dicen amar, pero al mismo tiempo dicen odiar ciertas cosas. ¡quién ama no odia!es algo básico. 
Desde mi punto de vista, al igual que la amistad y la humildad, estos son conceptos a los que nunca encontraremos una definición precisa.
Pero he tenido la fortuna de sentir el cariño hacía un amigo, y he descubierto que no importa si solo es una persona la que queremos en este mundo, si ese amor, ese afecto y cariño son genuinos, habrá afecto hacía el resto de los seres humanos y animales y afecto por nosotros mismos. Lo cual nos coloca en un estado de verdadera dicha. 
Siempre he creído que la relación entre afecto y amistad es inversamente proporcional al número de amigos, me explico; "A mas amigos, menos afecto y amistad, a menos amigos, mas afecto y amistad" de ahí que se puede proclamar que "Dime el número de amigos que tienes y te diré quién eres" 
He podido experimentar lo que significa la amistad espiritual, sentir muy cerca la presencia de alguien a quién quieres por muy lejos que se encuentre.
No sé si me de a comprender.
Creo que es todo por hoy.

miércoles, 8 de agosto de 2018

La última vez que hicieron el amor




La última vez que hicieron el amor

Aquella tarde Larry llegó temprano de la oficina cargando una caja llena de sus objetos personales; un cuaderno de hojas amarillas, una lapicera con algunos bolígrafos, gomas de borrar, un resaltador de textos. La fotografía de Carol con su hijo Charly abrazando a Scotty sobre el césped.
Carol lo vio entrar desde la ventana de la cocina y lo siguió con la mirada por el senderito de la entrada. Tiró del tapón del desagüe, miró como el agua formaba un remolino y se secó las manos en el delantal. En ese momento Charly se encontraba jugando con su amigo Hans en el patio trasero. Se entretenían bebiendo coca cola, tratando de resolver un libro de laberintos. Charly tenía siete años y Hans su amigo, nueve.
Cuando Larry entró a casa y puso la enorme caja sobre la mesa Scotty se dejó ir sobre él.

-Scotty, buen chico, buen chico.
El perro se anudaba entre sus pantorrillas y arañaba su pantalón.
-Ahora no Scotty, vamos ¡Vete!
-¿Cariño que sucede? -preguntó ella con cierta gravedad, frontándose las manos en el delantal- ¿Qué te pasa?
Larry se tomó su tiempo. Scotty se tiró patas arriba.
Larry le rascó un poco, luego dio unas palmaditas y señaló la puerta del patio. Cuando el perro hubo salido y lo observó como si estuviese orgulloso de él dijo con voz algo apagada;
-¿Recuerdas que te había hablado del recorte de personal?
-¡Larry tu...! -Carol presionó las manos sobre su pecho- oh dios mio.
Larry se dio un par de golpes seguidos en la frente y maldijo en voz baja,
-Maldita suerte, Maldita suerte... -repitió.
Y se dejó caer sobre la silla del comedor con la cara entre las manos. Carol se puso detrás de él y le colocó las manos en los hombros.
-Cariño tranquilo ¿Tenemos el seguro de paro no?
-tenemos el seguro de paro -repitió.
-Bueno, ya veras como encontraras algo. También yo encontraré algo. Tenía que pasar no te aflijas.
Pensó en lo afortunado de tener el apoyo de Carol. Pensó en eso y en la suerte que había corrido al haberse casado con una linda chica. Y puso su mano sobre la de ella.
-Oh dios... -suspiró. Luego dijo mas tranquilo- Carol. No quiero hablar de esto por el momento ¿Con quién esta Charly?
-Hans, el chico de los Brown ¿recuerdas?
-¿Los Brown? ¿Su padre es el tipo aquel que cayó del tejado? ¿El policía?
Carol no contestó. Parecía aletargada. Al fin dijo.
-Cariño, ve y toma un baño, relájate. No creó que sea conveniente que Charly nos vea así. Tu, ve y toma un baño y enseguida te sirvo la cena.
Carol dio unas palmaditas sobre sus hombros y un beso en la mejilla. Luego la vio entrar a la cocina y escucharla trajinar. Fue a la ventana del salón y pudo ver a Charly y a su amigo junto al cerezo con la vista clavada sobre el libro y los lapices de colorear.

Desató los cordones de sus zapatos, abrió el grifo de la bañera y mientras se llenaba terminó por desnudarse. Entró al agua, se frotó el cuerpo hasta que la piel se tornó rojiza, luego se acomodó y cerró los ojos.
Carol entró al cuarto de baño y se sentó sobre el retrete.

-He preparado algunas Hamburguesas con papas fritas para los niños. Luego he mandado a Charly a casa de Hans.
Larry, asintió.
-¿Así que ha sucedido? -preguntó ella.
-Cariño no se que hacer -dijo él.
-He pensado tomar algún empleo nocturno -contestó ella.
-No lo sé. No se si sea buena idea. Tal vez debamos pensarlo mejor. ¿Qué hay de Charly?
Ella no dijo nada. No la veía pero podía adivinar que tenía miedo. Así que corrió la cortina y puso su mano sobre la de ella.
-Carol, Carol...
Entonces vio que estaba llorando.
-¡Oh Larry! Estoy asustada, cariño. Hoy han requerido el pago de la hipoteca... Tenía pensado que quizá...
-Lo sé -dijo Larry
Larry salió de la bañera. Le abrazó y le dio unas palmaditas en la espalda.

-Bueno, ya esta... todo irá bien. Todo irá bien.
Se decían cara a cara.
-Ya veras como saldremos de esta todos. Nosotros tu y yo Carol, y Charly... Ya veras, oh dios.
¿Por qué la vida tiene que ser tan difícil?
Ella le besó. Se deshizo del vestido y se apoyó en la pared. Larry le besó el cuello y fue bajando despacio. Cuando retornó, ella levantó la pierna y la apoyó en el hombro de Larry para que pudiera penetrarla. Cuando terminaron y Carol hubo salido, el agua aún estaba agradable. Larry regresó a la bañera, se puso ambas manos en la cara y se hundió completamente en el agua jabonosa aguantando la respiración el mayor tiempo posible. Al menos así no podría pensar.
Fue la última vez que hicieron el amor.