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sábado, 24 de julio de 2021

El Espíritu de masa


 Algunas veces me pregunto por que, por lo regular, es tan sencillo conseguir implantar ideas (a todas vistas) erróneas en la mente de un grupo de gentes. Y mas aún, lograr controlar o encaminar voluntades y conductas. Naturalmente que una respuesta válida sería la ignorancia, pero la ignorancia por si sola no logra explicar de forma completa el problema. He notado que a la ignorancia, falta de criterio, o inclusive en mentes mas despiertas se le suma lo que se denomina algo aún mas fuerte, que incluso puede llegar a doblegar el criterio: “el espíritu de masa” el espíritu de masa descansa en el saber pertenecer a ciertos ideales, causas, o entidades. El creer que somos parte de algo mas grande y que nuestros actos están encaminados al bien colectivo que nos obliga a ejecutarlo o a promover cierta unión.

Un experimento mental para tratar de ilustrar podría ser el de suponer lo siguiente: Imaginemos que pertenecemos al alumnado de una institución educativa con el derecho a la libre expresión. Además supongamos que todos los alumnos, salvo algunos colegas, son desconocidos entre si, y que el único hilo conductor que los une es el ser compañeros de la institución y alumnos. De pronto, nuestra institución educativa decide imponer una nueva metodología que causa un sentimiento de molestia a los alumnos. Nadie se atreve a alzar la voz de forma aislada. De pronto, al fin, alguien surge. Convence al resto de que aquello es una decisión arbitraría y aunque la decisión sea para mejor; inflama de inmediato una llama de inconformidad. La voz se corre, nacen dos bandos contrarios y a la par nace algo que se denomina; el espíritu de masa. Entonces en cada uno de los miembros se deja sentir una fuerte unión, unos lazos de solidaridad grupal y apoyo mutuo entre desconocidos que arrulla la idea de ser parte de algo. Ese ímpetu o energía; impulsa, levanta la moral pero tiene la particularidad de enceguecer el razonamiento y caer de forma fácil en cualquier otro tipo de arbitrariedad, fanatismo o injusticia y falta de respeto. Pero que dirigidas de manera apropiada (en algunas ocasiones) puede ser un vector para iniciar un cambio benigno. (Aún esto último es un tema a discutirse, enfrentarse al hecho de determinar si apoyar algo de forma no meditada o embaucada es proclive al bienestar)

Tal fenómeno denominado “espíritu de masa” es imposible de experimentar de forma aislada y solitaria, ni siquiera militando a través de medios digitales (no mediáticos) debido a la ausencia de un líder. Todo intento de unión por medios digitales carece de la fuerza que la unión de masas inflama en cada uno.

Es un impulso efervescente que se apodera de la mente, bloquea el razonamiento y ofusca los sentidos. Enciende la pasiones. Entonces el tipo de a lado y el de mas allá y el de mas allá es tu colega, tu camarada, tu hermano. El hecho de la colectividad física provoca un sentimiento de unión de ser uno solo, de ser tomado en cuenta y corresponder. Algo, como ya decía, complicado de sentir de forma aislada o solitaria. 

De cierta manera es un fenómeno que pasa a expresar el éxito de quienes desean persuadir a la gente para un determinado fin. Llamarles a congregarse y formar una masa a quienes tienen en la mano con un poco de retórica o mucha retórica. Haciendo uso de esa comunicación no verbal, de esos sentimientos o ideas que solo se transmiten por gestos o expresiones. Pues no todo se puede comunicar mediante palabras.  Sin duda un recurso al que todos los políticos recurren.

Lo dejo sometido a su análisis... 

sábado, 14 de noviembre de 2020

No nos acercamos a la verdad, si no en la medida que nos alejamos de la vida...

 “No nos acercamos a la verdad, si no en la medida que nos alejamos de la vida..."
Sócrates


Llegado a la tercer década de mi vida, entro en una fase de conflicto entre la soledad, la compañía, la amistad y la unión humana. La tecnología se ha desarrollado; dos grandes portales concentran a casi el total de los habitantes del planeta. Y una nueva forma de sociedad se hace presente. Se podría argumentar que el ser humano está mejor comunicado y mas próximo que en cualquier siglo. Mas sin embargo una incómoda individualidad impera, y el hombre niega a salir de su ostracismo. Lo percibo como personas por fin reunidas, pero sin saber que decirse, como quererse, como llegar a ser una unidad.
A primer etapa de mi vida adulta observo una dificultad mayor para establecer relaciones humanas. La mayoría de la gente unida en matrimonio conforman núcleos individuales y su vida transcurre entorno a la familia. Y todo apunta que el resto de la gente solo es mera interacción.
Aquella facilidad que caracterizaba a la juventud primera para establecer relaciones parece menguar, pero con la característica de que las relaciones establecidas a partir de edades maduras suelen presentarse mas honestas y sinceras aunque escasas, casi diría que nulas.
Algunos científicos describen la adultez temprana, como una etapa donde los mecanismos Biológicos de la reproducción se disparan y la gente hace lo que tienen que hacer; formar una familia y reproducir la especie, a manera de ley. Y es cuando la soledad les parece mas insoportable. Ese temor a la soledad es una coacción hacía donde la naturaleza llama y formar ese núcleo aún con toda la individualidad y lo absurdo que esto supone, con cariño o sin cariño. Un absurdo del que ni siquiera parecen sospechar, simplemente lo viven con todas las consecuencias.
¿Pero qué sucede con los que han podido ver el absurdo del fenómeno mismo?. El que ha llegado ha comprender que el amor no debe representar exclusividad, pero que las cosas no parecen funcionar de la manera que se se supone deben hacerlo.
El hecho de no ser parte de una unidad familiar, creada por mí, me da la posibilidad de observar con atención el fenómeno. Me parece una situación lamentable. Una mentira, una trampa malvada que alguien nos ha jugado. La idea de servirse del prójimo por mero interés personal me es abominable, y mas aún la individualidad que representa un núcleo familiar.  
De mas joven mis preocupaciones eran distintas.
La cuestión parece apuntar a que  no permanecemos inmutables en cuánto a nuestra visión de la vida, y se aprende mientras se vive. Pero ese aprendizaje solo puede ser fructífero si nos detenemos a observar cuidadosamente lo que sucede en nosotros y lo que percibimos a nuestro alrededor. Cada etapa de la vida nos muestra una faceta diferente, una enseñanza, nuestras opiniones se pueden modificar. Nuestra forma de percibir la existencia lo hacen en función a factores externos e internos.
Creo no tener apego alguno a la vida, pero tampoco prisa por morir. Me mantengo a la expectativa, solo para conocer las sorpresas y el proceso del cambio en el sentido de percibir la existencia como ser humano.
No es de extrañar que para la persona cuya crisis existencial se presente en etapas tempranas considere la posibilidad del suicidio como una manera de solución. Yo lo consideré en su tiempo, debo admitirlo. Trataba de encontrar un sentido al problema de mi existencia que ya se me presentaba, decidí posponerlo por una década, un lustro o por tiempo indefinido... lo que fuera... convencido de que siempre estaría ahí esa opción, la cual es una forma de solución rotunda pero con la desventaja de perderse el final de la fiesta  (aunque si lo sometemos a un análisis, es un asunto sin importancia pues luego de morir es lo mismo que no haber vivido. La nada). Descubrí, entonces, que se aprende mientras se vive, y el hecho de encontrar superflua toda actividad del ser humano, me ha dado un impulso para disfrutar el momento con las cosas que hago. Quiero decir, en otros términos:  que el convencimiento del absurdo de la vida, lleva a comprender que el único sentido de esta es vivirla lo mejor posible; sin apegos, sin deseos. Y creo que solo así es posible abrirse al verdadero amor y poder vivir simplemente, con la menor cantidad de desdichas.

lunes, 20 de julio de 2020

Individualismo


Bueno, solemos quejarnos muy a menudo. Nos quejamos que las cosas no marchan bien, protestamos por todo, por la falta de solidaridad de los demás, la falta de empatía, el individualismo, el nacionalismo, la falsedad, la mentira... No veo que hagamos mucho al respecto. Realmente no veo que hagamos nada al respecto. ¿Quién está dispuesto a cambiar?
Todos podemos afirmar que entre los hombres de diferentes nacionalidades no hay una diferencia intrínseca, que todos deberíamos ser como hermanos, que debería existir amor. ¡Bueno! ¿Cuántos somos capaces de verlo realmente y decir: Mientras existan banderas y lineas territoriales imaginarias impuestas por el hombre, no hay amor ni sentimientos genuinos?
El Francés sigue mirando el mundo como Francés. El Británico y el Americano y el Chino hace lo propio. Y estallan guerras y los hombres pierden la vida por idealismos falsos y absurdos. Por defender ese fantasma patriotero que les han endilgado a lo largo de los tiempos.
¿Cómo podemos pedir  hermandad si no comenzamos por dejar de pensar como nacionalistas y aprender a ver a los demás como seres humanos? Es el primer paso para atacar el individualismo. El pensamiento dualista; germen del pensamiento machista y el pensamiento feminista y toda clase de impedimento para encontrar la verdadera amistad, el amor  y la generosidad.
La solución es evidente; “Un verdadero cambio comienza por nosotros mismos” Si nos negamos a ello entonces es imposible. Mas vale entonces no protestar. Si los viejos vicios y las ideas encarnadas sin fundamento pesan mas, mejor es callar.
Solo opera un verdadero descubrimiento cuando nos damos cuenta de la verdad de la mentira.
Penoso pero así es... vivimos en sociedades individualistas y mezquinas.