Wikipedia

Resultados de la búsqueda

jueves, 26 de marzo de 2020

Por los rayos tras las nubes negras


POR LOS RAYOS TRAS LAS NUBES NEGRAS

El hombre quiere ser engañado
El hombre pide ser engañado
El hombre exige no ser aniquilado 
por los rayos tras las nubes negras
religión apagada
verdad que aniquila
El hombre huye de la verdad
revive las formas.
Enciende la antorcha en la caverna
arde 
se consuela de la fuente de las formas platónicas.
No mires por encima de ti. 
arde.
No mires dentro de tu cabeza
El hombre exige no ser aniquilado 
por los rayos tras las nubes negras.

 
DE SIETE A DOCE NO PUEDO PROTESTAR
No puedo protestar.
Del alero despiertan los gorriones.
Mi borrachera se ha terminado, atrás los montones de tristezas.
es tiempo de aspirar
el olor de la violetas del jardín perfumado.
No puedo protestar.
Pongo agua para café sobre la lumbre.
Bolígrafo y papel, las aves y el fresco
me escriben los poemas.
Soy prolífico.
No puedo protestar.
El corazón
siento que sana.
De siete a doce:
-No puedo protestar-

  CAMINANDO CUESTA ARRIBA POR LA RUE LOUBON
Y uno no sabe,
un día miré a un tipo tristísimo;
decían que era un genio,
iba ahí
caminando cuesta arriba por la Rue Loubon 
inclinando un poco el hombro. 
arrastrando cierto gesto de abatimiento
bajo los 31°C de un sol de Verano.
Era un poeta.
Yo entonces hacía un esfuerzo por penetrar
en otra vida.
Como traspasando una pared de placenta,
de ectoplasma.
Había escuchado a alguien decir
que los poetas podían cambiar de vida.
Yo me preguntaba ¿cómo sería la vida de un poeta?
-Esa era la sensación mas o menos-
cuando lo logré, tampoco me gustó.
Creo que era una especie de tipo tristísimo también.
Me dispuse a atravesar la pared nuevamente
poco a poco, poco, a poco: derritiendome.
¿pero?
¡Una especie de monje ZEN! caminando por la Rue Loubon
¡que complicado!
En algún punto debí perder el camino.
¿Un matemático?
¡que terror!
salí
Con sorpresa me dije: 
mi vida fluye y vivo, estoy vivo 
caminando cuesta arriba por la Rue Loubon.
Matando las horas
Abordando vidas de gente que camina por la Rue Loubon.

miércoles, 25 de marzo de 2020

cápsula sobre Nabokov



No estoy seguro cual sea la razón, pero últimamente he estado
pensando mucho en Nabokov. Y recordé (no sin causarme gracia) la enorme lista de cosas que odiaba. A menudo la gente critica mal a quienes dicen odiar esto o aquello. “Esta loco, no hay quien lo aguante” pero algunos locos son realmente divertidos. Creo que todos los artistas caminan sobre la raya de la locura; por eso son artistas.
Soy de la idea de que si no hay incomodidad, molestia, necesidad por decir algo, sencillamente no hay obra de arte. Seamos honestos; quienes buscan arte, no buscan precisamente la belleza. Creo que esta es una de las principales falacias que la academia engendró y alimenta en su definición de arte. O al menos yo no he conocido a nadie que busque en el arte lo bello, mucho menos en la poesía. El termino bello es tan difuso que resulta peligroso hablar de él. No sabemos ni siquiera que es exactamente lo bello.
Años atrás podía aguantar una obra de Dostoievski, ahora entre mas años pasan me doy cuenta que Dostoievski es tan intenso que puede resultar mortal para un viejo pesimista. Y eso que no soy tan viejo. Cuando intento releer una obra de Dostoievski o de Ivan Turgueniev siento como un pinchazo en lo vivo. Debo parar, agarrar otra cosa o de lo contrario se que no la pasaré muy bien. De mas joven podía con esa carga.
Lo mismo me pasa con ciertos escritores estadounidenses que describen la vida de pueblos sureños willa cather, Flanery O Connor, o las novelas de los Japoneses, ozamu dazai por ejemplo. También me sucede con Kafka.
Y esto es porque la literatura nos crea un desasosiego, nos deja con un remanente de inquietud respecto a la vida real. Se lo que digo. La literatura es peligrosa.
Hasta hace relativamente poco mi concepción del amor era netamente de la época romántica, sin yo llegar a sospecharlo siquiera. ¿Cómo era posible? Quizás tendrían que ver todos esos libros que leí en su momento. Pero de alguna manera terminé embelesado por ese perfeccionismo de caracteres, entrega, intensidad y pasión que siempre admiré en segundo plano. Aquellas historias o esos arquetipos de personajes pueden ser muy peligrosas. Con el paso de los años me di cuenta que pretender vivir bajo el ideal Romántico Aleman, solo podía desencadenar en una neurosis arrasadora. El choque con la vida real es terrible, son como lava y agua. Brutal.
De esto ya hablaré en otra ocasión.
Como decía: para mí, Nabokov siempre ha sido una de las personalidades mas atrayentes de la literatura. Me gustaría dejar registrada aquí toda esa lista de algunas cosas que odiaba, de cualquier forma, esta lista esta extraída del libro “Vidas escritas” de Javier Marias.

Le molestaba enormemente que le atribuyeran influencias, fueran de Joyce, Kafka o Proust, pero sobre todo de Dostoyevski, al que detestaba, considerándolo «un sensacionalista barato, torpe y vulgar». En realidad detestaba a casi todos los escritores, Mann y Faulkner, Conrad y Lorca, Lawrence y Pound, Camus y Sartre, Balzac y Forster.”



aborrecía a cuatro doctores —«el doctor Freud, el doctor Zhivago, el doctor Schweitzer y el doctor Castro de Cuba»”



Sus manías y antipatías, no obstante, llegaban mucho más lejos: odiaba el jazz, los toros, las máscaras folklóricas primitivas, la música ambiental, las piscinas, los camiones, los transistores, el bidet, los insecticidas, los yates, el circo, los gamberros, los night-clubs y el rugido de las motocicletas, por mencionar sólo unos pocos ejemplos.”



Lo irritaba la gente que encomiaba el arte «sencillo y sincero», o que creía que la bondad del arte dependía de su sencillez y sinceridad. Para él todo era artificio, incluidas las emociones más auténticas y sentidas, a las que no fue ajeno.”

Un libro suyo muy recomendable son sus apuntes sobre literatura de cuando dictaba clases en la universidad de Wellesley y Cornell, se titula “Curso de literatura Europea” para quines busquen indagar mas en sus ideas literarias. 
Casi cualquier libro de Nabokov me deja complacido, y siempre vale la pena.

miércoles, 18 de marzo de 2020

El triunfo de la muerte






El triunfo de la muerte


La de la imagen se titula "El triunfo de la muerte" del pintor Pieter Brueghel "EL VIEJO" Breda 1525 - Bruselas 1569
Y no es mas que una representación simbólica de una epidemia. En ese caso una epidemia de peste.

martes, 17 de marzo de 2020

Balance



En realidad el objetivo que persigo de este blog es muy personal. Me gusta pensar en que es una especie de diario. Es un cuaderno donde esbozo las ideas de los temas que me interesan, y si a alguien mas le son interesantes; bienvenido sea. Si persiguiese los comentarios o los aplausos, seguramente, lo habría cerrado hace tiempo; ya que nadie parece querer decir algo.
Mucho menos aún esta escrito con fines tendenciosos a crear cambios o implantar formas de pensar. Lo que si puedo asegurar es que se puede encontrar sinceridad. 
Si fuese un sitio sobre temas prácticos o técnicos, o pasatiempos, quizás gozaría de mejor fortuna. Pero yo no tengo interés en escribir un sitio de esos. Creo que tenemos suficiente con Youtube que es un enorme basurero donde suelen encontrarse lindas joyas y hay tipos que se autodenominan "Youtubers" (payasos tras una cámara de video que sonríen todo el tiempo)

Al estar mirando “ El cuaderno de Saramago” me encuentro con una entrada que dice así:

Día 5
BALANCE
¿Ha valido la pena? ¿Han valido la pena estos comentarios, estas opiniones, estas críticas? ¿El mundo está mejor que antes? Y yo ¿cómo estoy? ¿Es esto lo que esperaba? ¿Satisfecho con el trabajo? Responder «sí» a todas estas preguntas, o incluso sólo a alguna, sería la demostración clara de una ceguera mental sin disculpa. Y responder con un «no» sin excepciones ¿qué podría ser? ¿Exceso de modestia? ¿De resignación? ¿O tal vez la conciencia de que cualquier obra humana no es nada más que una pálida sombra de la obra antes soñada? Se cuenta que Miguel Ángel, cuando terminó el Moisés que se encuentra en Roma, en la iglesia de San Pietro in Vincoli, dio con el martillo en la rodilla de la estatua y gritó: «¡Habla!». No será preciso decir que Moisés no habló. Moisés nunca habla.
De igual manera lo que en este lugar se ha escrito a lo largo de los últimos meses no contiene más palabras ni son más elocuentes que las que pudieron ser escritas, precisamente ésas a las que el autor quisiera pedirles, aunque fuera murmurando, «Hablen, por favor, díganme qué son, para qué han servido, si ha sido para algo». Callan, no responden. ¿Qué hacer, entonces? Interrogar palabras es el destino de quien escribe. ¿Un artículo? ¿Una crónica? ¿Un libro? Habrá que hacerlo, pero ya sabemos que Moisés no responderá.

José Saramago

El cuaderno”

¡En caso de emergencia salvese quien pueda!


Ayer que fui al centro comercial, la gente llevaba botellas de agua y
papel higiénico por montones. Si quizás se comprende; supongo que todos tenemos miedo del virus. Caminé por el pasillo de la farmacia porque tenía intención de comprar una botella de gel antibacterial; pues los estantes estaban vacíos. Así que me dirigí al pasillo de los jabones y apenas si había un par de estos en los estantes. Si esta bien. Pensé. La situación es grave pero ¡oh dios! esto comienza a cagar las pelotas por mucho instinto de conservación que tengamos el ser humano. Lo único que se necesita en estos casos es un poco de sentido común y raciocinio.
¿Por qué la gente la ha tomado contra el papel higiénico? ¿qué temen? ¿qué se acabe? Siempre esta la posibilidad de lavarse el culo y la nariz. No veo cual sea el problema.
Y quizás, lo peor del asunto en estos casos son los llamados “acaparadores” ¿Dónde quedan los demás? La gente que por motivos económicos no puede comprar tanto, o simplemente no quieren comprar tanto porque no son tan irracionales.
Me he llegado a enterar en días pasados que en varios países incluido aquí en México (naturalmente) se han suscitado discusiones y riñas por culpa de las compras de pánico. Por ejemplo en Australia una mujer hasta intentó apuñalar o apuñaló a un hombre por llevarse todo el papel.
Bueno es una situación bastante cómica con esos tipos; sucede sencillamente que su capacidad imaginativa no les permite enterarse de que sus provisiones realmente no sirven de mucho. Carecen sencillamente de sentido común. Tan poco sentido común como tanto egoísmo y estulticia tienen.
No niego que la compra de provisiones se deba hacer con cierta estrategia; sobre todo si se trata de personas mas vulnerables. Importante tener estrategia para preservar orden y evitar aglomeraciones.
Pero es muy diferente a un tipo que esta muy sanote, llega con una camioneta, un acoplado y toda su familia que pretende llevarse media tienda. Mientras todos los demás tienen necesidad de ese mismo producto y no ha dejado nada. Ya veo que en todo el mundo el ser humano vivimos bajo la premisa “En caso de desastre salvese quien pueda”
Siempre sucede lo mismo. Recuerdo el año pasado con el tema de la gasolina aquí en México. Ahora esta pasando una situación muy similar a nivel mundial. Recuerdo que la gente se rompía la nariz en las filas, y en cuanto abría una estación de servicio se abarrotaba y terminaba entrando la policía.
Por supuesto había gente mas prudente que se ceñía a las indicaciones de las autoridades y el sentido común, pero nunca lograban un poco de gasolina o solo un poco.
No tardaron en aparecer los tipos acaparadores que montaron su negocito y te vendían el litro tres veces mas caro de lo normal. Bueno hubo necesidad de guardar a esos sujetos un rato a la sombra.
Ahora me entero de que hay unos tipos que están vendiendo gel antibacterial “el recipiente de 1L” a 400 pesos, cuando solía costar unos 70 pesos mas o menos.
Cuando se tuvo el problema de la gasolina, no había alma caritativa que quisiera vender por lo menos un poco; así fueses familiar o conocido.
Y esto lo digo con fundamento por que en esos días me dí mucho a la tarea de observar, hablar y escuchar.
Siempre he sido de la idea de que las crisis de cualquier tipo, si se miran del lado correcto, dejan enseñanzas muy positivas. Generalmente son los estados que causan incomodidad y sufrimiento los que suelen dejarte este tipo de enseñanzas.
Estados que nos expulsan de nuestra zona de confort un rato y nos hacen mirar la vida de frente y entonces así, y con un poco de honestidad, podemos comprender quienes somos en realidad.
Yo lo que puedo ver es, que esta pandemia nos esta demostrando lo egoístas que somos algunos seres humanos. Y si hay algo que el ser humano no podemos fingir; es el temor a la catástrofe. Es ahí cuando prolifera lo peor o lo mejor de cada uno.

viernes, 6 de marzo de 2020

Una conversación sobre matrimonio


Había estado toda la tarde tirado en el sofá con la radio encendida, pensando sobre no se que asunto que he olvidado, pero que entonces demandaba toda mi atención. En ese momento las bocinas sonaban el tercer movimiento de la quinta de Beethoven y me hacía sentir realmente bien, quiero decir, melancólico, claro pero, bueno. Beethoven es como un río donde lavo lo peor de mi vida. Por no decir la escupidera donde vomito la mierda del día a día. Estaba pues, en ese estado cuando escucho que tocan la puerta. Subí el volumen e ignoré el llamado. Algunas veces suelen ser vendedores o evangelistas, solo que evangelistas no podían ser porque van por las mañanas, al menos así es costumbre en este barrio. Tal vez niños que pretenden gastar una broma o simplemente molestar. Suelen pasar, tocan el timbre y se marchan corriendo. No escuché nada mas -Quien haya sido, ahora se ha marchado- pensé. Pero algunos segundos después tocaron nuevamente. Fui a abrir. Era mi amigo Federico con su novia Mildred.
-¡Son ustedes! -dije- pasen.
Estan comprometidos desde hace seis años. Planeando un matrimonio, un hogar y muchos chicos, o algo de eso.
-Esta todo muy oscuro aquí y caldeado. -dijo Mildred
Tengo una planta carnívora en la mesa de centro para que las visitas no se queden mucho tiempo. Saco el frasco de Pringles, las pongo en un plato junto a la planta de forma que cuando la visita quiere coger una, tenga que pasar el brazo por arriba, cerca de la planta, con eso me aseguro de que no las toquen. Cuando se marchan vuelvo a guardar las papas. Es un buen sistema, cuando están a punto de arranciarse las como y compro nuevas en el super.
-Pobrecilla -dijo Mildred -debe pasarla muy mal aquí con todo este humo de cigarrillo.
-Esta habituada. -dije
-¿Realmente es carnívora?
-Es una Venus Carnívora -le dije.
-Te estabas agasajando sin nosotros... canalla.
-Solo dormitaba -contesté.
Se sentaron en los sillones de la salita. Traían Marihuana.
-Solo tengo soda de Limón -dije.
-Yo tomaré un poco de soda -dijo Mildred.
Saqué el tubo de Pringles.
-¿Tendrás un poco de agua con hielo? -preguntó Federico.
Llevé los vasos a la mesita. 
-Siento no poder ofrecer nada mas. ¿Conocen ese poema de Catulo que dice...?
-¿Catulo no es ese poeta Griego? -preguntó Mildred
-Italiano  -dije- pero el poema dice: Cenarás bien en mi casa, Fabulo querido, ojalá que con el favor de los dioses, dentro de unos pocos días, si traes contigo comida buena y copiosa, no sin una muchacha guapa, vino, sal y risa en cantidad. Te digo que si traes todo esto, mi simpático amigo, cenarás bien, pues la bolsa de tu Catulo está llena de telarañas. 
-Aquí no hay telarañas -objetó Federico
-La muchacha guapa la tenemos.
Federico comenzó a liar un churro. Y a hablar. Eso que decía siempre.
-¿Qué decía Sócrates del Matrimonio?
-No decía nada -dije- Sócrates solo enseñaba que nada sabemos.
-¿Y qué me dices de Krishnamurti, Schopenhauer?
-No lo sé -dije- puedes indagarlo.
-Lo que a Mildred y a mí nos gusta de ti es que eres un tipo muy divertido, aunque de un trato de mierda...
-Gracias...
-Pero volviendo a lo anterior deseábamos comentarte que quizá nos casemos el próximo Verano. Y lo que implica. Toda esa farsa. ¡Hermano! es cómico la manera en que la gente nos damos al teatro.
Mildred le miró. 
Federico tenía una forma de pensar muy avanzada para el común de las chicas.
-Quiero decir ¡Tu me amas, yo te amo! Unamos nuestras vidas. Así tiene que ser. No entiendo toda esa otra mierda ¿Comprendes? tanta...
-¿Parafernalia? -dije- Creo que si comprendo -contesté
-Yo diría teatro. Es algo realmente muy fácil de comprender. ¿Qué opinas tú?
-Lo veo bien, vaya, lo veo bien.
-¿Ya ves? ¡Te lo he dicho! -se dirigió a Mildred
Mildred no dijo nada. Tenía la esperanza de que influyera en la forma de pensar de Federico.
-¡Hay que joderse...! -exclamé
-Tengo en mucha estima sus consejos. -continúo Federico, señalándome.
-No digas eso por favor -le dije, me incomodó ese comentario. Ya te he dicho que no le doy consejos a nadie.

En realidad hacían buena pareja. Mildred es una chica bastante sensible. Posee mucha belleza, y en su interior todo es luz. Y además es muy sabia. No en el sentido de una sabelotodo, si no en el sentido de comprender. De percibir. Sin ese aire petulante y engreído.
-Así que ¿Que harías tú? -continúo Federico
-Pues no lo sé. -dije- realmente no lo sé. Creo que le das mas importancia de la que tiene. No veo cual sea el problema, ¿me entiendes? No veo la razón de ser inflexibles.
Terminó de encender el churro, me lo pasa primero, yo por cortesía se lo pasé a Mildred, luego me lo devolvió y le dí una buena calada y se lo mandé a él.
-¡Ohhh, ohhhh! -tose- si, si... reteniendo el humo... Mi forma de pensar acerca del matrimonio es... -da otra calada-...aja, aja... bastante, diría yo reaccionaria. Si, de esa forma le califico. Pero ella hermano no lo piensa así. 
Bueno, en estos días hay demasiadas parejas que viven en unión libre. -El porro volvió a circular- ¿Cierto? -preguntó
-Cierto -contesté yo- ¡Oye creo que sería divertido hacerlo con una pipa de agua! -dije- para variar.
-Se llaman Bong -intervino Mildred.
-Filtra toxinas -dije yo.
-¡TOXINAS! -interrumpió Federico- ¿Quién mierda se preocupa por eso? creo que este encierro te hace daño hermano, en verdad te lo digo...
-No, por desgracia el ochenta por ciento es mierda, lo demás es maría. -añadió Mildred-
-¡Mierda! -dije, luego tosí.
-Si -dijo él- mierda, el agua solamente es para enfriar el humo. Por cierto, tomaré un poco mas de agua con hielo si te parece bien. Espero no encontrar telarañas en mi vaso.
-Adelante, sírvete tu mismo.
Fue a la cocinita. Yo me levanté del asiento y puse un Album del Deep Purple.
-¡Es increíble! -dijo cuando regresaba de la cocina.
-¿Qué? -pregunté- Seguía con el rollo de las toxinas.
-Los doctores argumentan que fumar y beber mata y un tipo casi nos manda al arcén cuando veníamos. ¿Verdad Mili?
Mili asintió.
-Bueno, mata lentamente -dije yo- en dosis pequeñas. 
-La gente cada vez respeta menos -Agregó Mili.- No se que les pasa.
-Odio este país -dijo mi amigo.
-Supongo que en todos lados hay estúpidos. -dije- Por mi parte me encuentro genial en cualquier sitio. Soy un hijo de la madre tierra.
-¡Seguro! pero yo creo que deberíamos ser libres de elegir donde vivir.
Mildred continúo el rollo anterior.
-Si pero este se lleva el record. Lo vivo a diario. 
-Bueno y ¿a dónde irías?
Federico tomó la palabra:
-Ámsterdam, Nápoles, Alaska, La Antártida, Rusia... cualquier otro sitio de esos.
-Bueno... ¿No van a coger papas? Están frescas.
-Si claro... -dijo Federico- pero esa cosa me quita las ganas. Nunca me han gustado esas plantas. -dijo él- riéndose
-Son de dios, además puedes rodear la mesita -contesté.
-Quisiera poder tener una cuando nos casemos.
-¡Ni lo sueñes Mildred!
-Mantienen libre la casa de arañas y moscas -dije yo
-No me importan tus argumentos.
Rotamos el churro. 
-Un buen perro ratonero también es esencial. 
-Un tío mío tuvo uno que murió mas viejo que satán.
-¿qué Satán? -preguntó Federico
-Si Satán el otro perro salchicha de mi tío.
-Ah
-Bueno, el asunto es que era tan bueno para atrapar ratas que un día atrapó un gigantesca, le cortó la cabeza, el cuerpo fue a parar al corredor y la cabeza bajo el sofá de mi tío y ahí quedó y se secó...
-¡increible!
-No, lo increíble es que un buen día mi tío conoció una mujer que llevó a su casa para comerse una rosca, a la tipa se le regó el monedero cerca del sofá, metió la mano debajo y se topó con la cabeza de la rata. Fue un desastre. La tipa casi de desmaya, se puso lívida y arrojó la cabeza a mi tío, este pegó un salto y trató de retacharla con el cojín, pero falló y cayó a junto a su muslo, pegó un jodido grito de maricón y para entonces la mujer se había largado.
-Puta madre, puta madre...
Estuvimos un tiempo en silencio. Luego dijo.
-Creo que deberías casarte tu también. No es bueno que estés tanto tiempo solo.
-No estoy solo. Nadie esta solo realmente. -contesté- además de cuando en cuando me como una rosca.
-A mí me parece que estas muy solo. Espera ¿dónde esta ese...?
-Unicamente en apariencia. Además me siento bien. -Bostecé-
-¿Ves? A eso me refiero. ¿Quién en su sano juicio puede decir eso? Es un intelectual, se basta consigo mismo.
-Yo le creo -dijo Mildred- Para algunos es mejor estar solo.
-No lo se chicos. Simplemente  trato de vivir, vivir solamente.
-¡Pamplinas! Yo no soporto estar solo. Debes tener algo mal en la cabeza para creer lo contrario. Un tumor... leí que a un tipo le extrajeron un tumor del tamaño de una almendra y desde entonces su forma de pensar cambió.
-Natural -dije- ¿quién no cambia su forma de pensar luego de que le jodan el cerebro?
-¿Qué me dices de los santos? -pregunto Mildred
-¡Cuentos, puros cuentos! ¡Pamplinas!
-¿Los ascetas?
-Son los santos. Los ascetas son santos y los santos son cuentos, nadie puede ser lo suficientemente santo...
Me serví un vaso de soda con hielo mientras escuchaba la discusión. Volví a bostezar.
-Espera, he leído eso en un libro de Capote, creo que fue A sangre fría... la mujer tenía un tumor en la columna que le pellizcaba los discos o algo así...
-Bueno, no hablaremos mas sobre eso, dejémoslo estar -dijo Mildred.
-Bueno realmente hemos venido a charlar, si -dijo Federico- Hemos traído la batería a cargar y estábamos cerca y ¿Por qué no? Nunca esta demás pasar a visitar a un buen amigo... y volviendo a lo del matrimonio...
En ese punto debí quedarme dormido porque no recuerdo el resto de la conversación. Cuando desperté encontré una nota en la mesilla. Era de Mildred y Federico. No la leí completa. Aludía en un tono burlón a mi baja tolerancia a la María y algo relacionado con la jodida batería. Dejé el papel sobre la mesa, fui por una cerveza a la nevera y encendí la tv. Pase unos cuantos canales y la apagué. En eso escuché un trueno y unos segundos después pesadas gotas de lluvia golpeando la chapa del tejado trasero. Una mosca se posó dentro de un lóbulo de la venus y esta se cerró de imprevisto. Me quedé mirando la lluvia tras la ventana fumando y bebiendo pequeños tragos de mi cerveza. Pensando en que quizás compraría una piraña y una replica de un Goya.

Cosas de la vida



Un buen día Misty, un lugareño de la zona conurbada, compró un par de tenis de moda. Flamantes, los mismos del anuncio de la tv. Y Misty creía en una fantasía, la idea de que, por no se que motivo de la vida, esos zapatos le volverían mas veloz al momento de correr y saltar. Justo como el atleta que aparecía en el comercial de televisión, cierto basquetbolista de medio pelo que Misty admiraba. Zapatos deportivos de esos ridiculamente caros. Así el primer día que se los puso, sintió la sensación de ligereza y rapidez al andar, comodidad, tu sabes, confort. Mas tarde Misty salió a dar un paseo por la avenida. Estaba oscureciendo, paulatinamente la calle se quedaba mas y mas sola. Las farolas comenzaron a encenderse. Al pasar junto a un zaguán, que por su diseño podía albergar fácilmente a varios hombres ocultos, sintió un objeto agudo en la espalda. Misty se detuvo. Una voz le ordenó, tranquila y hasta con cierta educación. “Los Tenis o la vida” Pero Misty tiró a correr raudo, raudo como un rayo con los zapatos nuevos, “y vaya que corría rápido” según me contó Misty. A cada zancada sentía como ganaba aceleración. Como un corredor de cuatrocientos metros en la pista olímpica. Algo así como las sandalias con alas que el dios Zeus le regaló a Hermes, el mensajero del monte olimpo. Solo que los rufianes fueron mas veloces aún. Le alcanzaron pocos metros mas delante, le amarraron tremenda patiza y se llevaron los zapatos y una cadenita de Santa Rebeca de Himlaia, regalo de su difunda abuelita.

Y el tiempo pasó, porque en muy raras ocasiones las rachas de mala suerte se suceden de forma tan continua. Aunque a decir verdad nadie lo sabe, son cosas fortuitas, tan complicadas que escapan a nuestro entendimiento y la gente fatua lo atañe a la suerte, la cual en realidad no existe; si no que son situaciones que responden a algoritmos tan complejos que producen dolor de cabeza y mucho vértigo. Pero volviendo a Misty (que no se porque le llamaban de tal forma, cuando su verdadero nombre es Juan Cruz) Cierto día, por razones que desconozco y que no vienen al caso. Una buena tarde en que se encontraba de vacaciones en Caleta, cogió unas chanclas de goma, se puso unas bermudas y salió de casa de su cuñada a dar una vuelta por la playa y mirar la puesta de sol. Misty es romántico, a pesar de que las chicas lo consideran un poco retrasado y babotas. Llevaba consigo una mochilita que contenia una toalla, un radio de pilas, una cámara fotográfica de rollo y una revista de automóviles deportivos. Cuando llegó a la playa por la carreterita eligió un buen sitio debajo de un cocotero y aprovechando aún la claridad de la tarde, la soledad, y para esperar el ocaso, se metió a nadar un poco, el mar estaba algo embravecido y el agua no muy agradable, lo cual es común por ser mar abierto del lado del Oceano Pacífico. Aquí habrá quien se sienta inclinado a pensar que salió del mar huyendo de un tiburón, pero no. Las cosas, aveces, aunque chuscas, no suceden como en guiones de películas baratas. Cuando salió tiritando de frío, se secó con la toalla, luego la extendió sobre el suelo arenoso y se sentó para sacarse la arena de entre los dedos de los pies. En eso se aproximan dos hombres. “Ni se te ocurra moverte” Misty obedeció en el acto, uno de ellos lo amagó en el piso a punta de resortera con una piedra expansiva del calibre .45 mientras el otro, recogía la mochilita y las chancletas de goma y se largaban corriendo con las ligas del arma tensas y la piedra vibrando de energía potencial.
Pero si piensa que los infortunios de Misty acaban ahí, permitame decir, y lo ví con mis propios ojos;  Misty se trasladaba de un punto A a un punto B en una motito diminuta. De pronto la motito se apaga. Misty se baja muy confundido, intenta encender, el motor hizo Bruuu pupupufff .... Bruuuuu pupupufff Bueno no importa. Así que comienza a empujar su motito porque al final, Misty es positivo. Piensa en positivo. Pero al pasar frente a una casa un perro se encontraba tomando sol. El perro se levanta, se despereza, estira sus patas delanteras bosteza, tranquilamente y sin razón aparente le muerde el tobillo al pobre de Misty.
Cómico, pero como dije: Son cosas fortuitas de la vida.
Y de Misty nunca volví a saber nada, la vida nos ha llevado por derroteros diferentes. A menudo le recuerdo con algo de nostalgia.

sábado, 8 de febrero de 2020

Reflexión



Aprendemos mientras vivimos. Pero no tenemos tiempo ni posibilidades de vivir y de experimentar demasiado. Nunca vivimos lo suficiente (aunque lo parezca)
Ni siquiera tenemos certeza de lo que concebimos como demasiado. Ochenta o cien años son relativos. Siempre estamos carentes de experiencias. Y puesto que las experiencias enseñan cuando son aprovechadas, podríamos afirmar entonces que nunca llegamos a saber lo suficiente. Pero nótese que hablo de conocimiento personal. Un conocimiento que emana de nosotros mismos. Que descubrimos mientras se vive, y que revela nuestro verdadero carácter, lo que somos y nuestras actitudes.

La vida se configura por elementos que dependen de nuestro entorno. Cada momento de vida, si es analizado, aporta algo positivo. Inclusive existe una relación dicotómica entre lo positivo y negativo. En tal caso podemos decidir extraer todo lo positivo o negativo que queramos; es de nuestra elección preferir encontrar una enseñanza o dejar pasar sin pena ni gloria montones de lecciones.
De tal manera que cualquier estado, digamos; “de enfermedad, de desengaño, de ruptura, de frustración...” cualquier estado de ese tipo, por lo regular, estados que calificamos de “negativos” muestran una faceta de aprendizaje, independientemente del sufrimiento que supone, pero que permite el conocimiento de nosotros mismos y los demás. Todo esto me recuerda mucho aquel poema de Emily Dickinson que dice

 El agua se aprende por la sed;
la tierra, por los océanos atravesados;
el éxtasis, por la agonía.
La paz se revela por las batallas;
el amor, por el recuerdo de los que se fueron;
los pájaros, por la nieve.

Pero todo sería en vano sin el impulso del análisis.  

martes, 4 de febrero de 2020

No sé como describirlo



No exagero al declarar que mi única conexión con el mundo es la TV. Por lo general suelo mirar programas policíacos, noticieros y algunas películas si actúa Laurent Bacall. Se preguntarán cuando sucedió esto exactamente. La verdad es que no lo recuerdo. Es todo bastante confuso. Poco después de lo de la clínica de desintoxicación de alcohólicos, quizás, entre el proceso de salida y el divorcio, puede ser.
Ahora bebo mucho menos que antes. Me gusta pensar que mi vida ha progresado positivamente en algún aspecto. No lo sé. Yo lo siento así, quizás solo sean percepciones mías. Tengo dudas. Siempre tengo la sensación de estar en busca de respuestas, aunque no se si lo haga por afición o para matar el tiempo. También esta lo de la muerte de mis padres, aunque creo que eso no me afectó realmente como se supondría. Inclusive no asistí al funeral de mi madre. Mucha familia no tengo. Tan solo un hermano con el que no nos frecuentamos. Así que mi trato con la gente es nulo. Fuera del que mantengo en los empleos ocasionales o con los funcionarios del seguro de paro.
Quizás sea por eso que al atardecer, siempre a la misma hora, siento un profundo desasosiego, un vacío que me produce arcadas. Es algo contradictorio, ya que tampoco deseo hablar sobre ello con nadie. Creo que de entablar una conversación versaría sobre otro tema. Cualquier cosa frívola, sin importancia y provecho.
En cambio enciendo la TV, paso los canales un par de veces, busco algo interesante, como ya dije, si es policíaco mejor, y me quedo escuchando hasta que siento que ese vacío desaparece. Me es grato escuchar las voces. Aveces subo el volumen, me meto a la ducha, tomo largos baños de agua caliente mientras escucho las voces por el parlante. No sé como describirlo. Me causa una sensación de mucha calidez. Luego bajo, enciendo un cigarrillo, me sirvo un vaso de lo que tenga mas a la mano y me dejo llevar. Me quedo dormido ante la pantalla y despierto hasta el día siguiente, apago la TV y siento que todo marcha bien. Salgo a buscar empleo. La gente va de un lugar a otro. Me pregunto ¿que pensarán? ¿Cómo serán sus vidas? Lo cierto es que por el aspecto de sus gestos no parecen muy felices. Hay quienes aseguran que la felicidad se encuentra en la religión. Yo no lo siento así. Nunca he tenido la necesidad de creer. Considero que los templos son buenos sitios para estar un rato desconectado o dormido, aveces los frecuento, pero es una costumbre nada tendenciosa.
¿Serán los tiempos que corren? Algo tendrá que ver. Supongo que habrán existido tiempos en los que la gente charlaba mas a menudo. De camino al mercado, o a cualquier sitio. Tiempos en los que nadie andaba con prisa. Y tiempos en los que un saludo era mas afectuoso y existía mas calidez, pero no estoy seguro. No puedo comprender nuestra conducta. Con mucha frecuencia mis recorridos culminan en el café de Sam. Es un buen sitio. He elegido una mesa que me permite dominar todo el café. Creo entonces que en esos momentos no me importaría si alguien se arrimase a hablar un poco. No me importunaría. Y no tiene que ser una mujer propiamente dicho. Ahora que lo pienso creo que debe ser eso lo que me hace concurrir a ese sitio, porque en realidad el café que sirven no me agrada del todo. Y al final me levanto enfadado de la mesa, pago la consumición y salgo agradecido de que no se haya acercado nadie, porque quizás si alguien se hubiese arrimado no podría volver a ese lugar nuevamente. ¡Parece extraño! Pero es así. Pienso en que lo único que quiero es llegar a casa y encender la TV. Es increíble lo solo que se puede sentir uno en los sitios mas concurridos. Hay lugares como estadios, conciertos, o lo que sea... donde realmente se esta solo a pesar de la multitud. Personalmente prefiero los cementerios. Bueno, la verdad es que nunca he estado demasiado tiempo en uno de ellos, pero pienso, casi sin equivocarme, que me dan un efecto de bastante calma. Ademas leer los epitafios es una de las cosas que mas me emocionan. Uno nunca para de preguntarse sobre el hombre o mujer que fue en vida y ahora se encuentra ahí. Es verdaderamente emocionante. He tenido la intención de ir a pasar algo de tiempo en uno de ellos, aunque creo que en realidad nunca lo voy hacer. A menos que se trate de un acceso de desesperación y tenga que recurrir a ello como último recurso; como por ejemplo que, de imprevisto, la Tv deje de funcionar. En ese caso, si, puede que lo haría. ¿Por qué? Ni siquiera lo sé. Es penoso no saber porque tiene uno ciertas inclinaciones, pero, como ya dije, siempre tengo la sensación de estar buscando respuestas.

jueves, 16 de enero de 2020

Borges y Bioy


He estado leyendo “Borges” de Adolfo Bioy Casares. El libro es en realidad un extracto, una compilación de los extensos cuadernos (casi tres mil páginas) del diario que Bioy Casares registró producto de una larga amistad que duró algo mas de treinta años.
Todas las noches (o casi todas las noches) los dos amigos se reunían en casa de Bioy Casares, cenaban juntos, pasaban al salón, o a la estancia de trabajo y compartían anécdotas, penurias y alegrías. Hablaban de Literatura, Filosofía, de Física, de escritura, de traducciones, escribían, leían e imaginaban juntos. Cuando Borges se marchaba Bioy se encerraba en su estudio y registraba minuciosamente las conversaciones, logrando así dejar plasmada una faceta mas personal de quién fue Borges, sus ídeas, opiniones, temores y carácter.
Supongo que lo que en verdad me llamó la atención de este libro fue esa poderosa relación de amistad que ambos mantuvieron por tanto tiempo. Y es que después de vivir una experiencia así, uno termina apreciando lo que significa la verdadera amistad y un amigo pasa a ser un verdadero hermano. Tengo un amigo muy querido, del que ya he hablado antes en este Blog. En el dos mil dieciseis iniciamos una correspondencia a miles de kilómetros y se mantiene a la fecha. Para mí ha pasado a formar parte muy importante de mi vida y brindo porque dure muchísimos años mas. A menudo le digo que nuestra amistad tiene el atributo de la espiritualidad. Pues a pesar de estar muy lejos físicamente, siempre tengo la sensación de que se encuentra muy cercano a mí. Algo de verdad increíble.
Regresando al tema del libro; en lo personal creo que este caso de amistad es uno de los mas hermosos que han existido. Al final Silvina Ocampo (También escritora, poeta y esposa de Bioy) intenta aniquilar, terminar lo que tanto había sobrevivido al tiempo. Desconozco en realidad el motivo que la impulsaba a obrar así; puede que quizás se encontrara algo harta de las visitas diarias de Borges a cenar y otro granito de arena de María Kodama (última esposa de Borges), creo que por parte de ellas, es una situación lamentable que denota una personalidad egoísta, destructiva y poco enriquecedora. Por suerte la fuerza de la amistad perdura y la despedida definitiva se materializa con el fallecimiento de Borges.
Aquí dejo algunos extractos del libro.

(193...)
Creo que mi amistad con Borges procede de una primera conversación, ocurrida en 1931 o 32, en el trayecto entre San Isidro y Buenos Aires, Borges era entonces uno de nuestros jóvenes escritores de mayor renombre y yo un muchacho con un libro publicado en secreto...
...Por dispares que fuéramos como escritores, la amistad cabía, porque teníamos una compartida pasión por los libros. Tardes y noches conversamos de Johnson, de De Quincey, de Stevenson, de literatura fantástica, de argumentos policiales, de L’Illusion Comique, de teorías literarias, de las contrerimes de Toulet, de problemas de traducción, de Cervantes, de Lugones, de Góngora y de Quevedo, del soneto, del verso libre, de literatura china, de Macedonio Fernández, de Dunne, del tiempo, de la relatividad, del idealismo, de la Fantasía metafísica de Schopenhauer, del neo-criol de Xul Solar, de la Crítica del lenguaje de Mauthner...”

1982
Sábado, 9 de enero. Come en casa Borges, que ahora viene casi todas las noches. Silvina siempre encontraba razones para no dejarlo venir. Yo lo lamentaba, porque pasamos buenos momentos con él, porque suele estar muy solo y porque siempre hay algún trabajo a medio hacer, como la traducción de Macbeth. Silvina me decía: «Hoy no, porque estoy muy cansada. Hoy no, porque me duele el estómago. Hoy no, porque no consigo a nadie para acompañarlo desde el automóvil hasta el sexto piso de su casa. Hoy no, porque es viernes o es sábado, y hay mucho tráfico. Hoy no, porque no sé si mañana viene alguien a trabajar y no quiero acumular cubiertos y platos sucios en la pileta». Yo me avenía y así pasaron meses, años; realmente nos apartó, como si hubiera una pelea entre nosotros. Ahora Borges se ofreció a corregir la traducción de sus cuentos al inglés y todos los días come en casa.
Según Borges, el tomo sobre los Gauchescos de la Historia de la literatura argentina está basado sobre el error de Rojas de creer que los poetas gauchescos fueron gauchos: «Eso no impide que el libro sea considerado una indispensable obra de consulta, un pilar de nuestra cultura. Qué se puede esperar de un hombre que se mandó hacer una casa idéntica a la casa en que se juró la Independencia».
Me dice que, según algunos, Lugones se hizo católico en 1934, al ver el Congreso Eucarístico: «Tanta gente y esa voz, en trémolo nasal, de aquel cura u obispo». BIOY: «A Bianco le pasó algo parecido: no fue bastante fuerte para oponerse a ese movimiento que convergía hacia el Monumento de los Españoles, convertido en una gran cruz, acompañado de esa voz irresistible». (A Borges no le gustó que le recordara que Bianco había participado de la comunión pública: estaba muy contento porque Bianco había ido a almorzar a su casa y después habían ido juntos a ver, en la plaza Canadá, el tótem que el gobierno canadiense regaló a la ciudad de Buenos Aires y a la República Argentina. Borges me describió el tótem: «Debe de ser horrible»).”

Lunes, 13 de febrero. Últimas noticias de Borges y María, comunicadas por Fanny a Silvina: Borges ya no ve a nadie: no solamente a nosotros, tampoco a Noemí Ulla ni a Alifano. A la mañana recibe a periodistas et alii. Después almuerza y toma una siesta. Después llega María, trabajan y comen juntos, no le deja tiempo para ver a nadie. Fanny concluye: «Que es lo que realmente quiere: que no vea a nadie más que a ella». Si esto fuera cierto, no sería tan raro: conozco varios amigos que pasaron por algo parecido. La propia Silvina, si pudiera, haría lo mismo conmigo.
Sobre Borges y su ex mujer Elsa, alguien me cuenta que, recién casados, estaban en los Estados Unidos, creo que en Harvard, donde las autoridades de la Universidad los alojaron en una casita. Era invierno. Una noche, en un agasajo a Borges, Elsa se fastidió (la irritaban esos homenajes no dirigidos a ella) y volvió sola a casa. Cuando Borges llegó, más tarde, para castigarlo, Elsa no le abrió la puerta. Nevaba, hacía mucho frío. Creo que Borges se fue a dormir a casa de un argentino, profesor de astronomía. Este profesor fue de las primeras personas que le oyó confidencias sobre su matrimonio y que le dijo que debía separarse.

Lunes, 12 de mayo. Hoy hablé con Borges, que está en Ginebra. A eso de las nueve, cuando íbamos a tomar el desayuno, llamó el teléfono. Silvina atendió. Pronto comprendí que hablaba con María Kodama. Silvina le preguntó cuándo volvían; María no contestó a esa pregunta. Silvina habló también con Borges y volvió a preguntar: «¿Cuándo vuelven?». Me dio el teléfono y hablé con María. Le comuniqué noticias de poca importancia sobre derechos de autor (una cortesía, para no hablar de temas patéticos). Me dijo que Borges no estaba muy bien, que oía mal y que le hablara en voz alta. Apareció la voz de Borges y le pregunté cómo estaba. «Regular, nomás», respondió. «Estoy deseando verte», le dije. Con una voz extraña, me contestó: «No voy a volver nunca más». La comunicación se cortó. Silvina me dijo: «Estaba llorando». Creo que sí. Creo que llamó para despedirse.”

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Crónica de una entrevista para empleo



El lugar era al fondo. A un costado de la zona de maniobras de los camiones de carga. Atravesé desde donde los choferes de trailers aguardaban aparcados su turno para descargar. Algunos comprobaban los neumáticos, lavaban la cabina y otros mantenían el motor en ralentí. Trailers larguísimos con matriculas procedentes de todo el país que olían a lubricante y Diesel crudo.
Yo llegué primero. Luego se unieron otros dos. Eramos en total tres en el grupo. Todos con el gafete prendido de la camisa. Yo llegué primero, aparqué en el área que acababa de cruzar y tenía necesidad imperiosa de ir a orinar, tres latas de cerveza y un café antes de marcharme de casa tendrían que salir tarde que temprano, naturalmente.
Nos pasaron en fila india a una recepción que olía a desinfectante y parecía sala de espera de consultorio dental. Nos sentamos formados en una banca de asientos duros. Nadie hablaba, la recepcionista tecleaba. Menos mal que esto irá rápido pensé porque si hay algo que en verdad me molesta es esperar.
Arriba, frente a donde aguardábamos sentados, estaba fijada al techo una cámara de seguridad contrapuesta a otra. La única puerta mas inmediata era por donde habíamos entrado y solo se podía salir si el guardia de afuera, desde su puesto, accionaba la cerradura eléctrica mediante un interruptor.
No hablábamos nadie.
La recepcionista pidió nuestros datos. Los trabajadores entraban y salían y se perdían en sus oficinas de al fondo como si se los hubiera tragado la tierra.
Después pasó una media hora y yo con mas necesidad de ir a orinar. Comenzaba a creer que de no estarnos estudiando delante de un monitor, simplemente les gustaba jugar con el tiempo de los demás, o no tenían respeto alguno, ni entendimiento de la vida. Ni de que el tiempo de un hombre es limitado y que es un crimen abusar de la vida de otros; lo cual era algo muy negativo para ellos. Pero al menos las empresas no te engañan al respecto, son honestas, es un atributo que es obligado reconocer; desde un primer momento apuntan a la cabeza y no se andan con ambages.
En el centro, junto a una planta de fantasía, había una mesa repleta de literatura infame, revistas de farándula y periódicos amarillistas de nota roja. Junto a la recepcionista un bidón de agua purificada y cucuruchos de papel para servirse.
Tres de los chicos con los que entré se dejaron ir por las revistas. Yo ni loco toco eso. Ademas, estratégicamente era aberrante. Podían estarnos estudiando frente a un monitor, si yo fuera uno de ellos lo haría; y eso, sin duda, dice mucho. Quién no pueda estar un momento sin hojear algo o mirando el teléfono denota mucha vacuidad. Yo no necesito de eso en las salas de espera. Me limito al placer de observar puramente. Y ahí no faltaba que observar; todas esas mujeres bien vestidas y de piernas elegantes que ocupaban cargos administrativos. Pero transcurrió otra media hora y aún seguían sin llamarnos. Estaba negociando la necesidad de ir a desaguar las cervezas. Pero no me agradaba la idea de estar ausente cuando empezaran a llamar.
Esperé otro cuarto de hora y estaba comenzando a sentirme muy incomodo, en parte por la espera injustificada y por mi vejiga que estaba a punto de reventar, pero nadie protestaba, nadie decía nada, estaban hechos de cal y mortero. ¡Hombres de granito! Yo no podía estar simplemente ahí como un maniquí hecho de madera sin quejarme. Así que ¡total! decidí que iría a orinar. Golpeé el cristal, hice una seña y el guardia accionó la cerradura eléctrica.
-¡Escuche! ¿No hay baños en este sitio o qué?
-Los de los visitantes están a la vuelta.
-¿Están muy lejos?
-Algo. Deberías aguantar.
-No lo creo -dije
-¿A cuántas entrevistas de trabajo te has presentado?
-¿Eso a qué viene? -dije.
-Mi consejo es que a la préxima tires el agua antes de presentarte a una entrevista. ¡lo entiendes!
-¡Es que bebí cerveza!
-Ah, ¿y vienes a una entrevista de empleo bebido?
-¡Olvídelo!
Dí la vuelta a la nave. Había otra sección de trailers aparcados. Me metí en una callejuela. Al fondo vi un transformador y justo enfrente, cruzando un pasillito estrecho descubrí los baños. Nadie los vigilaba. Estaban solos y una barra de luz blanca titilaba. Cualquiera podía entrar y cagar siempre que quisiera.
Cuando volví estaba un asiento vacío. ¡Protesté!
-¿Señorita qué ha pasado con el chico que estaba aquí?
-¿Qué chico? -¡Espabile por dios, pensé- ¡oh ese! Lo han llamado.
-¡Por dios yo estaba citado a las cuatro en punto, me han robado mas de una hora...! Ademas el se ha registrado mucho después de mí.
-Lo han llamado ha usted primero pero se ha salido, no es culpa mía. No pueden desperdiciar el tiempo esperándole. Son formas de agilizar el trabajo.
-Por favor no le estoy culpando... pero...
Entonces me dijo que enseguida pasaría.
Veinte minutos mas tarde la cerradura electrónica sonó. Una mujer gorda entró y anunció el nombre del otro chico.
-¡Sígueme a bodega! -dijo- volteó a verme y me dijo- ¿Tu eres el que va para motociclista?
-Vendedor en motocicleta -corregí- Mi compañero te atenderá en un momento.
Pasaron quince minutos. La luz del sol había comenzado a declinar. Tenía ganas de orinar otra vez, me transpiraban las manos, sentía un vacío en el estómago y yo estaba a treinta kilómetros de casa. Me dieron ganas de cagar. Sentí tanta molestia que tuve el impulso de arrancarme el gafete de un tirón y largarme de ahí. No sin antes decirles sus cosas, les diría...
-¡A VER, USTEDES CRETINOS, PIENSAN QUE ME MUERO POR TRABAJAR EN SU JODIDA EMPRESA, PIENSAN QUE USTEDES ... HIJOS DE...PUEDEN JUGAR CON EL TIEMPO Y LA VIDA DE LOS DEMAS... DE LA GENTE Y SU NECESIDAD...
En eso sonó el teléfono. La recepcionista hablaba muy bajo. Me quedé agudizando el oído y tratando de leer sus labios, dijo con esa vocecita diminuta, con cierto tonico.
-BueeEEeenoooo... ¿Siiiiiii? ¡No me digas queee! ¡Oh my god! ¿Mientes? ¡UPS! ¡JIJIJI! ¡JIJIJI!... Te lo mando... ya pues, te lo mando JIJIJI.
¿Te lo mando? -¡No podía ceerlo!
Colgó el teléfono y me dijo sin mirarme.
-¡Vete a recursos humanos!
-¿Vete? Y para colmo se mostraba igualada
quise contestarle.
¡No recuerdo haber dormido con usted, pero si me refresca la memoria...!”
Ante todo soy un caballero. Logré dominarme y no le dije nada.
Recursos humanos estaba del otro lado de la nave en una puertecilla blanca. Había dos escritorios. Una mujer jugaba solitario en el ordenador. Y el otro lo ocupaba un hombre con cara de hemorroide y unos pelitos de mazorca echados hacia un lado. El hombre me pidió que me sentara.
-¿Y bien...? -leyó en un papel- ¿Y bien Miguel Angel cómo te enteraste del empleo?
¡Cómo te enteraste! -pensé” ¿Acaso no hay buenos modales? Pero dije hmmmm. Sonreí. Y simulé intriga:
- Oiga, de donde ha sacado usted mi nombre. ¡Esa información! -pregunté
-¿Cuál Miguel Angel? ¿esta? Me ha llegado por correo del portal de empleo. Tienes veintisiete, estudiaste...
-Bien pues ahí me enteré. En el portal del empleo.
La mujer soltó un ¡Pujjj! Gutural...
-Manolito ahora si estuviste brillante.
El tipo se puso como un camarón.
-¡Es cierto -dijo Manolito- JAJAJA, JAJAJA!
La mujer se desternillaba de risa. Y Manolito solo hacía: ¡JAJAJAJAJA! Pero estaba inflamado como una hemorroide. De poder metería la cabeza en el retrete. Yo no me reía. A esas alturas ya sabía que no me iban a dar el empleo. Un empleador tenía que sentir ese aire de superioridad sobre el candidato y Manolito no lo había conseguido. No es mi culpa.
Aún así la entrevista prosiguió:
-¿Qué fue lo que le llamó la atención del empleo?
Eso estuvo mejor. ¡Ahora era señor! Intercambiaría los papeles.
-Manolito, para ser honesto el horario.
-¿El horario? ¿Qué hay con el horario?
-Me parece muy cómodo, y pues dije vaya... Son mis horas más productivas, contactaré con la gente de esta empresa y no hay nada que mas me entusiasme que trabajar para una compañía que se preocupa por sus empleados.
Nuevamente se puso como un camarón y se acomodó los pelitos de Mazorca. Solo que ahora dudaba.
-Bueno, el horario que vio no es exactamente...
-¿No es exactamente que? -dije- no comprendo.
-quiero decir que no es exactamente el real.
-¿Ah no?
-No. Me adelantaré un poco...
Comenzó a soltar una verborrea imparable sobre la historia de la compañía. No me interesaba, realmente estaba harto... Fingí escucharle y asentir lo que decía, pero no le escuchaba. Mi mente estaba ausente. Fue un momento de “PAUSE” Mi espíritu salió a dar una vuelta por ahí, dejó el piloto automático y salió a dar una vuelta. Duró muchísimo hablando. ¡Oh Cristo! No puedo creer que alguien viva para aprenderse eso de memoria. Sentía como si cada minuto que pasaba se duplicara. Al fin dijo:
-¿Comprende usted?
Mi espíritu regresó.
-Completamente -dije.
-Pues le repito. Para este empleo tan noble e importante para nosotros, la compañía decidiría su hora de salida. Pero por lo regular, será no antes de las nueve de la noche. Luego de entregar pedidos, elaborar facturas, bitácora, entregar el equipo.
-¿Quiere decir que no me puedo llevar la motocicleta?
-Es correcto.
-¿Por qué le importa tanto el horario? Yo trabajo todo el día. Todos trabajamos aquí todo el día.
-Si claro. Por supuesto pero mi abuelito esta muy enfermo y tengo que llevarlo todos los días para que le laven la sangre. ¿Entiendes Manolito? ¿Sabes lo que es, que le laven la sangre a una persona todos los días?
Se quedó pasmado.
-Lo imagino.
-¿De verdad?
-Bueno la verdad es que no.
-Pues mi primero introducen una aguja de calibre #34 en la carótida.
-¡Calibre 34!
-Treinta y cuatro -reafirmé- es una bomba, de un lado extraen por tubos transparentes de diámetro de cinco centímetros... y la sangre se transfiere a unos filtros donde se mezcla con unos detergentes que...
-Esta bien, no me gusta eso Miguel, no me gusta eso. Pero volviendo a lo del empleo hay oportunidad de crecimiento, vales para juguetes...
-Mira déjame pensarlo.
-Bien, le llamaremos
-Como quieras Manolo.
-Lo haremos.
-Le estaré esperando.
Me estrechó la mano y salí al aire libre. Ya estaba oscuro. Los camiones continuaban realizando maniobras y una fila de estibadores aguardaban para el trabajo nocturno. Fui por la moto y me largué de ahí.
Mi primer entrevista de trabajo había sido un desastre. Miguelito no encaja con nadie es la verdad. Siempre ha sido un inadaptado y un marginado. El único sitio propicio para Miguelito era su taller rodeado de sus motores aceitosos. Ahí se estaba bien. Tendría que olvidar lo de pedir empleo y continuar con el taller.
Por lo demás era una buena noche, ya sabrán algunos lo que es conducir motocicleta en una noche de Verano. Así que pronto me olvidé de todo y regresé a casa lo más despacio que pude.
Había luna nueva. Y esa noche recuerdo que estuve mucho rato mirándola y bebiendo.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Y sin embargo se mueve




Galileo como hombre de ciencia llegó a la conclusión de que, en realidad era irrelevante el hecho de convencer que la tierra se mueve en torno al sol. El llegó a la conclusión de que era así. Su deber era anunciarlo. No pedía credulidad. Tenía las bases para demostrarlo, como no tenía necesidad de que le creyeran o no. Ahí estaba. Era un hecho ajeno a él. Como hombre de ciencia se limitaba a señalar, razonar, mostrar y listo. Se podría argumentar que obró son sabiduría e indiferencia, y no por cobardía. Por mucho que no le creyesen, nada cambiaría la verdad. ¡Y sin embargo se mueve!
Caso distinto el de Sócrates, al ser un hombre de ideas complicadas de demostrar, y aveces indemostrables, se veía continuamente en la necesidad de defender a capa y espada su concepción de las cosas y la vida.
Existe una diferencia enorme entre estos dos casos. Ciencia vs filosofía.
Intentaré ser mas explicito: Sócrates era sus ideas, sus ideas eran Sócrates; no podía traicionarse a sí mismo. Galileo señalaba: ¡Heyyy, miren, miren eso: la tierra se mueve alrededor del sol, Copérnico tenía razón! Tómenlo o déjenlo, da igual. El tiempo hará su trabajo, y con su permiso tengo muchas lentes que perfeccionar. 
No podemos negarnos a nosotros mismos excepto que sea para un cambio. Para corregir y echar a tierra viejas ideas y vicios arraigados. En tal sentido sería injusto tachar a Sócrates de haber obrado con menos sabiduría.

domingo, 3 de noviembre de 2019

¿En qué creo?



La creencia supone inseguridad. Existe pues una relación tácita y consustancial entre ellas dos. Inseguridad es lo mismo que falta de conocimiento ante los objetos.
Existen las creencias de diversos tipos que resultan ciertas o falsas; lo sabemos por experiencia. El descubrimiento de una verdad parte de una creencia. Muchas ideas nuevas tienen su origen en una creencia.
Existen creencias que parten de hechos evidentes, comprobables, aunque aveces indemostrables; de todas las creencias estas son las que valen para algo.
La creencia en una amistad es comprobable, pues existen hechos que la evidencian, no obstante, a pesar que no es posible demostrar la amistad verdadera; y mas aún que tales hechos, no sabemos si son genuinos, y no obedecen a otro tipo de sentimiento.
Mas sin embargo es válido decir: “Creo en la amistad y creo en el amor”
Pero no considero así las creencias del tipo religioso (atribuyendo en este caso lo que comúnmente se entiende por religión) las creencias religiosas carecen de vestigios, carecen de puntos de apoyo y de algún tipo de soporte cualquiera, son flotantes, dogmáticas, se tienen que creer sin exigir ningún tipo de prueba. No son creencias que desemboquen en verdades, y mucho menos creencias constructivas. Uno puede proclamar “Creo en mi mismo” sabes que esto es genuino porque existe el autoconocimiento, y de todas las cosas que existen por conocer en este mundo, nosotros mismos somos el objeto mas inmediato.
El principio de todo pensamiento y descubrimiento de verdades parte de una creencia, por eso es falsa la idea de que exista lo que se llama un incrédulo puro.
Así mismo muchas hazañas se han visto impelidas por una creencia.
Existen creencias arraigadas desde la infancia, producto de la educación y nuestro contexto social que solo llevan a un estancamiento pleno. Nuestra tarea es saber discriminar y tener el carácter de deshacernos de muchas creencias de ese tipo. Distinguir entre las creencias que nos conducen a una verdad y las que solo benefician egoístamente o perjudican. 
Así entonces me justifico: "No soy un incrédulo, hay ciertas cosas en las que creo y no son pocas"

viernes, 18 de octubre de 2019

Estado Buda



Acabo de leer el libro del último premio nobel Peter Handke; “Los avispones” y encontré una idea que me fascinó: “El despertar, luego de un sueño, es un breve periodo en el que nos encontramos libres de nuestra consciencia” se refiere a que hay un momento, ese momento justo en el que despertamos y nuestro “Yo” brilla por su ausencia. Todo requiere un breve momento para ajustarse y que nuestros patrones y consciencia salga de su letargo.
Ahora sabemos de que se trata. Nos parece un fenómeno conocido. Todos lo hemos sentido pero nos ha pasado desapercibido por la razón de que no hemos permanecido atentos en momentos posteriores. 
Buda mostró que todos tenemos un estado “Buda” interno. Se refiere a un estado de consciencia. Una especie de núcleo que se recubre con capas a medida que vivimos; el mejor estado posible es retornar a esa verdadera naturaleza, libre de todo apego y atadura. Todos tenemos una verdadera naturaleza y necesitamos aprender a conocerla, de lo contrario la vida será mas dura.
Solo me gustaría agregar que el estado Buda no se consigue usando el intelecto, ni la fuerza de voluntad, sino mediante un trabajo interno. Sigo defendiendo la idea de que existen cosas que no se comprenden de la manera común.

sábado, 5 de octubre de 2019

A un maestro verdaderamente sabio, a un querido amigo.





Cierta ocasión, mi amigo y yo, manteníamos una charla sobre la vida. Quiero decir sobre las cosas que vamos viviendo conforme el tiempo
pasa, y el día a día. Sobre todas esas vivencias, errores, aciertos y desatinos que todos hemos experimentado y seguiremos experimentando, seguramente. El le suele llamar, a eso, la experiencia de la edad.
Entre los dos dista una diferencia de edad muy notoria; en estos momentos él tiene sesenta y dos años, yo soy relativamente mas joven, con veintinueve. Próximo a los treinta no dejo de sorprenderme y de decirme, a mí mismo ¡tres décadas y aquí sigues! Cada quién viviendo a su manera y a sus posibilidades. Es increíble.
Peor aún estaba cuando tenía quince o catorce y creía que era invulnerable.
En ocasiones no hemos estado de acuerdo en algunos aspectos; pero es fácil de comprender, si nos ponemos a pensarlo: ¡La vida no se ve igual a los 29 que a los 62! forzosamente no. 
Yo a menudo sufro de la impulsividad, la impaciencia y la hiperactividad propia de la edad, la lengua se me va de paso, y pretendo comerme el mundo, es mi vanidad, es el tinte de inmadurez si se puede ver de esa manera. Él por su parte es una persona bastante reflexiva, calmada y juiciosa. Sabe lo que debe no decir, y lo que debe decir en el momento oportuno. Sabe que vivir el instante es lo que mas importa. Y que nada más tiene sentido realmente. Enseña sin dar lecciones, sin usar las palabras, enseña sin estar presente, enseña sin juzgar, en silencio, sin ser abrumador, enseña con lo mas interno de si mismo, lo mejor de su espíritu...
Ha dejado atrás todas esas etapas que aún me faltan por descubrir.
Tenemos una amistad bastante singular para ser honestos: nuestros dos únicos gustos en común son los temas de mecánica de motores, y los animales; el amor y el respeto por los animales.
Ahora me he convencido de que hay cosas que se aprenden con el paso del tiempo, y que no están en los libros, ni estarán, como mencionaba en otra entrada; “lo que se puede leer en los libros que hablan sobre la vida es ceniza de hombres muertos” siempre hay algo que es imposible expresar por medios comunes.
La noche pasada he tenido un sueño bastante peculiar. Nada complicado. Mas bien diría bastante ramplón, pero que me iluminó con lo que yo creo una gran verdad, no es difícil convencerse de que las verdades son universales. Eran simplemente dos tuercas girando a lo largo de una varilla roscada, cada tuerca con un sentido de avance diferente al de la otra, por algún motivo estaban ahí, giraban por si solas, hasta que llegaban a juntarse, sencillamente, y se unían con solidez; sin modificar en absoluto sus características físicas. Tal hecho en la realidad sería imposible. En ese momento desperté y la definición llegó a mi mente. “La amistad es eso que une dos carácteres tan dispares y contrarios”
Todos creemos que la amistad es mas sólida entre mas cosas tengamos en común. Me he dado cuenta que no. Y todo esto se lo debo a mi querido amigo, él me ha hecho poseedor de esta gran verdad, de la forma que ya comentaba; sin lecciones, sin palabras, sin ser abrumador y sin sermones.
Quisiera poder decir: ¡Estos sabios abundan, lo cierto es que no... y yo tengo la dicha de ser amigo de uno de los pocos que hay!
Gracias por todo amiguin, tengo tantas cosas aún que aprender de ti.