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sábado, 27 de junio de 2020

A junta do motor (Sarámago transcripción)

La junta de Motor se trata de un artículo públicado por el escritor José Saramago (1922-2010) en su blog (Ahora libro) "El Cuaderno" Me ha gustado por razones especiales (trabajo de mecánico) la dejo aquí para futuras lecturas.
Al final del artículo pongo la fuente.

A JUNTA DO MOTOR (Por José Saramago)

Hace más de sesenta años que debería saber conducir un automóvil. Conocía bien, en aquellos remotos tiempos, el funcionamiento de tan generosas máquinas de trabajo y de paseo, desmontaba y montaba motores, limpiaba carburadores, afinaba válvulas, investigaba diferenciales y cajas de cambio, instalaba pastillas de frenos, remendaba cámaras de aire pinchadas, en fin, bajo la precaria protección de un mono azul que me defendía lo mejor que podía de las manchas de aceite, efectué con razonable eficiencia casi todas las operaciones por las que tiene que pasar un automóvil o un camión a partir del momento en que entra en un taller para recuperar la salud, tanto la mecánica como la eléctrica. Solo me faltaba sentarme tras un volante para recibir del instructor las lecciones prácticas que culminarían en el examen y en el soñado aprobado que me permitiría ingresar en la orden social cada vez más numerosa de los automovilistas con carnet. Sin embargo ese día maravilloso nunca llegó. No son sólo los traumas infantiles los que condicionan e influyen en la edad adulta, también los que se sufren en la adolescencia pueden tener consecuencias desastrosas y, como en el presente caso sucedió, determinar de manera radicalmente negativa la futura relación del traumatizado con algo tan cotidiano y banal como es un vehículo automóvil. Tengo sólidas razones para creer que soy el deplorable resultado de uno de esos traumas. Es más: por muy paradójica que la afirmación le parezca a quien de las íntimas conexiones entre las causas y los efectos simplemente tenga ideas elementales, si en mis verdes años no hubiese trabajado como mecánico en un taller de automóviles, hoy, probablemente, sabría conducir un coche, sería un orgulloso transportador en lugar de un humilde transportado.
Además de las operaciones que he citado antes, y como parte obligatoria de algunas de ellas, también substituía las juntas de los motores, esas finas placas forradas de hoja de cobre sin las que sería imposible evitar las fugas de la mezcla gaseosa de combustible y aire entre la cabeza del motor y el bloque de los cilindros. (Si el lenguaje que estoy usando le parece ridículamente arcaico a los entendidos en automóviles modernos, más gobernados por computadores que por la cabeza de quien los conduce, la culpa no es mía: hablo de lo que conocí, no de lo que desconozco, y suerte que no me ponga a describir la estructura de las ruedas de los carros de bueyes y la manera de uncir estos animales al yugo. Es materia igualmente arcaica en la que también tuve alguna competencia). Pues bien, un día, después de haber acabado el trabajo y colocado la junta en su sitio, después de haber apretado con la fuerza de mis diecinueve años las tuercas que sujetaban la cabeza del motor al bloque, me dispuse a realizar la última fase de la operación, es decir, llenar de agua el radiador. Desenrosqué pues el tapón y comencé a verter por la boca del radiador el agua con que había llenado la vieja regadera que para ese y otros efectos teníamos en el taller. Un radiador es un depósito, tiene una capacidad limitada y no acepta ni un mililitro más que la cantidad de agua que quepa. Agua que se siga echando es agua que transborda. No obstante, algo extraño estaba pasando con ese radiador, el agua entraba, entraba, y por más agua que se le metiese no la veía subir danzando hasta la boca, que sería la señal de que estaba acabada la operación. El agua que ya vertida por aquella insaciable garganta habría bastado para satisfacer dos o tres radiadores de camión, y era como si nada. A veces pienso que, sesenta y muchos años pasados, todavía hoy estaría intentando llenar aquel tonel de las Danaides si de pronto no hubiera notado un ruido de agua cayendo, como si dentro del taller hubiese una pequeña cascada. Fui a ver. Por el tubo de escape del coche salía un abultado chorro de agua que, poco a poco, ante mis ojos estupefactos, fue disminuyendo de caudal hasta quedar reducido a unas últimas y melancólicas gotas. ¿Qué había pasado? Colocaría mal la junta, cerraría algo entre la cabeza del motor y el bloque que debería haber abierto, y, mucho más grave, facilitaría pasos y comunicaciones donde no debería haberlas. Nunca llegué a saber que vueltas tuvo que dar la pobre agua para salir por el tubo de escape. Ni quiero que me lo digan ahora. Para vergüenza ya tuve suficiente. Es posible que fuera en ese día cuando comenzara a pensar en hacerme escritor. Es un oficio en el que somos al mismo tiempo motor, agua, volante, cambios de marcha y tubo de escape. Tal vez, al final, el trauma haya valido a pena.

Fuente
 https://cuaderno.josesaramago.org/59584.html



sábado, 13 de junio de 2020

Thor Heyerdahl y la expedición de la Kon-Tiki




Durante una travesía o situación de supervivencia, los problemas del mundo civilizado dejan de brillar por su importancia para dejar paso al "Instante" y vivir el día a día.
Tal situación acontece con el viajero que debe resolver problemas inmediatos.
Viajar algo a la "aventura" es una manera de aprender para el sujeto de vida sedentaria y bolsillo nutrido, que los problemas son más imaginarios que reales.
Y en una de esas puede resultar terapéutico.



Estoy leyendo "La expedición de la Kon-Tiki de Thor Heyerdahl (1914-2002) El Noruego aventurero, estudioso, geógrafo, etnógrafo y botánico... En 1947 se lanzó a la mar en una balsa construida por troncos de un árbol llamado "balsa" en compañía de un loro, cinco hombres y amigos, en total seis incluyendo a él: Heyerdahl, Knut Haugland, Bengt Danielsson, Erick Hesselberg, Torstein Raaby y Herman Watzinger... 



Pretendía demostrar a los incrédulos su teoría de que la Polinesia, había estado habitada por personas autóctonas de sur América, procedentes del territorio del Perú.
Teoría que solo se fundamentaba en restos arqueológicos, plantas, y rasgos físicos de los habitantes de aquellas islas.



Como decía mas arriba, la balsa fue una copia idéntica a la usada por los antiguos pobladores, basada en las ilustraciones dejadas por los conquistadores Españoles; construida con una especie de árbol del mismo nombre, cuya madera posee propiedades de flotación e impermeabilidad adecuadas para su larga estadía en agua. Fue cargada con hiervas de distinta especie, frutos y agua en abundancia, aunque en sus escritos registrados en el libro maneja que ni un solo día de la travesía, les faltaron peces sobre cubierta y agua procedente de la lluvia.

Para mí es un libro de aventuras con mucha cantidad de exotismo. Me gusta. Será cosa mía; en algunas partes me sabe a un poco de Hemingway, con una combinación de William Hope Hodgson en otras.
Lagartijas del tamaño de un caimán, hormigas gigantescas.
Pulpos enormes de ojos fosforescentes y malignos, serpientes de las profundidades que visitan por la noche, cangrejos porfiados, peces voladores, delfines, caza de tiburones, ballenas y cachalotes. Peces dorado que mutan de color al momento de morir. Una huerta a bordo. Amistades singulares. 
Lo suficiente para pasarla bien. Atardeceres fascinantes, aguas de azul turquí.
Ahí está para quién disfrute con este tipo de literatura.

"Algunas veces salíamos también en el botecillo de goma para vernos de noche. Se levantaban por todas partes olas negras como montañas de carbón y una centelleante miríada de estrellas tropicales arrancaba un desmayado reflejo del plancton en el agua. El mundo era simple: estrellas en la obscuridad. Que fuera el año 1947 antes o después de Cristo, pronto careció de significado alguno. Vivíamos y nos sentíamos vivir con vigilante intensidad. Nos dábamos cuenta de que para los hombres anteriores a la época de la técnica, la vida había sido también plena e intensa; en realidad, más llena y más rica en muchos aspectos que la vida del hombre moderno. En cierta forma, el tiempo y la evolución habían cesado de existir; todo lo que hoy era real e importante, lo había sido antes y seguiría siéndolo después."






jueves, 7 de mayo de 2020

Mary Tifoidea



Esta ilustración corresponde a un dibujo que el diario “The New York American publicó en 1909. Se trata de Mary Tifoidea, una pobre mujer Irlandesa. Emigrante. Que se desenvolvió como cocinera durante 1900 a 1907 para familias adineradas y potentadas del estado de New York. Mary Tifoidea fue descubierta con la característica de ser portadora de la enfermedad y mostrarse asintomática. Fue condenada a un aislamiento de por vida a partir de la fecha de su segunda detención. Algunas fuentes manejan que pudo haber provocado mas de media centena de muertes. Finalmente el gobierno de los Estados Unidos la condenó a un confinamiento que duró de por vida (23 años para ser exactos) hablamos del año de 1938, la mujer contaba con 69 años de edad y la causa de la muerte fue un infarto. 23 años de soledad y encierro.

(Detalles mas, detalles menos) su historia resumida fue mas o menos así:

Mary Mallon era como se llamaba. Irlandesa nacida el 23 de Septiembre de 1869. Para 1900 se encontraba en EUA, tratando de abrirse camino en la vida. Buscando una oportunidad, laborando para una casa de gente adinerada en Westchester New york. La historia maneja que en algo así de dos semanas todos los miembros de la casa enfermaron de fiebre tifoidea. Mary se vio en la necesidad de abandonar ese puesto de trabajo sin un sentimiento de culpa ni sospecha.
Para 1901 se encontraba laborando nuevamente para una familia potentada de Manhattan. Los integrantes de esta otra familia corrieron la misma suerte de la anterior.
Para 1906 obtuvo el puesto de cocinera para un banquero que había alquilado una mansión en Long Island. Al poco tiempo una de sus hijas enfermó del mismo padecimiento, para posteriormente presentarse los mismos síntomas en otros miembros de la familia y sirvientes que fueron hospitalizados.
El dueño de la mansión tuvo bastante mal presentimiento. Se sabía que la fiebre tifoidea era una enfermedad propia de zonas marginadas. Así que contrató los servicios de un especialista sanitario: George Soper.
Soper investigó a fondo las estancias de la mansión y sin encontrar nada, tuvo la feliz inspiración y la suficiente sagacidad de investigar mas a fondo. Sospechaba que quizás la enfermedad viniese de la servidumbre.
Se dio a la tarea de buscar información por otros medios encontrando casos similares en los que “increíblemente” un denominador común era la cocinera que había trabajado para el banquero.

La especialidad de Mary Mallon era “helado de melocoton troceado a mano”
Luego de la denuncia y las gestiones solicitadas por George Soper la cocinera fue capturada y trasladada a un hospital. Pero desconoció ser portadora de esa extraña enfermedad que le atribuían. Logró escapar luego de atacar a un policía, cuando finalmente le echaron el guante, se llevó acabo un estudio de materia fecal y encontraron una bacteria llamada Salmonella typhi. Realmente ella no sabía ¿Por qué le hacían aquello? Se preguntaba ¿qué crimen habría cometido para merecer eso?

Para 1907 se encontraba confinada en el hospital de Riverside, del cual fue liberada en 1910, bajo la condición de no volver a desempeñarse en su oficio de cocinera.
Tiempo después, al parecer, alteró su identidad y para 1915, saltó a conocimiento publico un brote de fiebre tifoidea. El resultado fueron dos personas fallecidas y 25 enfermas.
Su confinamiento fue nuevamente en Riverside, esta vez hasta su muerte, luego de 23 años, sin recibir noticias, sentir el olor de las estaciones, ni tener contacto humano alguno. Todo en completo confinamiento.

Para quién guste ahondar mas en el tema, lo dejo a su arbitrio. Un tema bastante oportuno para los tiempos que corren.

martes, 5 de mayo de 2020

La aldea global de Marshall MacLuhan

Lo acabo de referir en el artículo pasado. “Estamos viviendo una era de un intercambio masivo de información” si esto es ventajoso o no, creo que tiene de ambos. Aveces la naturaleza de la información es tan confusa que lo que tenemos a nuestra disposición difícilmente sabríamos escrutarlo.
Y en otros artículos mas atrás, he externado mi opinión sobre lo que para mí representa la globalización y el impacto que ha tenido la tecnología como medio de lograr la unión de seres humanos que se encuentran a miles de kilómetros de distancia. Soy un hombre que pertenece a la era de la informática y que de cierta forma siempre ha estado en contacto constante con el ámbito tecnológico y técnico.
Creo en la tecnología como un medio. ¿Para qué? Solo un medio y un instrumento que puede ser usado para lo bueno o lo malo. Si es usado para lo bueno, sus bondades son indiscutibles. Desde mi opinión de vista los puntos de beneficio que el hombre ha alcanzado con el desarrollo de la informática y los medios de comunicación audiovisual son son superiores a los negativos.
Si la internet ha sido usada para convocar ataques intolerantes o fanáticos, no creo justo categorizar a la tecnología por ello. El auge de la tecnología de la comunicación y la información ha logrado penetrar fronteras y aproximar seres humanos que de otra manera sería imposible conocer. Pareciera que el mundo se reduce, que de pronto un amigo que vive en otro país se encuentra a la vuelta de la esquina.

Respecto a esta idea, recién me encuentro con el concepto de “La aldea global” propuesto por el sociólogo Canadiense Marshall MacLuhan (1911,1980) idea que desarrolla en un libro del mismo título. “A grosso modo” la idea principal es que los medios audio visuales; ver en el momento lo que ocurre en países lejanos como si fuésemos espectadores presenciales del hecho, provoca un sentido de vivir en una “aldea pequeña” esto es como si las fronteras desapareciesen, las distancias se acortaran y estuviésemos todos en un contacto y comunicación mas estrecho. Muy similar a vivir en una “aldea” o un pueblito pequeño donde todo el mundo se conoce y las noticias se propagan con una rapidez extraordinaria.
Para MacLuhan, los principales responsables de este fenómeno (que el maneja de forma impersonal) son el cine, la radio y la televisión.
Realmente uno puede ver películas Francesas, mirar o escuchar noticias de Francia, leer literatura Francesa, tener un amigo Francés y después de un tiempo tarde que temprano se termina teniendo la sensación de que Francia nos es un país muy familiar, sin nunca haber viajado a Francia.
De joven el escritor Colombiano Gabriel García Márquez, como el mismo lo declaró en una entrevista, tenía una curiosidad y una fascinación fuera de lo común por la cultura Española. Leyó los autores Españoles de pies a cabeza y se informó tanto sobre ese país, que al fin, cuando pudo volar por vez primera a Madrid y pisar tierra Española sintió que aquel lugar le era muy familiar. “era como estar en casa”

Bueno, yo siempre he creído en la globalización como algo beneficioso para la humanidad, y no veo que la perdida de identidad nacional se ponga en peligro, y eso para los que suelen asumir demasiada importancia a este punto.
Actualmente estamos viviendo en pleno auge el concepto de “La aldea Global” solo basta pulsar una tecla para ser espectadores directos de lo que esta sucediendo en el mundo. Formar una opinión personal con el mismo peso y trascendencia que si ocurrieran fuera de nuestro medio. Soy humano, y en lo personal me importa todo lo relacionado a la condición humana en el mundo.
Será hasta la próxima...

sábado, 4 de abril de 2020

(II) "La peste" Camus


Acabo de terminar el libro de Camus. Tiene un final bastante emotivo. Diría yo mas bien que transmite un sentimiento muy nostálgico. En especifico, en la últimas páginas, hay un párrafo que dice:
Rieux, ¿qué había ganado? Él había ganado únicamente el haber conocido la peste y acordarse de ella, haber conocido la amistad y acordarse de ella, conocer la ternura y tener que acordarse de ella algún día. Todo lo que el hombre puede ganar al juego de la peste y de la vida es el conocimiento y el recuerdo...”

De esto me permito realizar una síntesis, una máxima, que me ha de acompañar seguramente para el resto de mi vida.

Todo lo que el hombre puede ganar de la vida es el conocimiento y el recuerdo”
La vida es así. 

 He llegado a saber que la peste, se lee a menudo como una metáfora de la resistencia francesa a la ocupación nazi. Si lo pensamos con detenimiento, pudiera ser. Pero como decía, todo depende de cuando y en que circunstancias se lea y bajo que óptica. Todas las lecturas son válidas. Ninguna es mas o menos importante que otra.

No estoy seguro si vuelva a realizar una lectura de la peste algún día. Aunque sería interesante ver si descubro otra faceta. No lo sé. Uno nunca llega a conocer lo suficiente un libro. No recuerdo si fue Flaubert quién se refirió a eso “Que dichosos seríamos de poder llegar a conocer a su totalidad un solo libro”

sábado, 28 de marzo de 2020

La Peste "Camus"


Recuerdo que hace algunos años leí el libro “La Peste” de Albert Camus; fue una lectura algo “impersonal” Para ser honesto no recuerdo si lo terminé. Lo que si recuerdo fue que lo leí, ya dije, distante, y algo impersonal. Una situación que creía posible, pero de una manera remota y muy improbable para los tiempos que corren y no a las magnitudes que estamos viviendo.
Pensaba que era muy poco probable que en pleno siglo XXI una epidemia se saliera de control de esa forma, debido al avance en la ciencia y las tecnologías y la disminución del analfabetismo. Vivimos en lo que yo suelo llamar el “siglo de la información” desde mi punto de vista creo que en ningún otro siglo el ser humano hemos estado mejor comunicados, ni hemos tenido tan a mano las monstruosas avalanchas de información que tenemos ahora. No obstante nos enfrentamos a una situación paradójica en todo esto: “Estamos y no estamos informados” odio esa frase, pero creo que por desgracia es así. El problema radica en que el individuo nos vemos abrumados ante una cantidad tan masiva de información que discriminar y discernir  no es algo muy sencillo.
Es fácil caer en la trampa de creer cosas que no son ciertas. Confiar en medios amarillistas e informaciones de doble intención y a la vez trasmitir los errores como una epidemia. Nuestro cerebro corre peligro de verse saturado ante una avalancha tan atroz de medios de comunicación e información a la punta de los dedos. No hay situaciones ideales. Todo tiene sus pros y contras.

Entonces en aquel momento pensaba que de darse casos de este tipo serían en países menos desarrollados de África o algo por el estilo. Ahora veo lo equivocado que estaba. Me encuentro con otra paradoja: “Los países mas afectados son los que a nivel mundial se encuentran mas avanzados tecnológica y económicamente” esto tiene una explicación plausible y la paradoja pasa a ser mera ilusión.
Pero volviendo al tema del libro, en aquel momento, naturalmente que no me detuve a pensar al respecto, digamos que fue una percepción que tenía en segundo plano. ¡Para mí era una situación muy semejante a la ciencia ficción! No creo que se me pueda culpar de ello. Sabía de algunos casos que llegaban a salirse de control y generaban una especie de epidemia, los medios informaban y después de un periodo relativamente corto no se escuchaba mas. Nunca imaginé que fuese tan “relativamente” sencillo que el mundo se viese en una situación tan complicada como lo que se vive actualmente con el COVID19.
He tenido oportunidad de observar y mirar lo que pasa a nuestro alrededor. Quizás estimulado por lo que esta sucediendo, he retomado el libro y se me ha presentado una lectura completamente distinta. Como una obra para una reflexión bastante profunda. Por primera vez puedo declarar que me encuentro en un caso donde la realidad esta casi a la par de la ficción, y lo digo así para no incurrir en temeridades.
Para mí “La peste” ha pasado a ser una radiografía del comportamiento humano; sentimientos, temores, defectos y capacidades.
Claro que cualquier otro tipo de interpretación es igual de válida. Para mí “La peste” es una historia con un trasfondo reflexivo y filosófico. Una obra de artillería pesada. Una obra que resuma contenido. Un registro indeleble donde ha quedado grabada a fuego una faceta de la naturaleza humana; como en toda buena obra literaria.

jueves, 26 de marzo de 2020

Por los rayos tras las nubes negras


POR LOS RAYOS TRAS LAS NUBES NEGRAS

El hombre quiere ser engañado
El hombre pide ser engañado
El hombre exige no ser aniquilado 
por los rayos tras las nubes negras
religión apagada
verdad que aniquila
El hombre huye de la verdad
revive las formas.
Enciende la antorcha en la caverna
arde 
se consuela de la fuente de las formas platónicas.
No mires por encima de ti. 
arde.
No mires dentro de tu cabeza
El hombre exige no ser aniquilado 
por los rayos tras las nubes negras.

 
DE SIETE A DOCE NO PUEDO PROTESTAR
No puedo protestar.
Del alero despiertan los gorriones.
Mi borrachera se ha terminado, atrás los montones de tristezas.
es tiempo de aspirar
el olor de la violetas del jardín perfumado.
No puedo protestar.
Pongo agua para café sobre la lumbre.
Bolígrafo y papel, las aves y el fresco
me escriben los poemas.
Soy prolífico.
No puedo protestar.
El corazón
siento que sana.
De siete a doce:
-No puedo protestar-

  CAMINANDO CUESTA ARRIBA POR LA RUE LOUBON
Y uno no sabe,
un día miré a un tipo tristísimo;
decían que era un genio,
iba ahí
caminando cuesta arriba por la Rue Loubon 
inclinando un poco el hombro. 
arrastrando cierto gesto de abatimiento
bajo los 31°C de un sol de Verano.
Era un poeta.
Yo entonces hacía un esfuerzo por penetrar
en otra vida.
Como traspasando una pared de placenta,
de ectoplasma.
Había escuchado a alguien decir
que los poetas podían cambiar de vida.
Yo me preguntaba ¿cómo sería la vida de un poeta?
-Esa era la sensación mas o menos-
cuando lo logré, tampoco me gustó.
Creo que era una especie de tipo tristísimo también.
Me dispuse a atravesar la pared nuevamente
poco a poco, poco, a poco: derritiendome.
¿pero?
¡Una especie de monje ZEN! caminando por la Rue Loubon
¡que complicado!
En algún punto debí perder el camino.
¿Un matemático?
¡que terror!
salí
Con sorpresa me dije: 
mi vida fluye y vivo, estoy vivo 
caminando cuesta arriba por la Rue Loubon.
Matando las horas
Abordando vidas de gente que camina por la Rue Loubon.

miércoles, 25 de marzo de 2020

cápsula sobre Nabokov



No estoy seguro cual sea la razón, pero últimamente he estado
pensando mucho en Nabokov. Y recordé (no sin causarme gracia) la enorme lista de cosas que odiaba. A menudo la gente critica mal a quienes dicen odiar esto o aquello. “Esta loco, no hay quien lo aguante” pero algunos locos son realmente divertidos. Creo que todos los artistas caminan sobre la raya de la locura; por eso son artistas.
Soy de la idea de que si no hay incomodidad, molestia, necesidad por decir algo, sencillamente no hay obra de arte. Seamos honestos; quienes buscan arte, no buscan precisamente la belleza. Creo que esta es una de las principales falacias que la academia engendró y alimenta en su definición de arte. O al menos yo no he conocido a nadie que busque en el arte lo bello, mucho menos en la poesía. El termino bello es tan difuso que resulta peligroso hablar de él. No sabemos ni siquiera que es exactamente lo bello.
Años atrás podía aguantar una obra de Dostoievski, ahora entre mas años pasan me doy cuenta que Dostoievski es tan intenso que puede resultar mortal para un viejo pesimista. Y eso que no soy tan viejo. Cuando intento releer una obra de Dostoievski o de Ivan Turgueniev siento como un pinchazo en lo vivo. Debo parar, agarrar otra cosa o de lo contrario se que no la pasaré muy bien. De mas joven podía con esa carga.
Lo mismo me pasa con ciertos escritores estadounidenses que describen la vida de pueblos sureños willa cather, Flanery O Connor, o las novelas de los Japoneses, ozamu dazai por ejemplo. También me sucede con Kafka.
Y esto es porque la literatura nos crea un desasosiego, nos deja con un remanente de inquietud respecto a la vida real. Se lo que digo. La literatura es peligrosa.
Hasta hace relativamente poco mi concepción del amor era netamente de la época romántica, sin yo llegar a sospecharlo siquiera. ¿Cómo era posible? Quizás tendrían que ver todos esos libros que leí en su momento. Pero de alguna manera terminé embelesado por ese perfeccionismo de caracteres, entrega, intensidad y pasión que siempre admiré en segundo plano. Aquellas historias o esos arquetipos de personajes pueden ser muy peligrosas. Con el paso de los años me di cuenta que pretender vivir bajo el ideal Romántico Aleman, solo podía desencadenar en una neurosis arrasadora. El choque con la vida real es terrible, son como lava y agua. Brutal.
De esto ya hablaré en otra ocasión.
Como decía: para mí, Nabokov siempre ha sido una de las personalidades mas atrayentes de la literatura. Me gustaría dejar registrada aquí toda esa lista de algunas cosas que odiaba, de cualquier forma, esta lista esta extraída del libro “Vidas escritas” de Javier Marias.

Le molestaba enormemente que le atribuyeran influencias, fueran de Joyce, Kafka o Proust, pero sobre todo de Dostoyevski, al que detestaba, considerándolo «un sensacionalista barato, torpe y vulgar». En realidad detestaba a casi todos los escritores, Mann y Faulkner, Conrad y Lorca, Lawrence y Pound, Camus y Sartre, Balzac y Forster.”



aborrecía a cuatro doctores —«el doctor Freud, el doctor Zhivago, el doctor Schweitzer y el doctor Castro de Cuba»”



Sus manías y antipatías, no obstante, llegaban mucho más lejos: odiaba el jazz, los toros, las máscaras folklóricas primitivas, la música ambiental, las piscinas, los camiones, los transistores, el bidet, los insecticidas, los yates, el circo, los gamberros, los night-clubs y el rugido de las motocicletas, por mencionar sólo unos pocos ejemplos.”



Lo irritaba la gente que encomiaba el arte «sencillo y sincero», o que creía que la bondad del arte dependía de su sencillez y sinceridad. Para él todo era artificio, incluidas las emociones más auténticas y sentidas, a las que no fue ajeno.”

Un libro suyo muy recomendable son sus apuntes sobre literatura de cuando dictaba clases en la universidad de Wellesley y Cornell, se titula “Curso de literatura Europea” para quines busquen indagar mas en sus ideas literarias. 
Casi cualquier libro de Nabokov me deja complacido, y siempre vale la pena.

miércoles, 18 de marzo de 2020

El triunfo de la muerte






El triunfo de la muerte


La de la imagen se titula "El triunfo de la muerte" del pintor Pieter Brueghel "EL VIEJO" Breda 1525 - Bruselas 1569
Y no es mas que una representación simbólica de una epidemia. En ese caso una epidemia de peste.

martes, 17 de marzo de 2020

Balance



En realidad el objetivo que persigo de este blog es muy personal. Me gusta pensar en que es una especie de diario. Es un cuaderno donde esbozo las ideas de los temas que me interesan, y si a alguien mas le son interesantes; bienvenido sea. Si persiguiese los comentarios o los aplausos, seguramente, lo habría cerrado hace tiempo; ya que nadie parece querer decir algo.
Mucho menos aún esta escrito con fines tendenciosos a crear cambios o implantar formas de pensar. Lo que si puedo asegurar es que se puede encontrar sinceridad. 
Si fuese un sitio sobre temas prácticos o técnicos, o pasatiempos, quizás gozaría de mejor fortuna. Pero yo no tengo interés en escribir un sitio de esos. Creo que tenemos suficiente con Youtube que es un enorme basurero donde suelen encontrarse lindas joyas y hay tipos que se autodenominan "Youtubers" (payasos tras una cámara de video que sonríen todo el tiempo)

Al estar mirando “ El cuaderno de Saramago” me encuentro con una entrada que dice así:

Día 5
BALANCE
¿Ha valido la pena? ¿Han valido la pena estos comentarios, estas opiniones, estas críticas? ¿El mundo está mejor que antes? Y yo ¿cómo estoy? ¿Es esto lo que esperaba? ¿Satisfecho con el trabajo? Responder «sí» a todas estas preguntas, o incluso sólo a alguna, sería la demostración clara de una ceguera mental sin disculpa. Y responder con un «no» sin excepciones ¿qué podría ser? ¿Exceso de modestia? ¿De resignación? ¿O tal vez la conciencia de que cualquier obra humana no es nada más que una pálida sombra de la obra antes soñada? Se cuenta que Miguel Ángel, cuando terminó el Moisés que se encuentra en Roma, en la iglesia de San Pietro in Vincoli, dio con el martillo en la rodilla de la estatua y gritó: «¡Habla!». No será preciso decir que Moisés no habló. Moisés nunca habla.
De igual manera lo que en este lugar se ha escrito a lo largo de los últimos meses no contiene más palabras ni son más elocuentes que las que pudieron ser escritas, precisamente ésas a las que el autor quisiera pedirles, aunque fuera murmurando, «Hablen, por favor, díganme qué son, para qué han servido, si ha sido para algo». Callan, no responden. ¿Qué hacer, entonces? Interrogar palabras es el destino de quien escribe. ¿Un artículo? ¿Una crónica? ¿Un libro? Habrá que hacerlo, pero ya sabemos que Moisés no responderá.

José Saramago

El cuaderno”

¡En caso de emergencia salvese quien pueda!


Ayer que fui al centro comercial, la gente llevaba botellas de agua y
papel higiénico por montones. Si quizás se comprende; supongo que todos tenemos miedo del virus. Caminé por el pasillo de la farmacia porque tenía intención de comprar una botella de gel antibacterial; pues los estantes estaban vacíos. Así que me dirigí al pasillo de los jabones y apenas si había un par de estos en los estantes. Si esta bien. Pensé. La situación es grave pero ¡oh dios! esto comienza a cagar las pelotas por mucho instinto de conservación que tengamos el ser humano. Lo único que se necesita en estos casos es un poco de sentido común y raciocinio.
¿Por qué la gente la ha tomado contra el papel higiénico? ¿qué temen? ¿qué se acabe? Siempre esta la posibilidad de lavarse el culo y la nariz. No veo cual sea el problema.
Y quizás, lo peor del asunto en estos casos son los llamados “acaparadores” ¿Dónde quedan los demás? La gente que por motivos económicos no puede comprar tanto, o simplemente no quieren comprar tanto porque no son tan irracionales.
Me he llegado a enterar en días pasados que en varios países incluido aquí en México (naturalmente) se han suscitado discusiones y riñas por culpa de las compras de pánico. Por ejemplo en Australia una mujer hasta intentó apuñalar o apuñaló a un hombre por llevarse todo el papel.
Bueno es una situación bastante cómica con esos tipos; sucede sencillamente que su capacidad imaginativa no les permite enterarse de que sus provisiones realmente no sirven de mucho. Carecen sencillamente de sentido común. Tan poco sentido común como tanto egoísmo y estulticia tienen.
No niego que la compra de provisiones se deba hacer con cierta estrategia; sobre todo si se trata de personas mas vulnerables. Importante tener estrategia para preservar orden y evitar aglomeraciones.
Pero es muy diferente a un tipo que esta muy sanote, llega con una camioneta, un acoplado y toda su familia que pretende llevarse media tienda. Mientras todos los demás tienen necesidad de ese mismo producto y no ha dejado nada. Ya veo que en todo el mundo el ser humano vivimos bajo la premisa “En caso de desastre salvese quien pueda”
Siempre sucede lo mismo. Recuerdo el año pasado con el tema de la gasolina aquí en México. Ahora esta pasando una situación muy similar a nivel mundial. Recuerdo que la gente se rompía la nariz en las filas, y en cuanto abría una estación de servicio se abarrotaba y terminaba entrando la policía.
Por supuesto había gente mas prudente que se ceñía a las indicaciones de las autoridades y el sentido común, pero nunca lograban un poco de gasolina o solo un poco.
No tardaron en aparecer los tipos acaparadores que montaron su negocito y te vendían el litro tres veces mas caro de lo normal. Bueno hubo necesidad de guardar a esos sujetos un rato a la sombra.
Ahora me entero de que hay unos tipos que están vendiendo gel antibacterial “el recipiente de 1L” a 400 pesos, cuando solía costar unos 70 pesos mas o menos.
Cuando se tuvo el problema de la gasolina, no había alma caritativa que quisiera vender por lo menos un poco; así fueses familiar o conocido.
Y esto lo digo con fundamento por que en esos días me dí mucho a la tarea de observar, hablar y escuchar.
Siempre he sido de la idea de que las crisis de cualquier tipo, si se miran del lado correcto, dejan enseñanzas muy positivas. Generalmente son los estados que causan incomodidad y sufrimiento los que suelen dejarte este tipo de enseñanzas.
Estados que nos expulsan de nuestra zona de confort un rato y nos hacen mirar la vida de frente y entonces así, y con un poco de honestidad, podemos comprender quienes somos en realidad.
Yo lo que puedo ver es, que esta pandemia nos esta demostrando lo egoístas que somos algunos seres humanos. Y si hay algo que el ser humano no podemos fingir; es el temor a la catástrofe. Es ahí cuando prolifera lo peor o lo mejor de cada uno.

viernes, 6 de marzo de 2020

Una conversación sobre matrimonio


Había estado toda la tarde tirado en el sofá con la radio encendida, pensando sobre no se que asunto que he olvidado, pero que entonces demandaba toda mi atención. En ese momento las bocinas sonaban el tercer movimiento de la quinta de Beethoven y me hacía sentir realmente bien, quiero decir, melancólico, claro pero, bueno. Beethoven es como un río donde lavo lo peor de mi vida. Por no decir la escupidera donde vomito la mierda del día a día. Estaba pues, en ese estado cuando escucho que tocan la puerta. Subí el volumen e ignoré el llamado. Algunas veces suelen ser vendedores o evangelistas, solo que evangelistas no podían ser porque van por las mañanas, al menos así es costumbre en este barrio. Tal vez niños que pretenden gastar una broma o simplemente molestar. Suelen pasar, tocan el timbre y se marchan corriendo. No escuché nada mas -Quien haya sido, ahora se ha marchado- pensé. Pero algunos segundos después tocaron nuevamente. Fui a abrir. Era mi amigo Federico con su novia Mildred.
-¡Son ustedes! -dije- pasen.
Estan comprometidos desde hace seis años. Planeando un matrimonio, un hogar y muchos chicos, o algo de eso.
-Esta todo muy oscuro aquí y caldeado. -dijo Mildred
Tengo una planta carnívora en la mesa de centro para que las visitas no se queden mucho tiempo. Saco el frasco de Pringles, las pongo en un plato junto a la planta de forma que cuando la visita quiere coger una, tenga que pasar el brazo por arriba, cerca de la planta, con eso me aseguro de que no las toquen. Cuando se marchan vuelvo a guardar las papas. Es un buen sistema, cuando están a punto de arranciarse las como y compro nuevas en el super.
-Pobrecilla -dijo Mildred -debe pasarla muy mal aquí con todo este humo de cigarrillo.
-Esta habituada. -dije
-¿Realmente es carnívora?
-Es una Venus Carnívora -le dije.
-Te estabas agasajando sin nosotros... canalla.
-Solo dormitaba -contesté.
Se sentaron en los sillones de la salita. Traían Marihuana.
-Solo tengo soda de Limón -dije.
-Yo tomaré un poco de soda -dijo Mildred.
Saqué el tubo de Pringles.
-¿Tendrás un poco de agua con hielo? -preguntó Federico.
Llevé los vasos a la mesita. 
-Siento no poder ofrecer nada mas. ¿Conocen ese poema de Catulo que dice...?
-¿Catulo no es ese poeta Griego? -preguntó Mildred
-Italiano  -dije- pero el poema dice: Cenarás bien en mi casa, Fabulo querido, ojalá que con el favor de los dioses, dentro de unos pocos días, si traes contigo comida buena y copiosa, no sin una muchacha guapa, vino, sal y risa en cantidad. Te digo que si traes todo esto, mi simpático amigo, cenarás bien, pues la bolsa de tu Catulo está llena de telarañas. 
-Aquí no hay telarañas -objetó Federico
-La muchacha guapa la tenemos.
Federico comenzó a liar un churro. Y a hablar. Eso que decía siempre.
-¿Qué decía Sócrates del Matrimonio?
-No decía nada -dije- Sócrates solo enseñaba que nada sabemos.
-¿Y qué me dices de Krishnamurti, Schopenhauer?
-No lo sé -dije- puedes indagarlo.
-Lo que a Mildred y a mí nos gusta de ti es que eres un tipo muy divertido, aunque de un trato de mierda...
-Gracias...
-Pero volviendo a lo anterior deseábamos comentarte que quizá nos casemos el próximo Verano. Y lo que implica. Toda esa farsa. ¡Hermano! es cómico la manera en que la gente nos damos al teatro.
Mildred le miró. 
Federico tenía una forma de pensar muy avanzada para el común de las chicas.
-Quiero decir ¡Tu me amas, yo te amo! Unamos nuestras vidas. Así tiene que ser. No entiendo toda esa otra mierda ¿Comprendes? tanta...
-¿Parafernalia? -dije- Creo que si comprendo -contesté
-Yo diría teatro. Es algo realmente muy fácil de comprender. ¿Qué opinas tú?
-Lo veo bien, vaya, lo veo bien.
-¿Ya ves? ¡Te lo he dicho! -se dirigió a Mildred
Mildred no dijo nada. Tenía la esperanza de que influyera en la forma de pensar de Federico.
-¡Hay que joderse...! -exclamé
-Tengo en mucha estima sus consejos. -continúo Federico, señalándome.
-No digas eso por favor -le dije, me incomodó ese comentario. Ya te he dicho que no le doy consejos a nadie.

En realidad hacían buena pareja. Mildred es una chica bastante sensible. Posee mucha belleza, y en su interior todo es luz. Y además es muy sabia. No en el sentido de una sabelotodo, si no en el sentido de comprender. De percibir. Sin ese aire petulante y engreído.
-Así que ¿Que harías tú? -continúo Federico
-Pues no lo sé. -dije- realmente no lo sé. Creo que le das mas importancia de la que tiene. No veo cual sea el problema, ¿me entiendes? No veo la razón de ser inflexibles.
Terminó de encender el churro, me lo pasa primero, yo por cortesía se lo pasé a Mildred, luego me lo devolvió y le dí una buena calada y se lo mandé a él.
-¡Ohhh, ohhhh! -tose- si, si... reteniendo el humo... Mi forma de pensar acerca del matrimonio es... -da otra calada-...aja, aja... bastante, diría yo reaccionaria. Si, de esa forma le califico. Pero ella hermano no lo piensa así. 
Bueno, en estos días hay demasiadas parejas que viven en unión libre. -El porro volvió a circular- ¿Cierto? -preguntó
-Cierto -contesté yo- ¡Oye creo que sería divertido hacerlo con una pipa de agua! -dije- para variar.
-Se llaman Bong -intervino Mildred.
-Filtra toxinas -dije yo.
-¡TOXINAS! -interrumpió Federico- ¿Quién mierda se preocupa por eso? creo que este encierro te hace daño hermano, en verdad te lo digo...
-No, por desgracia el ochenta por ciento es mierda, lo demás es maría. -añadió Mildred-
-¡Mierda! -dije, luego tosí.
-Si -dijo él- mierda, el agua solamente es para enfriar el humo. Por cierto, tomaré un poco mas de agua con hielo si te parece bien. Espero no encontrar telarañas en mi vaso.
-Adelante, sírvete tu mismo.
Fue a la cocinita. Yo me levanté del asiento y puse un Album del Deep Purple.
-¡Es increíble! -dijo cuando regresaba de la cocina.
-¿Qué? -pregunté- Seguía con el rollo de las toxinas.
-Los doctores argumentan que fumar y beber mata y un tipo casi nos manda al arcén cuando veníamos. ¿Verdad Mili?
Mili asintió.
-Bueno, mata lentamente -dije yo- en dosis pequeñas. 
-La gente cada vez respeta menos -Agregó Mili.- No se que les pasa.
-Odio este país -dijo mi amigo.
-Supongo que en todos lados hay estúpidos. -dije- Por mi parte me encuentro genial en cualquier sitio. Soy un hijo de la madre tierra.
-¡Seguro! pero yo creo que deberíamos ser libres de elegir donde vivir.
Mildred continúo el rollo anterior.
-Si pero este se lleva el record. Lo vivo a diario. 
-Bueno y ¿a dónde irías?
Federico tomó la palabra:
-Ámsterdam, Nápoles, Alaska, La Antártida, Rusia... cualquier otro sitio de esos.
-Bueno... ¿No van a coger papas? Están frescas.
-Si claro... -dijo Federico- pero esa cosa me quita las ganas. Nunca me han gustado esas plantas. -dijo él- riéndose
-Son de dios, además puedes rodear la mesita -contesté.
-Quisiera poder tener una cuando nos casemos.
-¡Ni lo sueñes Mildred!
-Mantienen libre la casa de arañas y moscas -dije yo
-No me importan tus argumentos.
Rotamos el churro. 
-Un buen perro ratonero también es esencial. 
-Un tío mío tuvo uno que murió mas viejo que satán.
-¿qué Satán? -preguntó Federico
-Si Satán el otro perro salchicha de mi tío.
-Ah
-Bueno, el asunto es que era tan bueno para atrapar ratas que un día atrapó un gigantesca, le cortó la cabeza, el cuerpo fue a parar al corredor y la cabeza bajo el sofá de mi tío y ahí quedó y se secó...
-¡increible!
-No, lo increíble es que un buen día mi tío conoció una mujer que llevó a su casa para comerse una rosca, a la tipa se le regó el monedero cerca del sofá, metió la mano debajo y se topó con la cabeza de la rata. Fue un desastre. La tipa casi de desmaya, se puso lívida y arrojó la cabeza a mi tío, este pegó un salto y trató de retacharla con el cojín, pero falló y cayó a junto a su muslo, pegó un jodido grito de maricón y para entonces la mujer se había largado.
-Puta madre, puta madre...
Estuvimos un tiempo en silencio. Luego dijo.
-Creo que deberías casarte tu también. No es bueno que estés tanto tiempo solo.
-No estoy solo. Nadie esta solo realmente. -contesté- además de cuando en cuando me como una rosca.
-A mí me parece que estas muy solo. Espera ¿dónde esta ese...?
-Unicamente en apariencia. Además me siento bien. -Bostecé-
-¿Ves? A eso me refiero. ¿Quién en su sano juicio puede decir eso? Es un intelectual, se basta consigo mismo.
-Yo le creo -dijo Mildred- Para algunos es mejor estar solo.
-No lo se chicos. Simplemente  trato de vivir, vivir solamente.
-¡Pamplinas! Yo no soporto estar solo. Debes tener algo mal en la cabeza para creer lo contrario. Un tumor... leí que a un tipo le extrajeron un tumor del tamaño de una almendra y desde entonces su forma de pensar cambió.
-Natural -dije- ¿quién no cambia su forma de pensar luego de que le jodan el cerebro?
-¿Qué me dices de los santos? -pregunto Mildred
-¡Cuentos, puros cuentos! ¡Pamplinas!
-¿Los ascetas?
-Son los santos. Los ascetas son santos y los santos son cuentos, nadie puede ser lo suficientemente santo...
Me serví un vaso de soda con hielo mientras escuchaba la discusión. Volví a bostezar.
-Espera, he leído eso en un libro de Capote, creo que fue A sangre fría... la mujer tenía un tumor en la columna que le pellizcaba los discos o algo así...
-Bueno, no hablaremos mas sobre eso, dejémoslo estar -dijo Mildred.
-Bueno realmente hemos venido a charlar, si -dijo Federico- Hemos traído la batería a cargar y estábamos cerca y ¿Por qué no? Nunca esta demás pasar a visitar a un buen amigo... y volviendo a lo del matrimonio...
En ese punto debí quedarme dormido porque no recuerdo el resto de la conversación. Cuando desperté encontré una nota en la mesilla. Era de Mildred y Federico. No la leí completa. Aludía en un tono burlón a mi baja tolerancia a la María y algo relacionado con la jodida batería. Dejé el papel sobre la mesa, fui por una cerveza a la nevera y encendí la tv. Pase unos cuantos canales y la apagué. En eso escuché un trueno y unos segundos después pesadas gotas de lluvia golpeando la chapa del tejado trasero. Una mosca se posó dentro de un lóbulo de la venus y esta se cerró de imprevisto. Me quedé mirando la lluvia tras la ventana fumando y bebiendo pequeños tragos de mi cerveza. Pensando en que quizás compraría una piraña y una replica de un Goya.

Cosas de la vida



Un buen día Misty, un lugareño de la zona conurbada, compró un par de tenis de moda. Flamantes, los mismos del anuncio de la tv. Y Misty creía en una fantasía, la idea de que, por no se que motivo de la vida, esos zapatos le volverían mas veloz al momento de correr y saltar. Justo como el atleta que aparecía en el comercial de televisión, cierto basquetbolista de medio pelo que Misty admiraba. Zapatos deportivos de esos ridiculamente caros. Así el primer día que se los puso, sintió la sensación de ligereza y rapidez al andar, comodidad, tu sabes, confort. Mas tarde Misty salió a dar un paseo por la avenida. Estaba oscureciendo, paulatinamente la calle se quedaba mas y mas sola. Las farolas comenzaron a encenderse. Al pasar junto a un zaguán, que por su diseño podía albergar fácilmente a varios hombres ocultos, sintió un objeto agudo en la espalda. Misty se detuvo. Una voz le ordenó, tranquila y hasta con cierta educación. “Los Tenis o la vida” Pero Misty tiró a correr raudo, raudo como un rayo con los zapatos nuevos, “y vaya que corría rápido” según me contó Misty. A cada zancada sentía como ganaba aceleración. Como un corredor de cuatrocientos metros en la pista olímpica. Algo así como las sandalias con alas que el dios Zeus le regaló a Hermes, el mensajero del monte olimpo. Solo que los rufianes fueron mas veloces aún. Le alcanzaron pocos metros mas delante, le amarraron tremenda patiza y se llevaron los zapatos y una cadenita de Santa Rebeca de Himlaia, regalo de su difunda abuelita.

Y el tiempo pasó, porque en muy raras ocasiones las rachas de mala suerte se suceden de forma tan continua. Aunque a decir verdad nadie lo sabe, son cosas fortuitas, tan complicadas que escapan a nuestro entendimiento y la gente fatua lo atañe a la suerte, la cual en realidad no existe; si no que son situaciones que responden a algoritmos tan complejos que producen dolor de cabeza y mucho vértigo. Pero volviendo a Misty (que no se porque le llamaban de tal forma, cuando su verdadero nombre es Juan Cruz) Cierto día, por razones que desconozco y que no vienen al caso. Una buena tarde en que se encontraba de vacaciones en Caleta, cogió unas chanclas de goma, se puso unas bermudas y salió de casa de su cuñada a dar una vuelta por la playa y mirar la puesta de sol. Misty es romántico, a pesar de que las chicas lo consideran un poco retrasado y babotas. Llevaba consigo una mochilita que contenia una toalla, un radio de pilas, una cámara fotográfica de rollo y una revista de automóviles deportivos. Cuando llegó a la playa por la carreterita eligió un buen sitio debajo de un cocotero y aprovechando aún la claridad de la tarde, la soledad, y para esperar el ocaso, se metió a nadar un poco, el mar estaba algo embravecido y el agua no muy agradable, lo cual es común por ser mar abierto del lado del Oceano Pacífico. Aquí habrá quien se sienta inclinado a pensar que salió del mar huyendo de un tiburón, pero no. Las cosas, aveces, aunque chuscas, no suceden como en guiones de películas baratas. Cuando salió tiritando de frío, se secó con la toalla, luego la extendió sobre el suelo arenoso y se sentó para sacarse la arena de entre los dedos de los pies. En eso se aproximan dos hombres. “Ni se te ocurra moverte” Misty obedeció en el acto, uno de ellos lo amagó en el piso a punta de resortera con una piedra expansiva del calibre .45 mientras el otro, recogía la mochilita y las chancletas de goma y se largaban corriendo con las ligas del arma tensas y la piedra vibrando de energía potencial.
Pero si piensa que los infortunios de Misty acaban ahí, permitame decir, y lo ví con mis propios ojos;  Misty se trasladaba de un punto A a un punto B en una motito diminuta. De pronto la motito se apaga. Misty se baja muy confundido, intenta encender, el motor hizo Bruuu pupupufff .... Bruuuuu pupupufff Bueno no importa. Así que comienza a empujar su motito porque al final, Misty es positivo. Piensa en positivo. Pero al pasar frente a una casa un perro se encontraba tomando sol. El perro se levanta, se despereza, estira sus patas delanteras bosteza, tranquilamente y sin razón aparente le muerde el tobillo al pobre de Misty.
Cómico, pero como dije: Son cosas fortuitas de la vida.
Y de Misty nunca volví a saber nada, la vida nos ha llevado por derroteros diferentes. A menudo le recuerdo con algo de nostalgia.

sábado, 8 de febrero de 2020

Reflexión



Aprendemos mientras vivimos. Pero no tenemos tiempo ni posibilidades de vivir y de experimentar demasiado. Nunca vivimos lo suficiente (aunque lo parezca)
Ni siquiera tenemos certeza de lo que concebimos como demasiado. Ochenta o cien años son relativos. Siempre estamos carentes de experiencias. Y puesto que las experiencias enseñan cuando son aprovechadas, podríamos afirmar entonces que nunca llegamos a saber lo suficiente. Pero nótese que hablo de conocimiento personal. Un conocimiento que emana de nosotros mismos. Que descubrimos mientras se vive, y que revela nuestro verdadero carácter, lo que somos y nuestras actitudes.

La vida se configura por elementos que dependen de nuestro entorno. Cada momento de vida, si es analizado, aporta algo positivo. Inclusive existe una relación dicotómica entre lo positivo y negativo. En tal caso podemos decidir extraer todo lo positivo o negativo que queramos; es de nuestra elección preferir encontrar una enseñanza o dejar pasar sin pena ni gloria montones de lecciones.
De tal manera que cualquier estado, digamos; “de enfermedad, de desengaño, de ruptura, de frustración...” cualquier estado de ese tipo, por lo regular, estados que calificamos de “negativos” muestran una faceta de aprendizaje, independientemente del sufrimiento que supone, pero que permite el conocimiento de nosotros mismos y los demás. Todo esto me recuerda mucho aquel poema de Emily Dickinson que dice

 El agua se aprende por la sed;
la tierra, por los océanos atravesados;
el éxtasis, por la agonía.
La paz se revela por las batallas;
el amor, por el recuerdo de los que se fueron;
los pájaros, por la nieve.

Pero todo sería en vano sin el impulso del análisis.  

martes, 4 de febrero de 2020

No sé como describirlo



No exagero al declarar que mi única conexión con el mundo es la TV. Por lo general suelo mirar programas policíacos, noticieros y algunas películas si actúa Laurent Bacall. Se preguntarán cuando sucedió esto exactamente. La verdad es que no lo recuerdo. Es todo bastante confuso. Poco después de lo de la clínica de desintoxicación de alcohólicos, quizás, entre el proceso de salida y el divorcio, puede ser.
Ahora bebo mucho menos que antes. Me gusta pensar que mi vida ha progresado positivamente en algún aspecto. No lo sé. Yo lo siento así, quizás solo sean percepciones mías. Tengo dudas. Siempre tengo la sensación de estar en busca de respuestas, aunque no se si lo haga por afición o para matar el tiempo. También esta lo de la muerte de mis padres, aunque creo que eso no me afectó realmente como se supondría. Inclusive no asistí al funeral de mi madre. Mucha familia no tengo. Tan solo un hermano con el que no nos frecuentamos. Así que mi trato con la gente es nulo. Fuera del que mantengo en los empleos ocasionales o con los funcionarios del seguro de paro.
Quizás sea por eso que al atardecer, siempre a la misma hora, siento un profundo desasosiego, un vacío que me produce arcadas. Es algo contradictorio, ya que tampoco deseo hablar sobre ello con nadie. Creo que de entablar una conversación versaría sobre otro tema. Cualquier cosa frívola, sin importancia y provecho.
En cambio enciendo la TV, paso los canales un par de veces, busco algo interesante, como ya dije, si es policíaco mejor, y me quedo escuchando hasta que siento que ese vacío desaparece. Me es grato escuchar las voces. Aveces subo el volumen, me meto a la ducha, tomo largos baños de agua caliente mientras escucho las voces por el parlante. No sé como describirlo. Me causa una sensación de mucha calidez. Luego bajo, enciendo un cigarrillo, me sirvo un vaso de lo que tenga mas a la mano y me dejo llevar. Me quedo dormido ante la pantalla y despierto hasta el día siguiente, apago la TV y siento que todo marcha bien. Salgo a buscar empleo. La gente va de un lugar a otro. Me pregunto ¿que pensarán? ¿Cómo serán sus vidas? Lo cierto es que por el aspecto de sus gestos no parecen muy felices. Hay quienes aseguran que la felicidad se encuentra en la religión. Yo no lo siento así. Nunca he tenido la necesidad de creer. Considero que los templos son buenos sitios para estar un rato desconectado o dormido, aveces los frecuento, pero es una costumbre nada tendenciosa.
¿Serán los tiempos que corren? Algo tendrá que ver. Supongo que habrán existido tiempos en los que la gente charlaba mas a menudo. De camino al mercado, o a cualquier sitio. Tiempos en los que nadie andaba con prisa. Y tiempos en los que un saludo era mas afectuoso y existía mas calidez, pero no estoy seguro. No puedo comprender nuestra conducta. Con mucha frecuencia mis recorridos culminan en el café de Sam. Es un buen sitio. He elegido una mesa que me permite dominar todo el café. Creo entonces que en esos momentos no me importaría si alguien se arrimase a hablar un poco. No me importunaría. Y no tiene que ser una mujer propiamente dicho. Ahora que lo pienso creo que debe ser eso lo que me hace concurrir a ese sitio, porque en realidad el café que sirven no me agrada del todo. Y al final me levanto enfadado de la mesa, pago la consumición y salgo agradecido de que no se haya acercado nadie, porque quizás si alguien se hubiese arrimado no podría volver a ese lugar nuevamente. ¡Parece extraño! Pero es así. Pienso en que lo único que quiero es llegar a casa y encender la TV. Es increíble lo solo que se puede sentir uno en los sitios mas concurridos. Hay lugares como estadios, conciertos, o lo que sea... donde realmente se esta solo a pesar de la multitud. Personalmente prefiero los cementerios. Bueno, la verdad es que nunca he estado demasiado tiempo en uno de ellos, pero pienso, casi sin equivocarme, que me dan un efecto de bastante calma. Ademas leer los epitafios es una de las cosas que mas me emocionan. Uno nunca para de preguntarse sobre el hombre o mujer que fue en vida y ahora se encuentra ahí. Es verdaderamente emocionante. He tenido la intención de ir a pasar algo de tiempo en uno de ellos, aunque creo que en realidad nunca lo voy hacer. A menos que se trate de un acceso de desesperación y tenga que recurrir a ello como último recurso; como por ejemplo que, de imprevisto, la Tv deje de funcionar. En ese caso, si, puede que lo haría. ¿Por qué? Ni siquiera lo sé. Es penoso no saber porque tiene uno ciertas inclinaciones, pero, como ya dije, siempre tengo la sensación de estar buscando respuestas.