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sábado, 31 de agosto de 2019

El sol como una peste de nausea


La sociedad no avanza nunca. Retrocede tan rápido por un lado como avanza por el otro. Experimenta cambios constantes; es materialista, civilizada, cristianizada, rica, científica; pero estos cambios no son mejoras. No te da nada sin llevarse algo a cambio. Se implantan nuevas técnicas y se pierden viejos instintos.”
Ralph Waldo Emerson


Percibo falta de amor en la sociedad. Ahora tenemos el Internet, tenemos las llamadas telefónicas, los mensajes instantáneos: nunca el hombre había estado tan mejor comunicado pero nunca tan solo.
Se puede estar muy solo aún estando en compañía. ¿Me explico?
Pareciera que el egoísmo se ha acrecentado. ¿Por qué nadie se da cuenta de que sin amor las raíces de la desdicha proliferan?
Aveces cuándo nos sentimos apesadumbrados tratamos de llenar nuestros vacíos (que claramente podemos percibir como se generan desde lo mas entrañable de uno mismo) asistiendo a un concierto, yendo al cine, con la música, con la literatura, yendose de copas, buscando sexo. O simplemente no haciendo nada, esperando que algo suceda.
Siempre buscando algo de lo que depender y todo por la falta de verdadero amor.
Ni siquiera tenemos una vaga idea de lo que significa el amor. ¿El amor son palabras dulces? ¿Qué es el amor exactamente? ¿escuchar al otro? ¿decir te quiero, te amo? ¡Siempre podemos hacerlo por mero compromiso! Las palabras dulces son arma de doble filo. Podemos crearle una dependencia a un sujeto vulnerable y eso seguro que es de lo mas ruin que podamos hacer.
El amor ni siquiera es el contacto sexual, este tan solo un analgésico para olvidar nuestros pesares por minutos.
Es increíble lo que la escritura ayuda. Apenas llevo estas pocas lineas tratando de sacarme de mi interior cierta espinita y ya me siento un poco mas aliviado, porque yo escribo esto para descargar un poco todas las cosas jodidas del día a día y salir adelante.
Uhmmm...
He podido observar algunas cosas. El juego no trata de tener compañía. Lo que puedo percibir es una sociedad que interactúa; he visto grupos de amigos que se van a una noche de copas, están los colegas de la oficina por ejemplo, los compañeros de clase, la chica que puedes conocer en el bar... Pero siempre está presente esa falta de amor, de cariño y entrega. Vamos por ahí erráticos en un engaño de una amistad y amor en los términos que solemos entenderlo. Esto nos convierte en meros fantasmas, convierte al sol en una peste de nausea y los días se hacen monótonos y grises. Raíces grises de egoísmo que proliferan y aniquilan cualquier otro tipo de manifestación mas pura.
¿Pueden sentir a lo que me refiero con “el sol como una peste de nausea” un cólera en días de canícula.
No sé si alguien mas habrá tenido esta percepción. Yo la tengo continuamente. Hay diferentes tipos de soledad. No me desagrada la soledad siempre y cuándo no sea generada por el egoísmo. Ese tipo de soledad es muy perjudicial y solo sirve para alimentar mas de lo que todos tenemos: soberbia y vanidad.
El amor es algo que no se puede explicar, simplemente surge. No se puede comprender con el intelecto. He podido observar gentes que dicen amar, pero al mismo tiempo dicen odiar ciertas cosas. ¡quién ama no odia!es algo básico. 
Desde mi punto de vista, al igual que la amistad y la humildad, estos son conceptos a los que nunca encontraremos una definición precisa.
Pero he tenido la fortuna de sentir el cariño hacía un amigo, y he descubierto que no importa si solo es una persona la que queremos en este mundo, si ese amor, ese afecto y cariño son genuinos, habrá afecto hacía el resto de los seres humanos y animales y afecto por nosotros mismos. Lo cual nos coloca en un estado de verdadera dicha. 
Siempre he creído que la relación entre afecto y amistad es inversamente proporcional al número de amigos, me explico; "A mas amigos, menos afecto y amistad, a menos amigos, mas afecto y amistad" de ahí que se puede proclamar que "Dime el número de amigos que tienes y te diré quién eres" 
He podido experimentar lo que significa la amistad espiritual, sentir muy cerca la presencia de alguien a quién quieres por muy lejos que se encuentre.
No sé si me de a comprender.
Creo que es todo por hoy.

martes, 6 de agosto de 2019

Sueños


Respecto a los sueños se pueden decir algunas cosas. Se dice que
mientras no se consiga un estado mental, digamos: “sin conflicto” nuestra mente no para de soñar porque las situaciones emergen de nuestro inconsciente. Con situaciones me refiero a problemas del día a día, a traumas, prejuicios o apegos de la naturaleza que sea. Yo considero que esto tiene mucha razón, he podido experimentarlo en algunos casos.
Los científicos aseguran que siempre soñamos: "Si no se sueña es porque algo anda mal". Aún en el caso de que aseguremos no haber soñado nada apenas despertamos. 
 
A mí en lo personal me gusta soñar. Como todos, aveces sueño cosas simples, sencillas, y aveces mis sueños son mas extraños y elaborados. He tomado mucho gusto por los últimos. Los sueños eran una fuente poderosa de material para los artistas del surrealismo.
Tengo un cuaderno de apuntes donde registro mis sueños mas significativos y que no permito que vea nadie. Es privado. En manos de un buen psicoanalista se pueden deducir infinidad de información personal. Para ellos los sueños son oro molido, simplemente.
Si mal no recuerdo en un libro de Freud, no estoy seguro si era “El libro de los sueños” o “Tótem y tabú” menciona haber definido el carácter del Matemático René Descartes, basándose en el análisis de una serie de sueños extraños que Descartes menciona en su “Discurso del método”
Un pasaje muy famoso. Quién guste leerlo, le podrá encontrar fácilmente en el discurso del método de René Descartes.
Pero de todo lo que se dice de los sueños yo prefiero quedarme con lo mas literario. Hay quién me tacharía de charlatán, no me importa. Hace unos días me encontré con un cuento popular Chino, en un libro titulado “Los cuentos fantásticos de China”
Lo que me parece mas fascinante es el punto de vista de que el sueño nos permite vivir aquello que de otro modo no podemos vivir. Ya decía en una entrada pasada, este mundo se mueve por deseos, y esos deseos que nos son inalcanzables se nos cumplen en sueños, saltamos todas las barreras. Soñar también es vivir, porque al fin y al cabo, como dice el cuento, pasamos la mitad de nuestra vida soñando. 
Se parece un poco al acto de escribir. Para algunos escribir es vivir aquello que siempre han deseado vivir. Para otros, quizás, significa otra cosa.
Entonces la pregunta es ¿los sueños se detienen en un estado ausente de deseos?  
Para quién desee leer el cuento, aquí lo transcribo:

SUEÑOS
El jefe del clan Yin, en el estado de Chou, poseía una gran hacienda y sus siervos trabajan sin descanso de sol a sol. Había entre estos uno ya viejo, cuyos músculos estaban agotados de tanto esfuerzo, pero el jefe del clan seguía encargándole las labores más duras. El anciano se quejaba mientras se enfrentaba diariamente a sus tareas. Por la noche dormía como un tronco, insensibilizado a causa de la fatiga, el espíritu muy decaído. Y todas las noches soñaba que era el rey del lugar, que mandaba a todo el pueblo y que se encargaba de todos los asuntos de estado. En el palacio andaba de fiesta en fiesta sin preocupación alguna, y todos sus deseos se veían satisfechos. Su gozo no conocía límites, pero por la mañana despertaba y volvía al trabajo.
A los que querían consolarle de la rudeza de su labor, el anciano les decía:
-El hombre vive cien años, la mitad son días y la otra mitad son noches. De día soy un criado vulgar y las tribulaciones de mi vida son como son. Pero de noche soy señor de hombres y no hay satisfacción mayor. ¿De qué he de quejarme?
El ánimo del jefe del clan estaba ocupado en asuntos mundanos; toda su atención la absorbía la propiedad. Agotados el cuerpo y el intelecto, también el quedaba insensibilizado a causa de la fatiga cuando se echaba a dormir.
Pero noche tras noche soñaba que era un criado que no paraba de trabajar. Se le trataba mal, se le despreciaba, recibía bastonazos y aguantaba todo cuanto se le venía encima. Hablaba entre dientes y se quejaba en el sueño y solo se tranquilizaba con el alba.
El jefe del clan planteó el problema a un amigo, que le dijo:
-Tu situación económica te da más riqueza y honores que a nadie. El sueño en que eres un criado no es más que el ciclo de la comodidad y la tribulación; tal ha sido desde siempre la ley de la fortuna humana. ¿Cómo iban a ser iguales tus sueños y tu vigilia?
El jefe del clan reflexionó a propósito de la observación del amigo y dulcificó las faenas de los siervos. Redujo también sus preocupaciones y de este modo obtuvo un poco de consuelo en sus sueños.

lunes, 5 de agosto de 2019

Whale 52


Yo jamás habría imaginado que la tierra pudiera albergar tanta soledad
W.H.H

El Océano guarda muchos misterios. Casualmente estoy leyendo el
libro “Los mares grises sueñan con mi muerte” del escritor ingles William H. Hodgson y de manera simultanea me encuentro con la noticia de que en el año de 1989 un equipo de científicos de la institución oceanográfica de Woods Hole que realizaban trabajos marinos descubrieron un extraño canto emitido a una frecuencia de 52Hz.
Los científicos luego de departir sobre el asunto llegaron a la conclusión de que no podía tratarse mas que de un cetáceo, pero de una especie desconocida y quizás única, pues la frecuencia de canto de las ballenas es significativamente inferior: de entre 10 y 39Hz por lo que ninguna ballena es capaz de acudir a los llamados de 52Hz.
Así que se ha podido observar que se trata de “la ballena mas solitaria del mundo”
Ha estado surcando la bastedad del océano sin ninguna otra compañía que ella misma, y lanzando llamados una vez al año en espera de una respuesta que nunca retorna. Todo en vano.
El equipo de científicos estuvo monitoreando su desplazamiento por rutas que son infrecuentes para las ballenas, sin un rumbo y patrón determinado, y descubrió que la ballena estuvo mandando el mismo canto en busca de pareja una vez al año, desde 1989, que fue descubierto hasta, el 2004, año en que se dieron a conocer los trabajos a la comunidad científica.
He indagado un poco pero al parecer no se ha publicado nada mas sobre esta investigación en estos últimos tiempos. 
Sin mas que decir.

 

martes, 9 de julio de 2019

Mecánica de la vida (1)

Diferencias
Una diferencia importante entre el hombre rústico y el hombre complicado, estriba en que el último posee deseos de una naturaleza mas irrealizable, costosa y complicada de lograr. Paralelamente el hombre rústico desea cosas sencillas de proveer. De ahí que el hombre complicado presente un carácter mas descontentadizo y neurótico. Y se considere al otro como un sujeto henchido de felicidad. Mas sin embargo, lo cierto es que ambos se encuentran espoleados por un factor dominante: los deseos.
De tal forma es común que entre los hombres de categoría (llamémosle) “complicada” la dicha sea un estado extraño.

Deseos
Existen deseos de tipos y características diversas y de fuerza e impetuosidad, también, distintas. De entre los deseos mas potentes e impetuosos podemos encontrar “el deseo sexual” aún muy por arriba del deseo de poder y económico. O del deseo de una vida libre de desdichas y calamidades; O del deseo de no desear nada; O del deseo del bien.
Así pues el motor de la vida son esos deseos con independencia de su naturaleza.
Los deseos son aún de una fuerza superior al temor de morir, pues al dejarles superados, la muerte pasa a tomar otro concepto; dejamos de percibirle como la peor de las tragedias.
Terminar con los deseos es entrar en un estado de inmovilidad y calma absoluta. El juego de la vida se detiene y experimentamos una muerte en vida; como un lago que deja de tener oleaje y al que ni el viento ni las aves rizan su superficie y en él no hay mas que agua. Las apariencias terminan y se puede ver que la vida y sus pasiones son una esfera hueca.

Vida
La fuerza motriz de la vida proviene de los deseos.
A lo largo de la vida los deseos sufren incesantes mutaciones y cambios. Algunos se fortalecen convirtiéndose en pasiones. Otros duran demasiado poco, son transitorios o tienen una duración media. Algunos se desvanecen con el tiempo y llegan ha desaparecer, al fin, en años avanzados de nuestra vida. Otros no suelen tener mayor importancia para nosotros. 
Existen los que nunca desaparecen. Y los que de alguna manera creemos que nos llevan a ser mejores seres humanos. Estos últimos son de una categoría mas elevada que el resto. Del miedo depende el éxito de las religiones.
El miedo proviene de la posibilidad de que nuestros deseos no sean alcanzados o se vean amenazados; o de perder lo que hemos considerado conquistado y valioso.
(una madre que teme por sus hijos, un amante que teme perder el amor de su vida, o el temor de convertirse en aquello que mas se repudia...)

La vida esta constituida por una cadena interminable de deseos. Así como las aguas provistas de oleaje bambolean una embarcación de arriba a abajo; así los deseos mueven nuestra existencia. Una vez que se identifica un deseo, se lucha por él, se alcanza, se termina, y otro deseo llega a suplantarlo y el proceso se repite. Si se logra mantener esa cadencia sin interrupciones, el sujeto suele declarar por lo general “estar henchido de felicidad, y que la vida no es fácil, pero luchando por lo que se desea, se logra” es pues una sensación de vida. La vida fluye, y lo que le impulsa son las sorpresas que esta depara; que no son otra cosa que el advenimiento de nuevos deseos.

Fatalidad
Los deseos engendran deseos que desembocan en la culminación de un deseo mas imperioso. Así el desear todo aquello que nos haga sentir mas poderosos, mas importantes, mas amados o valorados son algunos casos...
Por lo general, si el deseo no se cumple, las consecuencias suelen ser frustración y depresión, y perdida de valores humanos. Entonces la vida toma un dejo de incertidumbre y de desesperanza. Así los amantes prefieren el suicidio, ante la posibilidad de verse perdidos (casos mas trágicos).
Los deseos producen confusión y embotamiento del raciocinio y arrastran aun estado nada conveniente, en el que no se percibe el mundo como en realidad es: ilusión.


Notas: Cuaderno de notas 2019, Miguel G.

sábado, 22 de junio de 2019

El suicidio mas bello del mundo


Ya lo he manifestado en otras ocasiones: a mí me parece que la muerte tiene una fuerte componente de belleza pero que es necesario saber sentir. No es algo que se pueda intelectualizar. Aveces creo que intelectualizar es la manera mas efectiva de aniquilar muchas de las cosas valiosas de la vida; no es lo mismo estar en silencio interno con uno mismo tumbados bajo una noche azul, de verano, y escuchar el llamado de apareamiento de los grillos en un estado sensorial, a captar todo eso con el intelecto y comenzar a filosofar, aquí ya estamos perdiendo mucha de la fuerza que esa situación nos ofrece.
Así que hay cosas que solo se pueden entender sin el intelecto.
Yo la primera vez que me dí cuenta de la belleza de la muerte fue durante el velorio de un tío. En realidad yo nunca había visto un muerto tan de cerca (apenas unos 30 cm) recuerdo que yacía a mitad de la sala velatoria dentro de un ataúd de esos a los que levanta la tapa superior y se puede mirar al difunto para desearle lo que sea. Yo no quería verlo. Tenía miedo (no del muerto) si no de cualquier otra impresión sensible que pudiera desatarme. Lo demás iban y lo miraban y exclamaban “parece como dormido” bueno al final me decidí. Pensé que bueno o desagradable podía traer consigo algo nuevo, y me decidí a mirar: conforme me acercaba fui distinguiendo la punta de la nariz afilada y blanca. Luego la frente y poco a poco sus facciones se me fueron revelando hasta que estuve a un lado del féretro. En efecto parecía dormido con mucha placidez y emanaba esa belleza de la que hablo. No estuve demasiado ahí. Tan solo un instante porque de ser a mí, no me gustaría tener un arsenal de mirones y curiosos contemplando mi cadáver. Pero me llevé aquella imagen en la mente. No mencioné a nadie aquello que había descubierto, me lo reservé para mí solo, porque no lo entenderían y no quería que me tildaran de un perturbado o algo por el estilo, no quiero parecer pretencioso, (no es mi intensión) pero esas cosas no se le dicen a cualquier persona de pensamiento vulgar. No estaba triste, ni asustado, estaba maravillado por lo que había visto. ¿Alguien mas lo veía?
La siguiente ocasión fue cuando murió mi perro. Conservo una foto momentos antes de sepultarle; está en una entrada anterior. No puedo mirar mucho esa foto porque me quema las retinas de la belleza que irradia”
Pero también podemos admirar la belleza de la muerte en otras manifestaciones de la naturaleza. Las hojas caídas en Otoño o los mismos árboles muertos creo que son buenos ejemplos.

Hace algún tiempo me encontré con el caso de Evelyn McHale, una chica de 23 años de edad que en 1947 tomó la decisión de suicidarse arrojándose del Empire State Building para terminar cayendo sobre una limusina aparcada junto al bordillo de la acera y dejando a todos envueltos en una enorme bruma de dudas e interrogantes que nadie nunca atinó a contestar. Era una chica que aparentemente todo lo tenía: a unos días de contraer matrimonio, hermosa, inteligente, sensual y con un futuro muy prometedor y unos padres que le amaban y la podía amar fácilmente cualquier hombre.
Cerca del lugar se encontraba el fotografo Robert Wiles que capturó la fotografía que pueden ver arriba y que mas tarde la revista LIFE calificó como “El suicidio más bello del mundo”
Debo admitir que es un caso que me ha dejado bastante impresionado, y siempre lo estaré, por lo que no puedo dejar de registralo en esta especie de cuaderno de apuntes. Bueno, la imagen lo dice todo.

lunes, 10 de junio de 2019

Juego de azar

Supongamos una chica que se llama Adriana. Supongamos un chico que se llama Pedro. Adriana es ama de casa y madre. Pedro, conductor de colectivo. Una mañana Pedro se levanta quince minutos a las seis, dos minutos antes o después de lo acostumbrado. ¿Toma un baño? Quizás no lo hace, quizás si lo hace. ¿Toma algo de alimento? Quizás no lo hace, quizás lo hace. Quizás este casado, quizás no... quizá se encuentre deprimido, o eufórico. Puede que pasara la noche con una amiga y se ha demorado en despedirse o no se ha demorado. No lo sabemos.
Y comienza su día. Se toma su tiempo con el motor al ralentí, o tal vez no. Y comienza su jornada mas pronto, mas tarde o a tiempo.
Ese mismo día Adriana tiene planeado salir temprano. No desea molestar a su marido, le pide que descanse. Necesita atender unas cosas urgentes. Quizás el pequeño ha estado enfermo. Quizás ha estado consumiéndose en fiebre. A lo mejor no. Lo que si es cierto es que decide tomar un baño antes de salir y preparar algo de alimentos. Solo que quizás su esposo le ha dicho:
-¡Cocinaré mas tarde si tengo hambre, no te preocupes!
Y ella es posible que contestara:
-Lo hago ahora y tu lo pones al fuego mas tarde...
Puede que si, puede que no.
Entonces ella decide ir en auto. Acomoda al pequeño en el asiento trasero, se demora o lo hace rápido, da igual, o puede que no de igual.
Es una hora muy movida, hay embotellamiento. Decide seguir o decide tomar un atajo. Supongamos que decide el atajo. Llega a un sitio con menos afluencia de conductores: acelera. Un peatón se cruza; frena. Continúa algo rápido antes de la luz Roja, pero no lo logra. Se detiene en la luz roja y cuando el semáforo cambia, arranca suavemente.
Todo sucede muy deprisa. Los destinos se cruzan. El auto es embestido por el vehículo de Pedro. Es como apagar la luz. Todo ha quedado a oscuras. Puede que despierte, quizás no. No lo sabemos.

Siempre me ha llamado la atención la manera en que las vidas se encuentran. Hace unos días estuve hablando con una chica a la que sucedió un pequeño incidente de ese tipo. Un chófer de colectivo se estrelló contra su auto aparcado. Ya cuando estaba mas tranquila me dice:
-Creo que son las energías... se han juntado. Pero un milagro me salvó de no haber estado yo ahí en ese momento...
El Mateḿatico Henri Poincaré en su libro “ciencia y método” habla un poco sobre lo que se conoce como “la suerte” “el azar, la casualidad”
Ofrece un punto de vista mas positivista sobre el asunto. El sostiene que eso que nosotros llamamos el azar o la suerte, trata solamente de algoritmos; de pasos bien definidos y ordenados y consecuencias relacionadas que desembocan en un fin determinado; de una serie de hechos concatenados cuya relación es tan detallada, minuciosa y exhaustiva que escapa a nuestra capacidad de comprensión. 
Me siento inclinado a pensar de esa manera. De cualquier forma no se puede negar que es interesante el hecho de pensar en una multitud de vidas paralelas que algún día llegarán a cruzarse por destino, por azar o por lógica.
En la literatura existen muchos ejemplos de ello. Una de mis obras favoritas es Manhattan Transfer, de John Dos Passos y La región mas transparente, de Carlos fuentes... en ambas se encuentra el mismo factor: los personajes discurren sus vidas de forma paralela, cada uno, en su día a día, en sus clases sociales a las que pertenecen, con su rol en la sociedad, con sus pasiones y sus traumas. Aveces llegan a cruzarse, aveces en varias ocasiones, o han estado a punto de hacerlo.
Fuera de la ficción es algo que vivimos a diario y solemos pasar desapercibido. A mí siempre me ha gustado el misterio de esa serie de pasos que permiten cruzarse a dos extraños o juntarse a una multitud simultáneamente. Lógico. Nadie se conoce. Nadie le tomará importancia a un hecho así, a menos que el encuentro sea entre conocidos, fatal o amoroso. Pero resulta inquietante imaginar las acciones que habrá hecho esa persona para coincidir de esa manera con otras.

Tengo un amigo muy querido en Argentina. Pasa por un momento complicado puesto que tiene la misión de apoyar a su esposa con el cuidado de su suegra que sufre una enfermedad postrante y progresiva.
Cierta vez hablando le dije:
-¡Mira, piensa que si no te has casado con tu querida esposa, nunca habríamos llegado a conocernos!
¿Lo has pensado?
Sencillamente porque de no haberle conocido a ella, nunca habría tenido que cuidar de su suegra y por lo tanto no habría tenido necesidad de pasar largas horas en internet, y quizás nunca habríamos entablado una conversación en los foros. De ahí nació una fuerte amistad.
Creo que este asunto del azar es algo fascinante. Solo falta un pequeño ajuste, una pequeña vuelta de tuerca para cambiar una vida por completo.
Pareciera un juego siniestro en el que la muerte también juega. Reitero, creo que es un aspecto fascinante de la vida.

sábado, 8 de junio de 2019

Engaños


He estado pensando en esa frase de Maquiavelo que dice: 
 “Quien engaña encontrará siempre quien se deje engañar”
 He podido observar que los hombres muy frecuentemente nos llegamos aferrar a la mentira. Nos gusta que nos engañen. Giovanni Papini en su autobiografía “un hombre acabado” decía; 
<<Queríamos engañarnos y soñar; una de las frases más repetidas entre nosotros era que, era preciso beber a grandes sorbos de la copa de la quimera>>
En lo personal, yo no puedo vivir en el engaño. Bueno, respecto a esto hay una gran diferencia que es necesario aclarar. Por supuesto, uno vive frecuentemente en un engaño mientras la ignorancia respectiva no se disipe, eso es natural. Lo que me parece inconcebible es pretender vivir al amparo de la mentira, aún cuando la verdad ha salido a la luz.  ¡Me da mal de hígado, siento coraje conmigo mismo y mucha, pero mucha rabia.
La pregunta es: ¿Por qué decidimos continuar en el engaño luego aún de mostrarse evidente?
Creo que todo tiene que ver con la necesidad. Los hombres siempre estamos necesitados de todo; de afecto, de sexo, de seguridad, de satisfactores. Nos da miedo salir de nuestra zona de confort y de seguridad. No queremos ir a la deriva, ni deseamos experimentar cosas nuevas. Es ese miedo el que nos empuja a negar la verdad o voltear la espalda. Si una mentira enmascarada con las palabras mas dulces y persuasivas nos lleva a sentirnos en la gloria, difícilmente podremos arrancarle de nosotros aunque ardamos en coraje cada que se muestre la verdad. Aveces preferimos vivir en la mentira.
Aquí lo mas delicado es darnos cuenta de lo vulnerable que somos ante los demás. Lo dependiente que nuestra vida y dicha se vuelve hacía ciertas proyecciones ficticias.
Preferimos creer en una amistad falsa y voluble al temor de perderle. Preferimos las construcciones deformadas de nosotros mismos al temor de aceptar quienes somos.
Preferimos creer, vivir y sostener el espejismo de la mentira porque nos proporciona eso que deseamos escuchar.  
¡Qué complicados somos los seres humanos!

jueves, 2 de mayo de 2019

En el vientre de la bestia


Hay un tipo que te quiere dar por el culo a todas horas. No te deja. Te acosa. Te sale en los sitios mas solitarios. En los rincones apartados. Tu lo evades pero de alguna forma es como una sombra. Temes que llegue la noche y pueda arreglárselas para entrar y reventarte el culo mientras duermes; junto con sus compinches, todos esperando su turno. Así que no duermes y entras en un estado de paranoia. Tampoco te duchas por la misma razón. Y te sientes a punto de enloquecer. No hay posibilidad de que alguien te ayude. Todos cuidan sus espaldas. Por las noches piensas en tu vida. No eres un tipo para estar ahí. Si tan solo las cosas hubieran sido distintas. Si se pudiera regresar el tiempo. La situación te va arrinconando psicológica y físicamente hasta que tomas una decisión de tres posibles.
1.-Le entregas el culo y pasas a ser un objeto de su propiedad, hasta que otro le destrone y pases a ser de un nuevo dueño.
2.- Te suicidas
3.- Le matas.
Tanto la primera y la última te hacen parte del sistema carcelario. Te permiten definir tu Rol dentro de prisión. La única manera de ganar respeto entre una sociedad carcelaria es usando la violencia. Si un preso roba a otro preso cualquier bagatela, sabes que tienes que ir a por ese tipo aunque no te importe. Es tu deber. Y tratar de arreglártelas para hacerlo sin que seas investigado. Todos los presos saben que lo hiciste pero nadie dirá nada. Tu “státus” ha subido, en algunos casos. Pero la violencia engendra violencia. Y se termina entrando en el juego. Una cosa te lleva a otras y te abre otras opciones. Y de a poco miras caer tu humanidad, y tus valores. Pasas a ser una bestia. Los sentimientos ya no importan. La condena ha subido. Dejas de tener esperanzas. Te has convertido a fuerza en otro individuo.

Bueno esas son una de tantas situaciones que suelen vivirse en la cárcel. Uno apenas sabe de esas cosas lo que se ve en las películas o se cuenta por ahí de quienes han estado en esas situaciones.
He estado leyendo esa famosa correspondencia que el convicto Jack Henry Abbott mantuvo con el escritor estadounidense Norman Mailer y que por instancias de este, logró publicarse en forma de libro con el título de “En el vientre de la Bestia”
Abbott fue un criminal “autodidacta” que estuvo encarcelado desde que tenía unos doce o trece años. A los treinta y siete años y tan solo habiendo pasado unos cuantos meses en libertad fue liberado gracias a la intervención y ayuda de Norman Mailer, para volver a asesinar al poco tiempo a un camarero y regresar a prisión donde en el 2002 le encontraron muerto en su celda. Al parecer se había suicidado, aunque existieron otras sospechas.

En el vientre de la bestia” es un libro bastante incómodo por desgarrador e intenso. Es difícil leerle sin ponerse algo nerviosos o evitar que los ojos se humedezcan.
En el se describe al sistema carcelario estadounidense, el tipo de torturas a los que eran (o son) sometidos los presos y la dureza con que son tratados por los “yoguis” (los guardias carcelarios)
Fue un intercambio epistolar que sucedió cuando Abbott se enteró de que Mailer estaba escribiendo un libro llamado “La canción del verdugo” sobre Gary Gilmore, ejecutado en 1977 por el asesinato de dos personas en Utah.
En el prólogo del libro Mailer escribe:

Un escritor recibe varios centenares de cartas de extraños al año. En general, quieren algo: que uno lea su obra o escuche el relato de su vida para escribirlo. En cambio, aquella carta ofrecía una instructiva información. Abbott había leído una nota en un periódico según la cual yo estaba preparando un libro sobre Gary Gilmore y la violencia en Estados Unidos. Quería advertirme de que muy pocas personas saben gran cosa acerca de la violencia en las cárceles. Ninguno de los autores que había leído sobre el tema parecía tener la menor idea al respecto. Creía que los hombres encarcelados durante cinco años seguían sin saber poco menos que nada del asunto. Probablemente se necesitaba pasar una década detrás de los barrotes para que una percepción auténtica de la vida carcelaria calara en uno psicológica y físicamente. Abbott concluía que, si me interesaba, él creía poder aclarar ciertos aspectos de la vida de Gilmore en prisión.”
Aquí pongo un extracto del libro:

Los guardianes no te hablan. Eres ganado, sin la facultad de la razón. Una vez me indicaron la dirección de un lugar en el extremo de la jaula de ejercicios, y me empujaron para que fuera hasta allí porque los guardianes, en su desprecio, no reconocían que un prisionero pudiera comprender la razón.
En aquella época los guardianes prescribían por sí mismos inyecciones de drogas de fenotiaceno tan potentes como el proxilin… y todas estas drogas son peligrosas. No te matarán, pero con toda la certeza te dejarán incapacitado. La verdad es que te lobotomizan.
Me atacaban con tal constancia y arbitrariedad en mi celda, que al cabo de un tiempo mi deseo de alivio físico era tan fuerte y penetrante que cuando al fin cesaba el ataque de los guardias y abandonaban mi celda, a veces tenía una erección alentada por la desesperación y el dolor.
En aquellas condiciones tenía que masturbarme en busca de alivio, pero sin ninguna visión en la mente, la imaginación. El simple acto físico de acariciar el pene tras innumerables exposiciones a los ataques es suficiente. Es algo totalmente físico e involuntario.
Si fuera un hombre ordinario con malentendidos corrientes, fácilmente podría haber interpretado mal lo que sucedía en mi interior. Podría haberme equivocado hasta el punto de convertirme en un masoquista sexual, o un sádico. Podría haber confundido este acto de liberación con un acto sexual de amor. Podría haberme viciado con toda facilidad.
¿A cuántos prisioneros les ha ocurrido?
A los prisioneros se les inculcan actos de violencia constantes y detallados, concienzudos e implacables, de manera que se forme en ellos una especie de sospecha defensiva automática de todo el mundo. Esta sospecha ha sido llamada paranoica.
Surge más de la creencia adoctrinada que llegan a tener los prisioneros que de los agravios que les infligen. Casi conscientemente acaban por dirigir hacia sí mismos una violencia suicida, tanto mental como física.”

“…UN EX POLICÍA FUE destinado a la prisión. Había arrestado a alguien que conocí una vez. Era uno de esos clásicos cerdos belicosos. Supongo que andaría por los treinta y cinco años. Uno se le acercó en el patio y le dijo lo que sabía de él. El poli rogó que no lo divulgara, y el tipo accedió. Le propuso que se endeudara con algunos presos que yo conocía. Cuando al poli se le acabó el dinero para pagarles, el otro tipo se hizo cargo de la deuda. Eso significaba que había comprado al poli. Allí estaba él, con los ojos muy abiertos y cagado de miedo, cuando sucedió esto. Más tarde, el que le había comprarlo y varios de sus amigos estaban hablando conmigo en el pasillo, y el poli pasó por allí. El tipo al que le debía le llamó para que se acercara. Se limitó a mirarle y le dijo: «Acabo de vender tu deuda. No me debes nada. Le debes a este». Y le señaló a un hombre que le hizo recorrer toda la zona y aceptar cosas a crédito de una docena de presos. El poli se suicidó unos días después. Por alguna razón no pidió protección en la cárcel. Eso era lo que querían que hiciera. No habían querido matarle.
Aquel poli era un típico sucio puerco que hubiera podido pasar por un patrullero que recorre en un turismo la autopista de Georgia. En el exterior usaba la brutalidad para obtener información de la gente. Creo que tuvo su merecido. No es corriente ver a un ex-policía en una verdadera penitenciaría. Todavía me intriga el saber por qué destinaron allí a este. ¡Algún pez gordo debía haberse enfadado con él!”

Lo que en definitiva me impulso a leer este libro fue la figura de Abbott; como un hombre privado de las experiencias y sensaciones de la vida; y la que llegó a conocer por medio de los libros y los grandes filósofos. Una vida trágica marcada a fuego por el sufrimiento. 

En el prólogo Mailer dice:



En cierto punto de su correspondencia, Abbott se refiere a cómo consiguió su educación leyendo libros que su hermana obtenía de un librero amigo. Durante los cinco años y medio que pasó en la sección de máxima seguridad leyó, con una intensidad que se refleja en su propio estilo, a autores como Niels Bohr, Hertz, Hegel, Russell, Whitehead, Carnap y Quine. Entre todas sus lecturas, la de Marx fue fundamental. En Abbott hallamos el fenómeno de un delincuente juvenil, educado en reformatorios, que da muerte a cuchilladas a otro recluso, toma drogas cuando puede y lee libros en la sección de seguridad máxima durante cinco años, hasta que apenas puede tenerse en pie, y luego, al igual que Marx, trata de percibir el mundo con su mente y llega a tener una visión de conjunto de la sociedad. La audacia del delincuente juvenil se transforma en la osadía del intelectual autodidacta. Es difícil imaginar lo que debe ser vivir solo con semejante apetito y adquirir el plato fuerte de la cultura sin la sopa que lo acompaña. Abbott intenta comprender el mundo, lo domina mentalmente, pero durante toda su vida adulta solo ha pasado seis semanas en el exterior. Conoce la prisión como el barquero mitológico conoce el río que cruza para llegar al reino de los muertos. Pero Abbott solo conoce el mundo a través de los libros. Es el noble equivalente del degradado observador de Jerzy Kosinski, quien conoce el mundo a través de un receptor de televisión, ese Chauncey Gardner que tan magistralmente interpretó en el cine Peter Sellers. Sin embargo, Abbott ha engullido una comida prodigiosa. Ha desgarrado la carne de la cultura con sus dedos, ha quebrado los huesos con sus propios dientes. Y el resultado es que tiene una mentalidad como ninguna otra que he conocido, y que se expresa con idéntica claridad desde supuestos del sigloXIX como desde nuestro siglo...

Un libro fascinante...
¡Que lo disfruten!

viernes, 26 de abril de 2019

EN EL CAFÉ


Hacía ya tiempo que había entrado a una mala racha de la que no podía salir. La tarde
anterior había tenido una discusión con una vieja algo chusma y su marido.
Pero el problema esta en mi sentido del humor; es demasiado sardónico y burlista, y por eso
me mantengo al margen de algunos. Terminan molestándose y es lo que
había pasado la tarde anterior. No quiero entrar en detalles realmente. Pero tuvo que ver
con una figurilla del niño Jesús y una araña. Así como lo escuchan.
Pero tarde que temprano la tormenta pasa. A la mañana siguiente conocí a una chica que
me dejó flechado. El enano insolente que tiene alas, lleva un arco con flechas y anda
mostrando el culo, me clavó una flecha en el trasero.
Bueno. Para ser honesto no era la primera vez que la veía. Eran ya varios días los que se
pasaba por delante del café. Delgada, piernas largas, espalda hundida, con un par de
hoyuelos de Venus, un talle exquisito. Tetas pequeñas. Tenía clase. No era una cualquiera. La verdad me ponía a full. Ya nos habíamos mirado pero eran miradas cargadas de un significado
subliminal.
Aquella mañana yo estaba sentado sobre un taburete del establecimiento mirando la
calle, descansando y bebiendo una cerveza cuando la chica llegó y se sentó a mi lado.
Ordenó un Americano y una rebanada de pastel. Era el momento. Le hablé. Ella
correspondió. Cruzamos solo unas cuantas palabras pero era un inicio. Cuando se
levantó para salir me sonrío y me dijo “hasta pronto”
Y eso sucedió cada tres días para dar tiempo de maduración. En este tipo de casos
siempre he detestado comportarme como un hostigador. Así que cada tercer día yo iba
por ahí. La chica aparecía, nos mirábamos, me sonreía, le sonreía, y de apoco
terminamos hablando un poco más. Todo gradual. Como un juego. Siempre llegaba para
cuando yo estaba ahí, ordenaba lo mismo hasta que fui al grano. Fuimos a su casa.
Hicimos el amor, tuvimos mucho sexo y fue fenomenal. Las cosas parecían ir perfectas.
Me sentía otro. Seguimos viéndonos en su apartamento unas tres veces a la semana en
una especie de juego. Aveces ella tomaba la iniciativa y me buscaba, luego lo hacía yo y
era una relación por turnos. Fueron días exquisitos. Yo estaba pensando en proponerle
matrimonio. Incluso hasta estaba ya mirando algunos modelos de anillos de
compromiso. Me tenía con la cabeza desecha. No podía dejar de pensar en la boda
inminente. El altar, el himeneo. La chica perfecta de mi vida y todo eso. Se lo dije. Al día siguiente me encontré con una nota bajo mi puerta. ¡Así no puede ser! Decía. Solamente. Escueto. Nunca le volví a
ver. Al final, el tiempo logra sanar casi cualquier cosa. Desapareció. Repentina. Casi
como el primer día que la vi. Fugaz. Supongo que solo podrán comprenderme los que han sentido la verdadera soledad. Pero así suele ser la vida. Supongo. Aveces me
pregunto si los sueños pueden llegar a ser tan vívidos que se confundan con la realidad.
No lo sé.

jueves, 25 de abril de 2019

HUEVOS DE SERPIENTE



—Lo que mas me gusta es la vista —dijo ella.
El chico asintió con un “Aja” apenas audible antes de hablar. Al fin dijo:
—Es bastante buena. Se puede ver todo.
Estaban sentados sobre una roca junto al despeñadero y contemplaban la ciudad y el cielo en esa
noche de Verano. La chica razonó acerca de ese “ver todo” ella sabía que él quería ver todo y ese
todo era lo mas emocionante.
Entonces él trató de besarle. Ella le ofreció los labios y recostada dejó que metiera mano un
poco.
—Muéstrame mas ¿Quieres?
Ella lo pensó unos instantes. De todas formas no había peligro de que los observaran y se subió
la blusa. No llevaba sostén. Y él acarició con mucho cuidado, como un par de pompas de cristal
muy frágil.
La noche estaba bastante cálida y la ciudad viva. A él le gustaba ese tatuaje especie de sol que
nacía desde su pubis y terminaba circundando su ombligo. Ella permitía que lo mirara siempre
que quisiera.—¿Te ha dolido? —solía preguntar
—¡NO PARA NADA! —contestaba ella— Bueno solo un poco al principio. Si miras la aguja
terminas por sugestionarte y el dolor es peor. Si lo ignoras después es fácil —decía
Pero en ese momento el acariciaba otro sol.
—Hueles fenomenal —dijo el chico.
—Uchh... —exclamó ella.
—¿Qué sucede? ¿Te he hecho daño?
—No es nada.
—¿Te gusta?
—Aja...
—Si quieres podemos ir dentro. —sugirió el chico.
—No, me gusta mas estar aquí.
El chico había montado la tienda para dos y había encendido un fuego para iluminarse. Ella
levantó la cabeza y apartó la mano del chico de entre sus muslos. La muchacha se reincorporó, se
bajó la blusa y siguió viendo las luces allá abajo.
—Es bastante romántico ¿No crees? Dan ganas de estar así.
—¿Te sabes alguna poesía? —preguntó él.
—No es necesario. ¡ESTO ES UNA POESIA! —recalcó ella.
El no contestó, pero no lo necesitaba. Ambos sentían sus cuerpos conjugados.
Entonces el chico se levantó y entró a la tienda. Hurgó un poco en las bolsas de la maleta y sacó
una pipa y un paquete de Mariguana del que quitó las ligas. Cargó la pipa, encendió y pegó una
fuerte calada.
—Dame un poco —dijo ella
El chico dio otra calada y se la pasó. Aguantó el humo lo mas que pudo y exhalo.
—No está tan mal —dijo él.
—Es buena —contestó la chica, soltando el humo— realmente es buena.
Aspiró una vez mas y se la pasó al chico.
—Vaya, es buena pero suave. No se siente el efecto de inmediato.
—Eso es lo mas emocionante. Dame un poco mas.
Le devolvió la pipa al chico. Ella se levantó y abrió el maletero del auto. Sacó un par de cervezas
de la hielera.
Fumaron un poco mas y bebieron cerveza en silencio.
La chica sonreía.
—¿Lis? ¿Cómo crees que será?
—¿Cómo será que?
—Quiero decir, lo nuestro, lo nuestro, quiero decir... yo.
—No se. ¿Lo nuestro? Bien. Nos queremos.
El chico le pasó la pipa. Ella dio otra jalada y dijo;
—Es suficiente para mí
—Para mí también —dijo el chico.
—oye, no es necesario que...
—No, de verdad. No quiero colocada completa ahora.
Eran las diez de la noche y se entretuvieron escuchando los grillos.
—Así deberíamos estar siempre. No deberíamos volver.
—No volvamos —dijo él— Al diablo con todos.
—Si, pero comenzarían a buscarnos, y podrían meterte a la militarizada.
—¿Y qué? A ti no pueden hacerte... tocarte.
—deberíamos ser libres para hacer lo que quisiéramos.
—¿Como que?
—como venirnos a vivir aquí por ejemplo.
Ella se recostó sobre las piernas del muchacho y bebieron mas cerveza.
—¿Y que comeríamos? —preguntó ella.
—Insectos, serpientes... podríamos beber liquido de los cactos. Tomar energía del sol.
—Y alguna vez bajar a la ciudad.
45—Solo cuando sea estrictamente necesario. Aunque no veo para que. Podemos muy bien estar
aquí y formar una familia.
—¡NO QUIERO HIJOS MACK...! Mack de verdad. ¡Debes prometérmelo! —dijo la chica
incorporándose y mirándole a los ojos con expresión grave.
—Lo se. Lo siento, lo había olvidado.
—No entiendo como puedes olvidar lo que te digo.
—No lo se. Simplemente lo olvido y ya.
—pero ¿me amas? ¿Me seguirás amando aunque no quiera tener hijos?
—¿Qué clase de pregunta es esa?
—Una pregunta. Si piensas que es ridícula no lo es...
—No digo que sea ridícula, tan solo extraña.
Entonces la chica cerró los ojos.
—¿Lisa...?
—¿Humm...?
—Estas dormida.
—No, solo estoy soñando. Sueño a menudo. Basta con cerrar los ojos y puedo soñar.
—Yo puedo soñar.
—Imposible.
—No Lisa, es verdad, yo puedo soñar despierto. ¿Con qué soñabas ahora?
—Bueno, siempre he querido tener una piscina.
—¿Crees que podamos tener una? —preguntó el chico.
—Bueno, tal vez sí... Creó que debo ir a orinar.
—No te alejes mucho.
Fue detrás de una roca, casi junto al auto. El chico encendió un cigarrillo y se tumbó de espaldas
viendo el cielo estrellado. Realmente no sabría si volvería a vivir aquella experiencia. En eso
escuchó un grito.
—¿Lisa...? ¿Qué sucede?
El chico fue tras la roca deprisa. Ella estaba con las manos en la boca como si quisiera ahogar el
grito. Le quitó la linterna. El chico miró el piso y vio un nido de huevos aplastados sobre arena
húmeda.
—Son huevos —dijo él.
Dos de ellos estaban sanos aún. El tomó uno entre los dedos.
—Ten cuidado —dijo ella— ¿serán de una ave?
—No lo creo. Deben ser de serpiente. Hay muchas en esta zona.
Ella comenzó a llorar.
—No fue tu culpa. Estaban ahí y no los viste, eso fue todo. Son cosas que pasan.
El muchacho volvió a colocar el huevo donde estaba y entraron a la tienda. La chica se estaba
frotando los ojos aún. El chico apagó la linterna y se acomodó en su sitio.
Era la una de la mañana. La chica se asomó por la abertura. Las luces abajo seguían titilando.
Mañana estarían de vuelta allá abajo y todo sería como siempre. Deprimente, enfermizo y
mezquino. Le entraron ganas de no volver, no volver jamas allá con los otros.
Entonces miró hacía adentro; él dormía. Lo observó, el dormía. Puso la mano sobre su sexo y le dijo al oído, sacudiéndolo suavemente.
—Mack ¿estas despierto? Mack.
El chico despertó, la miró, sintió su mano y la atrajo hacía su cuerpo.
—Quiero hacerlo Mack

—¡Oh Lisa! —exclamó— ven aquí pequeña, ven aquí...
Le atrajo hacía su cuerpo e hicieron el amor.

martes, 23 de abril de 2019

Catulo



Catulo


Siempre he sido de la idea de que la causa de una falta de apreciación por los poetas antiguos y de la literatura en general, tiene sus raíces en una educación mediocre tirando a paupérrima. Recuerdo cuando era niño, en la escuela primaria nos hacían recitar poemas de amor, y aprenderlos de memoria para el día de las madres. ¡Siempre me pareció horrible!
Y de alguna manera se las arreglaban para que termináramos odiando a poetas y poetisas tan magnificos como: Sor Juana Inés de la Cruz, o a Gabriela Mistral, Antonio Machado... bueno ya no digo mas porque la preparación de los profesores no daba para tanto (por fortuna), pero también de alguna manera consiguieron que aborreciéramos a Homero, por ejemplo... a Virgilio...
Cuando me encontraba cursando la preparatoria, tenía un profesor de literatura, fatal. Uno de esos tipos odiosos. Un hombrecito que usaba sandalias con calcetines y que se tiran a dictar de una forma compulsiva e imparable sobre literatura Egipcia, a lo largo de toda una hora, aveces dos... yo aveces solía decirle: “Profesor, ¿y si leemos algo...? ¿o escribimos algo...? ¡cualquier cosa que nos librara del tedio mortal! Y el decía: “Si sería buena idea pero tenemos que cubrir el programa porque no nos queda mucho tiempo”
Hasta que una tarde de Verano (por que yo iba a los cursos Vespertinos) con el calor sofocante del aula mal ventilada, no pude resistir mas, me armé de valor; me levanté, recogí mis cosas y salí sin decir palabra alguna en medio del dictado y nunca volví, ni a la clase, ni a la escuela, lo mandé todo a la mierda: ¡Primera manifestación de una vida desordenada!
Ahora la mayoría de aquellos compañeros que se quedaron sentados ahí, se han casado, tienen hijos, son exitosos, y han encontrado una buena posición... yo aún sigo bregando en una puta lanchita de pescadores a la deriva en los océanos de la vida... ¡Sin comentarios!
¡Ahí tenemos un buen factor para analizar! ¿Qué papel juega un profesor en detrimento de la cultura?
Pero si algo bueno saqué de todo eso, es que una vez libre, corrí con la fortuna de que al fin, y lleno de sorpresa pude reencontrarme con todos esos gigantes de la literatura que han sobrevivido al tiempo: ¡Por primera vez me deleité como un cerdo goloso con Horacio, Catulo, Virgilio, Homero, Sofocles, Píndaro, Hesíodo... todos esos dioses... y también con Sor Juana, y Gabriela...
Y quiero dejar en claro que el motivo de esta entrada es compartir un poco algo de esa fuerza y frescura que se ha mantenido en aquellos antiguos.
Aquí algunos poemas de Cayo Valerio Catulo Verona, 87a.C.-Roma, 57a.C:

* * * * *

Desdichado Catulo, deja de cometer locuras y lo que ves perdido, dalo por perdido. Brillaron un día radiantes soles para ti, cuando ibas y venías a donde te llevaba la joven, amada por mí como ninguna otra será amada. Cuando allí surgían aquellos numerosos juegos amorosos, que tú querías y la joven no desdeñaba, brillaron, en verdad, radiantes soles para ti. Ahora ella ya no los quiere. Tú, no seas débil; <no los quieras> tampo. Ni persigas a quien huye, ni vivas desdichado; resiste con obstinación, aguanta. Adiós, joven, ya Catulo resiste. No te buscará, ni irá a rogarte en contra de tu voluntad. Pero tú sufrirás, cuando nadie se dirija a ti. Maldita, ¡ay de ti! ¡Qué vida te aguarda! ¿Quién se te va a acercar ahora? ¿A quién le parecerás hermosa? ¿A quién vas a amar ahora? ¿De quién se dirá que eres? ¿A quién vas a besar? ¿A quién le morderás los labios? Pero tú, Catulo, aguanta sin ceder.

                     * * * * *

Veranio, de todos mis amigos el preferido entre trescientos mil. ¿Has regresado a casa junto a tus penates, tus hermanos bien avenidos y tu anciana madre? Has regresado. ¡Oh feliz noticia para mí! Volveré a verte sano y salvo y te oiré hablar de los lugares, de los acontecimientos y de los pueblos de Iberia, como es costumbre tuya, y abrazándome a tu cuello 10 besaré tu alegre boca y tus ojos. Oh, de cuantos hombres felices existen, ¿quién hay más dichoso y feliz que yo?

* * * * *
Varo, mi amigo, desde el foro me ha llevado, ocioso, de visita a casa de su amante, una putilla a quien, según entonces me pareció a primera vista, realmente no le faltaba gracia y poseía  cierta sensibilidad. Cuando llegamos allí, nos surgieron variados temas de conversación, entre ellos cómo estaba Bitinia ahora, en qué situación se encontraba, y cuánto dinero había sacado yo en limpio. Contesté lo que pasaba, que no había nada, ni para los propios pretores, ni para el séquito de sus amigos, de forma que nadie volvía con la cabeza más perfumada, sobre todo teniendo por pretor a un maricón, a quien no le importaba nada su séquito. «Pero al menos», me dicen, «lo que se asegura que tuvo su origen allí, conseguiste hombres para tu litera». Yo, por hacerme pasar ante la muchacha por el más afortunado, le dije: «no me fue tan mal porque, pese a haberme tocado en suerte una provincia esquilmada, pude conseguir  ocho hombres hechos y derechos». En realidad, yo, ni aquí ni allí, tenía a nadie sobre cuyos lomos pudiese transportar la pata quebrada de un viejo camastro. Entonces, ella, como convenía a una desvergonzada, me dijo: «Por favor, Catulo mío, préstame los un rato, pues quiero que me lleven al templo de Sérapis». «Espera —le contesté a la chica— en lo que hace poco dije que tenía, me distraje: un compañero mío que se llama Gayo Cinna fue quien los consiguió. Pero, suyos o míos, ¿qué más da? Los utilizo como si hubiese sido yo el que los hubiese conseguido, pero tú no tienes ninguna gracia y vives para molestar, pues contigo no es posible tener una distracción».

lunes, 22 de abril de 2019

Suicidio pospuesto




Luego de un largo periodo de mi primer encuentro con Emil Cioran, le he vuelto a retomar, esta vez con “silogismos de la amargura”
Debo aceptar que mi primer encuentro no fue satisfactorio. Por eso tuvo que pasar un tiempo considerable antes de volver a tomar un libro suyo, y ahora tengo la fortuna de poder valorarlo justamente en lo que se merece, como el gran pensador que fue.
Yo creo que esto tiene que ver con que las ideas deben haber madurado antes de tomar algunos libros. Lo mejor que se puede hacer en ese momento es dejarlo, e intentar mas tarde, y les aseguro que la experiencia es diferente; pero eso solo es una suposición personal.
Aveces se trata simplemente de que las ideas y las percepciones se moldean y se amasan indefinidamente en una especie de metamorfosis que nos acompaña hasta el día de nuestra muerte; sobretodo cuando se es una persona problemática y rebelde.
También suelen presentarse temporadas en las que nos vemos mas inclinados hacía el pesimismo o el optimismo, o existe un periodo de confusión, y aveces uno esta algo harto de todo y tienes necesidad de mandar todo a la mierda. Creo que es natural, creo que todos nos hemos sentido así alguna vez.
Yo para esos casos he descubierto en el ejercicio una pequeña válvula que ayuda un poco. Salgo a correr, me ejercito, la mente se pone en blanco, inhalo y exhalo, ejercito los músculos y libero todas las tensiones y toxinas; y el resultado es relajante, la mente se reinicia y el empuje que sentía antes regresa.
Siempre intuí que algo bien no marchaba conmigo. Desde hace algún tiempo he tenido muy arraigada la idea del suicidio. Cuando tenía veinte decía “Bueno, no hay ninguna razón para vivir mas de los veinticinco” conforme me aproximaba a los veinticinco decía bueno, sigo pensando lo mismo, pero no hay ninguna prisa, puedo posponerlo a los treinta, ahora tengo veintiocho, me acerco a los treinta, posiblemente lo aplace a los treinta y cinco...¡es para cagarse de la risa! La idea clave es “Ahí tengo esa opción para cuando lo decida, no tengo ninguna prisa, puede esperar” creo que es la mejor manera de no suicidarse. Creo que esta declaración me convierte en un farsante, pero la verdad es que a pesar de sus penurias creo que amo la vida y no estoy seguro de si quisiera morir. O también puede que uno nunca sepa cual es el mejor tiempo para morir; lo que se traduce a un temor de cometer un acto alebrestado. No le temo a la muerte, pero esto es diferente a no desear morir o no tomar decisiones erradas. ¡Un asunto curioso!
Así parecido a Cioran descubrí que era un suicida irresoluto. Un hombre que ama y reniega de la vida de forma simultanea, como si hubiese una noche y un día dentro de mí cohabitando. Un pesimismo sobre un optimismo que ambos son el motor de mis días. Y creo que este gran absurdo es mi manera de concebir la vida. ¡Ahora puedo comprenderlo un poco!
Creo que tras todo esto se encierra algo mas profundo.


domingo, 21 de abril de 2019

Relación entre el misterio y absurdo



Existe una relación ontológica muy refinada entre lo profundo y lo absurdo; otra variante es: entre lo misterioso y lo absurdo. Y lo complejo y lo absurdo. Es una combinatoria que me ha tenido fascinado por mucho tiempo. Inclusive tuvieron que pasar años antes de que me diera cuenta de que esa idea formaba parte de mi forma de ver la vida; considerado la vida como un gran “sin sentido” un completo “absurdo” patológico. Y creo que la buena literatura se limita a retratar fielmente este absurdo sin pretender decir “algo” simplemente lo muestra y el asunto se acabó. Lo que hay que decir ahí esta plasmado, no hay que buscarle tres pies al gato. Y lo que se argumente después sobre las obras literarias tiene que ver con la manía de críticos y académicos obsesionados por encontrarle un sentido cabal a todo. ¡Por dios! Pongámonos a pensar ¿Cuántas de las cosas que decimos o hacemos en esta vida son cabales?
Por mi parte solo me queda decir que he vivido siempre en el absurdo. Todos nos movemos en el absurdo si nos ponemos a considerarlo. Por fortuna no soy un maníaco de la lógica.
Pero la satisfacción que me queda es que estos hombres críticos son tan fatuos que ni siquiera advierten que son un elemento mas del juego; a esto, lo escrito tiene que esconder el absurdo de una manera tan prolija que parezca lleno de misterio y sea proclamado como “Una obra sin precedentes” Críticos ¿Qué sería del arte sin ellos?
He llegado a saber una anécdota que leí hace mucho sobre Jorge Luis Borges; (creo que fue Borges) recuerdo que mas o menos trataba de que había escrito un relato o “práctica literaria” ya saben, ese estilo Borgiano tan peculiar, lo lee una caterva de académicos y críticos y deducen ideas interesantísimas, toman nota, y en la primer oportunidad que tienen de cuestionar al escritor dicen: “maestro en base a su idea axiomática manifestada en el texto de ... que tan magistralmente maneja...usted...
a esto interrumpe el escritor.
-¡Oiga, que punto de vista tan interesante, la verdad nunca lo había pensado desde esa perspectiva, pero ahora que lo dice...!

A tal cosa dijo E. Cioran, en el “silogismos de la amargura”:
Lo que nos diferencia de nuestros antepasados es nuestro descaro frente al Misterio. Lo hemos incluso desbautizado: así nació el Absurdo…

viernes, 5 de abril de 2019

Cucaracha amaestrada



Hace tiempo, cuando era adolescente, 
yo tenía una cucaracha en el cajón de mi escritorio.
Y siempre que tiraba el jalador
la veía correr y ocultarse bajo las hojas
arrugadas de mi cuaderno de apuntes.
Pero eso fue al principio.
Pensé en que quizá debería matarla
es lo que solemos hacer cuando vemos
un insecto ¿O no?
lo intenté pero era tan rápida...
aunque verás:
La pereza siempre ha sido mi mayor defecto,
o mi mayor virtud... no lo sé.
De la misma forma transcurría el día a día;
hasta que la cucaracha tímida y prudente
osaba salir y asomar las antenillas,
las agitaba un poco como un par de
radares...
Luego, con el tiempo,
con prudencia y recelo,
pero siempre firme
decidida a ir adelante
comenzó sus incursiones hasta cerca de mi mano...
bueno...bueno -pensé
conozco tipos con mucho menos osadía;
tan grises que babean de patetismo.
Así que comencé a dejarle
migas de pan, pieles de naranja
mi ropa sudada y mi taza vacía del café. Llegamos a ser tan amigos,
que al cabo,
subía por mi mano izquierda
caminaba por mis hombros
y bajaba por la derecha y la depositaba en su cajón.
Movía las antenillas y se refugiaba bajo las hojas amarillentas.
Cierto día cuando entré a mi habitación
luego de una breve ausencia.
El piso había sido fregado, las cortinas corridas, el escritorio
desempolvado y ordenado, los libros de menor a mayor,
la alfombra sacudida
el cúmulo de ropa;
por supuesto ya no estaba.
Pero todo lucía tan pulcro, tan limpio
que daba vértigo.
Jalé el cajón y no vi rastro de mi amiga,
ni de las pieles de naranja, ni de las migas de pan,
ni de las rodajas de salchicha, ni de mis recortes de mujeres.
Fui al armario y abrí el aspirador.
Su cuerpecillo yacía inerte,
atascado
en el filtro de aire.
¿Y los recortes de mujeres?
¡¡De esos nunca volví a saber...!!

martes, 2 de abril de 2019

Tao yuanming (antipoesía)


Aquí dejo algunos poemas de Tao Yuanming (365-427). No se conoce con exactitud su fecha de nacimiento y muerte, solo es un aproximado. Así como también no se ha podido avanzar demasiado en los trabajos de datación de sus poemas. Aveces porque existe escasa información que se ha perdido a través del tiempo: quizás por ser poetas tan antiguos, o el contexto social donde vivían. No se exactamente. 
Fue un poeta pionero en usar un lenguaje no poético en sus manifestaciones artísticas. Escribiendo esto no puedo evitar dejar de pensar en el termino “Antipoesía” entendiendo por esto que la antipoesía es una ruptura que se crea a la hora de escribir; rompe con todos los parámetros que definen a una poca y estilos. Aunque después de todo la Antipoesía también es poesía. Y esto desde mi concepción fue lo que logró crear Tao Yuanming. 
En lo personal tengo una marcada admiración por la poesía Oriental. Como algunos de ustedes quizás se han dado cuenta, he tratado de escribir algunos poemas breves muy parecidos o “pretendiendo” al menos (de manera inconsciente) tener una afinidad con el tradicional Haiku Japones: porque considero este tipo de expresión como pequeñas pompas de vida de las que emanan mucho mas de lo que creemos. "Como pequeñas salpicaduras de vida y energía"
Decía el poeta Takuboku: "Quién estima la vida deberá saber apreciar las pequeñas cosas que suceden a diario y que solemos dejar pasar desapercibidas"
En realidad yo ignoro si son malos o buenos. Mi intención cuando los escribí no fue esa. Surgieron en un periodo de mi vida en el que estaba pasándola muy mal, y para mí, esas breves frases que tengo por ahí guardadas en un sitio de mi disco duro, fueron la mejor forma de Catarsis que pude encontrar. Y por mucho tiempo las dejé ahí, enterradas “bajo la tumba de los bits” sin mostrarlas a nadie porque son trozos de mi mismo. Aún a la fecha tengo ciento de ellos por ahí. Ya las iré mostrando de a poco. Pasiones y deseos y frustraciones ahí encerradas.
Y como en la vida de muchas personas, existen momentos buenos, pero también momentos en los que se requiere de estar solo y realizar una “limpieza” interna; creo que la poesía es la manera mas eficaz de lograrlo. Hasta el momento no he podido encontrar ningún tipo de penalidad del día a día, que la lectura de un buen puñado de poemas no pueda solucionar. Y Tao Yuanming es uno de los poetas mas frescos y reconfortantes que conozco para esos casos de resaca anímica.
No hago mas largo esto, espero les agrade.

* * * * * * * * * *

De vuelta al campo - 5 poemas


1
Nunca fui como los demás,
ya de chico me gustaban las colinas y montañas.
Por un descuido caí en la red del polvo
y rápidos pasaron trece años.
El pájaro en la jaula extraña el bosque,
el pez en el estanque anhela las profundidades.
Desmalecé un terreno al sur y vivo rústicamente;
he vuelto a mi tierra.
Tengo unas hectáreas por aquí
con una casita de varias habitaciones,
Olmos y sauces dan sombra en la galería de atrás
y varios durazneros y ciruelos verdean en el jardín del frente.
Lejano, tras la bruma, se divisa un caserío,
el humo de sus chimeneas se ve en lo abierto.
Perros ladran en sendas lejanas y
gallos cantan trepados a los arbustos.
Detrás de mi puerta todo ordenado y limpio
lugar de sobra en mis habitaciones para holgazanear.
Luego de tanto tiempo en la trampa
De vuelta al fin, otra vez en la naturaleza.


Poema 2
Acá en el campo, poco me relaciono con la gente.
No llegan carros ni caballos a mi pobre camino.
El sol da en la puerta cerrada
y no hay preocupaciones vanas en mis habitaciones vacías.
De vez en cuando, por los serpenteantes senderos
apartando los yuyos crecidos, me cruzo con algún vecino.
En esos encuentros nuestra charla se reduce
a cómo están las moreras o el cáñamo.
Mis cultivos crecen día a día y
se extienden más y más mis sembrados.
Ahora solo temo a heladas y granizo
que pueden arruinarlo todo en una noche.
Poema 3
Al pie de la montaña del sur planté habas
los yuyos crecieron muy bien, pero mis habas, ¡pocas brotaron!
Madrugo, y paso el día carpiendo los yuyos
acarreando la luna vuelvo con mi hazada al hombro.
El sendero es angosto y el yuyal está muy crecido
el rocío del anochecer empapa mis ropas.
No me importa que mis ropas se humedezcan
Me sirve para practicar el wu wei.


Poema 4
Tanto tiempo sin vagar por laderas y lagunas,
privado del placer de las colinas y los bañados.
Pero hoy acompañado por hijos y sobrinos
apartando los yuyos, encontramos un caserío abandonado.
Anduvimos por entre unas tumbas,
apenas se reconocía el lugar en donde habían vivido,
quedaban restos de chimeneas y pozos de agua,
restos podridos de moreras y silos de pasto abandonados.
Pregunté a uno que andaba juntando leña:
“¿Dónde fue toda esta gente?”
El leñador me contestó:
“Idos o muertos, no queda nada.”
"En una generación cambia la corte y la gente del mercado".
Creanme, no es una frase vacía.
La vida humana es como un conjuro, una ilusión,
y al final, todo vuelve a la nada.


Poema 5
Entristecido, apoyado en mi bastón vuelvo a casa solo
por el intrincado sendero entre los yuyos.
El arroyo de la montaña baja claro y poco profundo,
ahí refresco y lavo mis pies.
Cuelo un poco de vino nuevo
e invito a mi vecino a comer un pollo.
El sol se pone, la habitación se oscurece,
no encendemos lámparas, que las brasas nos iluminen.
Nos invade la alegría, y la noche se vuelve corta,
ya, está otra vez amaneciendo…