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sábado, 31 de octubre de 2020

Filosofía del motor

Bueno yo no sé exactamente como terminé metido en esto: inspeccionando transmisiones, midiendo componentes, ajustando mecanismos, las manos llenas de grasa... y desempeñando todo eso que se debe hacer a un vehículo que presenta mal funcionamiento. Pero su explicación existe. Lo he pensado a menudo, y creo que todo se mueve en torno a un ¡por qué! mas filosófico que materialista. Lo cierto es que vivo de ello. Pero en realidad su explicación mas plausible proviene de una razón filosófica y de cierta dosis de rebeldía quizás. Pienso que ciertos caracteres rebeldes encontramos una inclinación hacía el funcionamiento de estás maquinas tan nobles. Aveces no entendemos la razón. ¿Qué representan? ¿Qué es ese poder de atracción que como un hechizo sentimos una especie de llamado?

Después de la rueda, el vehículo motorizado, ya sea de dos o mas ruedas ha sido uno de los inventos mas fascinantes del ser humano; (como refería Saramago) Se trata de “máquinas generosas” que liberaron al animal de su martirio, máquinas que representan libertad y posibilidad de romper la barrera de la distancia hacía ese sitio al que deseas ir a soñar. Un invento símbolo del progreso industrial y la modernidad de las sociedades de finales del siglo XIX principios del siglo XX plagado de historias apasionantes y dramáticas.

Carreras de automoviles a lo largo de continentes, accidentes espantosos, historias de amor y amistad, progreso tecnológico, viajes demenciales, obras literarias y cinematográficas, música, crónica...

Pienso que la vida de casi todos ha estado en constante relación con los vehículos, pero nunca nos paramos a pensar un momento sobre ello. Vidas cuyos momentos decisivos han dependido de un funcionamiento eficiente o deficiente de un motor.

Para mí el vehículo representa lo mas cercano a la libertad... solo basta subir a un vehículo ponerlo en marcha proa al lugar de ensueño o a toda máquina para entender de qué va la vida. Un instante en una motocicleta a 200km/hr te muestra lo que significa vivir el momento.

Bueno a una máquina no hay nada que agradecer, pero creo que vale la pena ponerse a pensar sobre ello alguna vez y sustituir el aceite con mas asiduidad. Es lo menos que se puede hacer por tan oficiosos sistemas de engranes y metales. Para muchos hay mas que razones superficiales. 





viernes, 30 de octubre de 2020

El extraño caso de George Dedlow


En julio de 1866 The Atlantic Monthly publicaba en su portada “El caso de George Dedlow” Dedlow fue un excombatiente de la guerra civil estadounidense que se vio envuelto en un caso desesperante. El artículo estaba escrito en primera persona. Para 1862 Dedlow narraba que se había enlistado al décimo batallón de voluntarios de Indiana para servir de cirujano ayudante, ya que para entonces había dejado los estudios de medicina a mitad de carrera. Dedlow encontró una magnifica oportunidad para adquirir habilidades valiéndose de las circunstancias y la necesidad de cirujanos que el ejercito demandaba.

En cierto momento el número de heridos aumentó de manera vertiginosa y el hospital entró en crisis, aumentaron las demandas de quinina y las existentes comenzaron a faltar.

Se corría el rumor de que el bando enemigo disponía de ella.

Cierta noche, según relata el artículo, Dedlow se infiltró tras las lineas enemigas para tratar de proveer al hospital móvil de quinina , robarla quizás al enemigo, o algo de corteza. No estoy seguro si en ese momento Dedlow sabía muy bien lo que hacía. La quinina solía usarse por sus propiedades antipiréticas, analgésicas, y antipalúdicas.

Una noche sin luna, propicia, Dedlow partió con la encomienda de no regresar sin la preciada quinina. Logró traspasar las líneas, adentrarse al territorio enemigo y pasar desapercibido de manera furtiva entre patrullas enemigas. Su preocupación para entonces era volver de una pieza. No lo logró. Una patrulla le descubrió, hicieron fuego, los proyectiles dieron en ambos brazos y el hombro, y perdió el conocimiento. Fue rescatado. Su unidad le trasladó a un hospital de Atlanta. Para entonces había vuelto en si. Sentía el traqueteo de la carreta medica. Se encontraba en un estado de estupor, no sabía bien que era lo que sucedía, solo podía ver el cielo negro de aquella noche y sentir el brazo derecho que le punzaba a rabiar. Ardía como si lo tuviese sobre una hornilla. Curiosamente sentía alivio si lo introducía en agua fría. Pero las molestias persistieron durante semanas. El cirujano jefe le propuso amputar el brazo y Dedlow aceptó sin ser aturdido a falta de Éter.

Luego de una licencia de treinta días pidió reincorporarse a la unidad. Le mandaron de vuelta a Tennessee. Pero la suerte de Dedlow era nefasta. Cierto día una unidad enemiga los recibió con una intensa fuerza de metralla cerca del arroyo de Chickamauga. Hubo respuesta de ambos bandos. Fue una lucha encarnizada, sangrienta y llena de odio injustificado. Dedlow fue alcanzado en ambas piernas. Cuándo despertó se encontró a salvo con los fémures hechos polvo. Los cirujanos le examinaron. Se mantuvieron en silencio, departieron entre ellos, fue solo unos instantes. Algunos minutos después regresaron con el instrumental quirúrgico y bajo la sombra de un árbol, el cirujano aplicó un paño impregnado de cloroformo a la nariz del paciente y amputaron ambas piernas, luego cubrieron la carne y el hueso vivo con un colgajo de piel.

Dedlow Sobrevivió a la doble amputación. Volvió en si sientiendo calambres en ambas pantorrillas. Llamó a un enfermero y le pidió que masajeara sus pantorrillas. Desconcertado el enfermero dijo:

-¡Pero usted no tiene piernas! ¿Qué pantorrillas?

Dedlow sentía ambas piernas en su lugar. Inclusive la sensación era tan real que estaba convencido de que realmente las piernas le obedecían a las ordenes del cerebro. Tal hecho le preocupaba. Estaba a punto de perder la cabeza. Aveces creía estar viviendo una pesadilla, de la que desesperaba por despertar. No sabía exactamente en que plano se encontraba.  Mientras tanto el brazo izquierdo continuaba supurando pus y durante su estancia en el insalubre pabellón de recuperación, contrajo gangrena y terminaron por amputarlo, lo que le convirtió en algo mas que una larva “según él refirió”

En 1864 fue trasladado al Hospital de Muñones. Los ordenanzas tenían que vestirle, limpiar sus excreciones, alimentarle, rascarle-

Sin embargo continuaba sintiendo la presencia “el espíritu de sus miembros perdidos” por la noche trataba de alcanzar el orinal. Amodorrado creía bajar una pierna  de la cama, pisaba suelo e iba directo de bruces. Un sargento mutilado que conoció en el mismo hospital le sugirió que debían ser los fantasmas de sus miembros amputados. La prueba fehaciente de la existencia del espíritu humano y trató de invocar sus miembros mediante una sesión de espiritismo.


El artículo publicado por el Atlantic Monthly, surtió efecto entre la gente; donaciones, condolencias, palabras de aliento, y todo tipo de ayuda no se dejó esperar  a la entrada del Hospital de Muñones.

Cierto día el director del lugar se encontró con un grupo de gente bastante numeroso que pedía poder ver a George Dedlow... Dedicarle unas palabras de aliento.


-¿Pero de qué clase de mierda están hablando? -preguntó el director- aquí no hay, ni ha habido nunca un George Dedlow... todo ha sido un cuento, una historia ficticia de ese tipo Silas Weir Mitchell... y esos cabrones del Monthly...


¡Silas el cirujano! Si... el cirujano y escritor. El tipo que acuñó el término: “extremidades fantasmas”

Costó trabajo convencer a las masas que todo aquello había sido un cuento. Un cuento que reflejaba una realidad. Un fenómeno en el comportamiento del cerebro, con el que silas contribuyó a la ciencia para estudios posteriores. 

Sucede simplemente que si se amputa un miembro del cuerpo el cerebro continúa, detectando el miembro faltante y tratando de enviar ordenes y señales en espera de ser correspondidas. El doctor silas puso la primer piedra en tal campo de la neurología. Se dice que si a un hombre le amputan el pene, el sujeto podría continuar sintiendo estímulos. Silas tuvo la capacidad de transmitir el dolor humano de los mutilados de guerra mediante su escritura.Pero sus contribuciones no pararon ahí. Valdría la pena echar una mirada mas completa a la vida de este hombre.


Como refiere una semblanza de su biografía:

Silas escribió una pieza de ficción que combina observaciones médicas precisas y muy importantes con ficción de gran interés histórico”


Para entonces Silas se desempeño como cirujano en un regimiento de soldados durante la guerra civil. Sus tratamientos fueron empleados en el caso de Virginia Woolf y trató algunos problemas de su amigo Whalt Whitman. Sin duda una vida llena de anécdotas interesantes.

A su vez, la gente se negaba a la resignación de la inexistencia del pobre Dedlow

En su momento Silas declaró:


-¡Todo ha sido una historía! Dedlow nunca ha existido. Su nombre proviene de un juego de palabras: Dead y Down... todo ha sido una ídea mía.

 Silas Weir Mitchell (1829-1914)

martes, 20 de octubre de 2020

A los filósofos...

 


Para todos aquellos inclinados a la filosofía. Para los Vagos, los románticos, los suicidas y los malvivientes...

¿Que nos lleva a filosofar? Buena pregunta. Aquí una respuesta.

Es solo una forma de vida. Una manera de sortear los problemas de la mejor manera posible. Una vía para resistir en el camino. Justo como dice ese prefacio del Enquiridión (lo transcribo literalmente) “Una forma de llegar a ser más justo, más sensato, más razonable, más sereno, mas sincero, mas respetuoso, más magnánimo, mas libre...”

No podemos negar que si lo consideramos bajo ese foco, entonces el filosofar propio (no el seguir a pies juntillas las ideas de una cierta escuela) toma todo un sentido. Ya deja de ser una actividad para románticos y vagos. Me ha parecido una punto de vista con demasiada fuerza. Una explicación simple y directa para quién se pregunta ¿Por qué filosofar?

El libro al que me refiero en cuestión, es el llamado Enquiridión de Epicteto. Son simplemente un conjunto de notas tomadas por su discípulo Lucio Flavio Arriano. Señalan algunas consideraciones del filósofo para evitar la desdicha. La formula es simple: controlar en nosotros mismos lo que se encuentre a nuestra posibilidad, excluir lo que es imposible controlar. Aquí dejo un fragmento.


Hay cosas que están bajo nuestro control y otras que no lo están. Bajo nuestro control se hallan las opiniones, las preferencias, los deseos, las aversiones y, en una palabra, todo lo que es inherente a nuestras acciones. Fuera de nuestro control está el cuerpo, las riquezas, la reputación, las autoridades y, en una palabra, todo lo que no es inherente a nuestras acciones.


Lo que controlamos es libre por naturaleza y no puede ser impedido ni impuesto a ningún hombre; pero lo que no controlamos es débil, servil, limitado, y sujeto a un poder ajeno. Recuerda, pues, que te perjudicarás si consideras libre y tuyo lo que por naturaleza es servil y ajeno. Te lamentarás, te confundirás, y terminarás culpando a los dioses y a los hombres de tu desgracia. Por el contrario, nadie podrá impedirte ni imponerte algo si consideras tuyo sólo lo que en verdad te pertenece y ajeno lo que en efecto es de otros. De esa forma, no criticarás a nadie ni acusarás a nadie; no harás nada en contra de tu voluntad, no tendrás enemigos y no sufrirás ningún perjuicio...

jueves, 24 de septiembre de 2020

Sencillo como un poema breve.

"La Rioja" Carlos José Romero


En la foto
de la izquierda se aprecia el lago de la localidad de Olta provincia “La Rioja” Argentina. A unas doce o trece horas de la ciudad de Buenos Aires.

Es una foto tomada por mi querido amigo Carlos José Romero en un viaje que realizó hace algunos años. La imagen lo dice todo: Un atardecer, el lago, el rizado sobre el lago. Sencillamente no hay nada mas que agregar. Son cosas que no conviene intelectualizar. Simplemente se sienten y ya está. Soledad, tranquilidad. El hombre y la naturaleza, solo eso. 

 Como un poema breve:

 

" Brilla la luna

bajo los guindos

aún en flor" 

 

Carlos José Romero
"Luna tras las hojas" Carlos José Romero

 

 

 



martes, 22 de septiembre de 2020

Equinoccio de Otoño

 

Hoy es el equinoccio de Otoño por estos lugares. Las tardes ya son frías y hasta el sol vespertino toma otro aspecto. Todo se torna mas melancólico. No sé si tu lo has llegado ha sentir. Hay cosas que solo se pueden sentir. Si se tratan de explicar, las palabras chirrían como mecanismos oxidados.”

(Le comentaba a un querido amigo) ...

 

No quiero tratar de explicar nada que no pueda.

Con todo cariño, a quién sea... al Otoño, a los buenos amigos, a los amantes, a las buenas personas, a los rufianes, a las aves, a la vida... Dedico estos poemas...




Última noche de Verano
Rocío, estrellas, y luna
también me abandonarán.


Rumbo al sur

Bandadas de aves silvestres

Equinoccio de Otoño.

 

 

Llueve toda la noche,

Por la mañana

entre los campos de brezo,

sobre la vereda encharcada:

brillan los rayos del sol.

Cielo azul.

martes, 8 de septiembre de 2020

En el supermercado

 

Esta mañana salí de compras. Justo en la caja, en la fila de mi derecha, está un hombre y una mujer guardando su distancia prudente, "reglamentaria" van  juntos. Ambos de edad Madura. El hombre usa cubrebocas, la mujer protector facial. Yo y los demás usando cubrebocas o protección facial. 

El hombre y la mujer parecen muy pensativos, no hablan. Yo observo. Unas enfermeras del gobierno se encargan de tomar la temperatura a las gentes que estamos formadas. Se pueden ver por todos lados. Se ha vuelto común. Si se encuentran a alguien con fiebre, es remitido de inmediato a una zona hospitalaria. Aveces es la última vez que se les vuelve a ver. No lo logran, o puede que lo logren. 

Las enfermeras llegan hasta el lugar de la pareja. El hombre estira el brazo. En cierto momento el hombre emite un suspiro y declara, lacónico, en voz alta:

Dios con lo feliz que éramos todos”

La mujer no dice nada. Continúa pensativa. Nadie mas dice nada. Las enfermeras terminan su trabajo y se marchan a otra zona, quizás. No son amables. Es como un patrullaje. Casi no descansan. Lucen demacradas y de mal humor.

La fila avanza, pago y me marcho de ahí.

 

*

* * *

lunes, 17 de agosto de 2020

Clavamos las uñas en los muros de la existencia

 


El más grave de los males, los muchos deseos;

el más doloroso de los defectos, la ambición;

la mayor de las desgracias, no saberse nunca contento.

El (verdadero) contento es saber contentarse;

ése es el contento perdurable.

Tao Te Ching

...

Negamos el hecho de que en el fondo solo nos tenemos a nosotros mismos, somos carne, hueso, sentimientos y con suerte unas pobres ideas. Nada mas nos pertenece.

¿Cuál es la verdadera razón que nos lleva a hacer lo que hacemos? Aquí estoy yo, por ejemplo, escribiendo estás cosas. ¿por qué lo hago? Porque escribir me ayuda.

El centro de movimiento son los miedos. Los miedos conforman el agujero negro de la vida. El miedo a la muerte es una buena razón para hacer las cosas que hacemos. No deberíamos temer a la muerte. ABSURDO.

Pero hay mucho mas: ser aprobado, sentirse rechazado, terminar lisiado, no lograr lo que deseamos, temor a la soledad... ¡En cuánto a la soledad! no deberíamos negar la soledad, estamos mas solos de lo que creemos. Si se puede vivir convencidos de ello quizás todo fluya con mantequilla. Nos ahorraremos horas de Angustia.

Necesitamos sentirnos seguros, clavamos las uñas en los muros de la existencia. Si hacemos lo que deseamos para resistir, no podemos negar un sentimiento de que la vida se justifica. Yo no digo que sea el camino. Solo digo lo que observo.

martes, 4 de agosto de 2020

Sin timón, sin control

La vida es un puto chiste. Vamos por ahí errantes. Transitando por caminos diferentes. Cruzándonos unos con otros. Algunos tomando la dirección que se les indica, otros al azar. Bueno yo no he seguido precisamente instrucciones. A mí nadie me ha dicho ¡hey es la hora, ahora es cuando tienes que salir! Me he quedado simplemente como un idiota sobre lo que no estoy seguro si es la linea de salida. Como una veleta de los vientos. Toda mi vida he visto a los demás seguros de que rumbo tomar. Pasan a toda velocidad muy seguros de a dónde se dirigen. ¿Cómo lo logran? Bueno, de todas formas me importa una mierda a donde vayan, nunca he intentado seguir a nadie. He sido producto de mis decisiones. ¿Vivir como ellos es vivir? Lo es de cierta manera. Todo es vida, mala o buena. Nunca permanecemos estáticos por muy mierdosa que se encuentre la situación. La diferencia es que seguir la dirección que uno desea puede llevarte a dar de frente contra el muro y romperte los dientes. Bien, así se aprende la vida. Eso es conocer de la vida. No digo que sea la mejor situación pero ahora puedo darme cuenta de algunas cosas que los otros no pueden ver.

Los espejismos de cielos de mermelada y árboles de mandarina en ríos de arcoíris no enseñan de la vida.

Tengo ex-conocidos (compañeros de escuela) que parecen todo un éxito. No sé si realmente lo sean. Es la apariencia que muestran. Quizás para ellos eso signifique el éxito. Todo es relativo. Yo he seguido siempre un palpito interior. Siempre he sido fiel a mi naturaleza. No me importa llegar o no llegar a ninguna parte. De lo que si estoy seguro es de que no podría tolerar su forma de vida, y sus vidas realmente se parecen muchísimo. ¿Coincidencia?

Es media noche y aquí me encuentro escribiendo estas cosas tenebrosas, escuchando música no menos tenebrosa y dura, pero que me da fuerza y coraje.

Será hasta luego...

sábado, 1 de agosto de 2020

Atado en una red de lazos y nudos húmedos





Y en determinado momento de la vida te das cuenta que estás metido en una trampa, atado en una red de lazos y nudos húmedos, ¡Oh dios!

Solo te queda tratar de deshacerlos, corregir el camino torcido. Pero resulta que el tiempo es parte de la trampa. Uno nunca sabe en que punto, perdida la senda derecha, llegamos hasta ahí y queremos salir. Supongo que así es la vida. ¿Quién lo puede asegurar? Se puede jugar como una partida de Ajedrez , como un juego de ruleta o de baraja. Pero es imposible permanecer inactivo. Sin actividad no hay vida. Nadie permanecemos inactivos. Todos somos producto de nuestro juego. Y la gente hace lo que hace por seguir jugando aunque el 90% de ellos no se den cuenta de que las cosas son así.



...

lunes, 20 de julio de 2020

Individualismo


Bueno, solemos quejarnos muy a menudo. Nos quejamos que las cosas no marchan bien, protestamos por todo, por la falta de solidaridad de los demás, la falta de empatía, el individualismo, el nacionalismo, la falsedad, la mentira... No veo que hagamos mucho al respecto. Realmente no veo que hagamos nada al respecto. ¿Quién está dispuesto a cambiar?
Todos podemos afirmar que entre los hombres de diferentes nacionalidades no hay una diferencia intrínseca, que todos deberíamos ser como hermanos, que debería existir amor. ¡Bueno! ¿Cuántos somos capaces de verlo realmente y decir: Mientras existan banderas y lineas territoriales imaginarias impuestas por el hombre, no hay amor ni sentimientos genuinos?
El Francés sigue mirando el mundo como Francés. El Británico y el Americano y el Chino hace lo propio. Y estallan guerras y los hombres pierden la vida por idealismos falsos y absurdos. Por defender ese fantasma patriotero que les han endilgado a lo largo de los tiempos.
¿Cómo podemos pedir  hermandad si no comenzamos por dejar de pensar como nacionalistas y aprender a ver a los demás como seres humanos? Es el primer paso para atacar el individualismo. El pensamiento dualista; germen del pensamiento machista y el pensamiento feminista y toda clase de impedimento para encontrar la verdadera amistad, el amor  y la generosidad.
La solución es evidente; “Un verdadero cambio comienza por nosotros mismos” Si nos negamos a ello entonces es imposible. Mas vale entonces no protestar. Si los viejos vicios y las ideas encarnadas sin fundamento pesan mas, mejor es callar.
Solo opera un verdadero descubrimiento cuando nos damos cuenta de la verdad de la mentira.
Penoso pero así es... vivimos en sociedades individualistas y mezquinas.

viernes, 10 de julio de 2020

Pandemia



La situación con la pandemia es muy estresante. Hay quienes han estado a punto de cometer disturbios. En Bolivia han surgido protestas por la presencia de cadáveres insepultos en la vía pública. En Europa surgen nuevos brotes. Todo parece que ha este virus no hay manera de darle. Mantiene a la humanidad entera acorralada.
La gente simplemente no sabe que hacer ante la imposibilidad del gobierno para atender las demandas y deja el cadáver expuesto a la intemperie. Hay quienes se manifiestan para que el encierro termine. Anhelan volver a su vida anterior. Se comprende. La situación es dura. Pero solo se pide un poco de sentido común. Es nuestra única posibilidad.
Estamos a Merced de un fenómeno que la mano del hombre poco puede hacer para tratar de frenarlo y ese “poco” consiste en sentido común., y en acatar las medidas que todos estamos obligados a tomar como sociedad responsable.
En efecto nos encontramos ante un precipicio. Hay quienes la pasan peor que otros. Independientemente, la situación no es para nada optimista. ¿Qué nos espera? ¿Un contagio inminente a cada quién? y de eso solo se puede confiar en salir lo mejor librados. ¿Una vacuna? Se ha observado que el virus tiene la capacidad de mutar.
La gente suele culpar a los gobiernos, y los gobiernos saben que la gente tiene razón aunque no toda la razón. Si, en el sentido de que tienen derecho a buscarse la vida, pero la otra cara de la moneda son las muertes y contagios sin control y por consiguiente el impacto que supone todo eso. ¿Qué hacer? ¿Cómo se puede conseguir flexibilidad en un país que está colapsado económicamente.
¿Estrategia? ¿facilidades?
Es un problema muy grave lo que estamos viviendo como humanidad. El colmo del asunto son todos esos que piden el cese de cuarentenas para buscar montar fiestas, borracheras y armar quilombo. El panorama empeora con las ordas de gente ignorante que se niega a cuidarse y cuidar a los demás. No tengo reparo en decirlo. México está plagado de Ignorantes irresponsables y eso agrava la situación. Los esfuerzos parece que son en vano. Mientras no se tenga un compromiso de cooperación la situación no será nada alentadora.

domingo, 28 de junio de 2020

Inconsistencia de la vida futura



Es irrisorio, el tiempo avanza y te preparas para vivir. Un día descubres que ha pasado, y ¿dónde ha quedado la vida prometida? ¿Qué ha sucedido? Todo ha sido muy rápido, como recuperarse de un golpe brutal.
La verdadera ilusión es el movimiento, paradojicamente la negación a la vida,
de prepararse para un futuro idealizado, inconsistente y mágico por efecto de birlibirloque.
De ahí que la vida, si se puede definir, necesariamente, tendría que ser en el pasado.
No hay vida mas allá del presente que es pasado. Es un flujo continuo (si se desea) se vive y se vivió, es un
acto que sucede solo en el pasado, porque el presente ya es pasado en lo que acordamos como un instante de tiempo.
Acto además voluble, inconsistente, cambiante, absurdo, injustificable al otro acto mental de la concepción de un estilo de vida futuro.
Zenón construyó un conjunto de paradojas para demostrar la ilusión del movimiento. Un engaño a los sentidos. Para la vida no existe ese futuro.
Lo cierto es que el reloj devora segundos, hecho del que conviene estar convencidos entre mas jóvenes mejor.



sábado, 27 de junio de 2020

A junta do motor (Sarámago transcripción)

La junta de Motor se trata de un artículo públicado por el escritor José Saramago (1922-2010) en su blog (Ahora libro) "El Cuaderno" Me ha gustado por razones especiales (trabajo de mecánico) la dejo aquí para futuras lecturas.
Al final del artículo pongo la fuente.

A JUNTA DO MOTOR (Por José Saramago)

Hace más de sesenta años que debería saber conducir un automóvil. Conocía bien, en aquellos remotos tiempos, el funcionamiento de tan generosas máquinas de trabajo y de paseo, desmontaba y montaba motores, limpiaba carburadores, afinaba válvulas, investigaba diferenciales y cajas de cambio, instalaba pastillas de frenos, remendaba cámaras de aire pinchadas, en fin, bajo la precaria protección de un mono azul que me defendía lo mejor que podía de las manchas de aceite, efectué con razonable eficiencia casi todas las operaciones por las que tiene que pasar un automóvil o un camión a partir del momento en que entra en un taller para recuperar la salud, tanto la mecánica como la eléctrica. Solo me faltaba sentarme tras un volante para recibir del instructor las lecciones prácticas que culminarían en el examen y en el soñado aprobado que me permitiría ingresar en la orden social cada vez más numerosa de los automovilistas con carnet. Sin embargo ese día maravilloso nunca llegó. No son sólo los traumas infantiles los que condicionan e influyen en la edad adulta, también los que se sufren en la adolescencia pueden tener consecuencias desastrosas y, como en el presente caso sucedió, determinar de manera radicalmente negativa la futura relación del traumatizado con algo tan cotidiano y banal como es un vehículo automóvil. Tengo sólidas razones para creer que soy el deplorable resultado de uno de esos traumas. Es más: por muy paradójica que la afirmación le parezca a quien de las íntimas conexiones entre las causas y los efectos simplemente tenga ideas elementales, si en mis verdes años no hubiese trabajado como mecánico en un taller de automóviles, hoy, probablemente, sabría conducir un coche, sería un orgulloso transportador en lugar de un humilde transportado.
Además de las operaciones que he citado antes, y como parte obligatoria de algunas de ellas, también substituía las juntas de los motores, esas finas placas forradas de hoja de cobre sin las que sería imposible evitar las fugas de la mezcla gaseosa de combustible y aire entre la cabeza del motor y el bloque de los cilindros. (Si el lenguaje que estoy usando le parece ridículamente arcaico a los entendidos en automóviles modernos, más gobernados por computadores que por la cabeza de quien los conduce, la culpa no es mía: hablo de lo que conocí, no de lo que desconozco, y suerte que no me ponga a describir la estructura de las ruedas de los carros de bueyes y la manera de uncir estos animales al yugo. Es materia igualmente arcaica en la que también tuve alguna competencia). Pues bien, un día, después de haber acabado el trabajo y colocado la junta en su sitio, después de haber apretado con la fuerza de mis diecinueve años las tuercas que sujetaban la cabeza del motor al bloque, me dispuse a realizar la última fase de la operación, es decir, llenar de agua el radiador. Desenrosqué pues el tapón y comencé a verter por la boca del radiador el agua con que había llenado la vieja regadera que para ese y otros efectos teníamos en el taller. Un radiador es un depósito, tiene una capacidad limitada y no acepta ni un mililitro más que la cantidad de agua que quepa. Agua que se siga echando es agua que transborda. No obstante, algo extraño estaba pasando con ese radiador, el agua entraba, entraba, y por más agua que se le metiese no la veía subir danzando hasta la boca, que sería la señal de que estaba acabada la operación. El agua que ya vertida por aquella insaciable garganta habría bastado para satisfacer dos o tres radiadores de camión, y era como si nada. A veces pienso que, sesenta y muchos años pasados, todavía hoy estaría intentando llenar aquel tonel de las Danaides si de pronto no hubiera notado un ruido de agua cayendo, como si dentro del taller hubiese una pequeña cascada. Fui a ver. Por el tubo de escape del coche salía un abultado chorro de agua que, poco a poco, ante mis ojos estupefactos, fue disminuyendo de caudal hasta quedar reducido a unas últimas y melancólicas gotas. ¿Qué había pasado? Colocaría mal la junta, cerraría algo entre la cabeza del motor y el bloque que debería haber abierto, y, mucho más grave, facilitaría pasos y comunicaciones donde no debería haberlas. Nunca llegué a saber que vueltas tuvo que dar la pobre agua para salir por el tubo de escape. Ni quiero que me lo digan ahora. Para vergüenza ya tuve suficiente. Es posible que fuera en ese día cuando comenzara a pensar en hacerme escritor. Es un oficio en el que somos al mismo tiempo motor, agua, volante, cambios de marcha y tubo de escape. Tal vez, al final, el trauma haya valido a pena.

Fuente
 https://cuaderno.josesaramago.org/59584.html



sábado, 13 de junio de 2020

Thor Heyerdahl y la expedición de la Kon-Tiki




Durante una travesía o situación de supervivencia, los problemas del mundo civilizado dejan de brillar por su importancia para dejar paso al "Instante" y vivir el día a día.
Tal situación acontece con el viajero que debe resolver problemas inmediatos.
Viajar algo a la "aventura" es una manera de aprender para el sujeto de vida sedentaria y bolsillo nutrido, que los problemas son más imaginarios que reales.
Y en una de esas puede resultar terapéutico.



Estoy leyendo "La expedición de la Kon-Tiki de Thor Heyerdahl (1914-2002) El Noruego aventurero, estudioso, geógrafo, etnógrafo y botánico... En 1947 se lanzó a la mar en una balsa construida por troncos de un árbol llamado "balsa" en compañía de un loro, cinco hombres y amigos, en total seis incluyendo a él: Heyerdahl, Knut Haugland, Bengt Danielsson, Erick Hesselberg, Torstein Raaby y Herman Watzinger... 



Pretendía demostrar a los incrédulos su teoría de que la Polinesia, había estado habitada por personas autóctonas de sur América, procedentes del territorio del Perú.
Teoría que solo se fundamentaba en restos arqueológicos, plantas, y rasgos físicos de los habitantes de aquellas islas.



Como decía mas arriba, la balsa fue una copia idéntica a la usada por los antiguos pobladores, basada en las ilustraciones dejadas por los conquistadores Españoles; construida con una especie de árbol del mismo nombre, cuya madera posee propiedades de flotación e impermeabilidad adecuadas para su larga estadía en agua. Fue cargada con hiervas de distinta especie, frutos y agua en abundancia, aunque en sus escritos registrados en el libro maneja que ni un solo día de la travesía, les faltaron peces sobre cubierta y agua procedente de la lluvia.

Para mí es un libro de aventuras con mucha cantidad de exotismo. Me gusta. Será cosa mía; en algunas partes me sabe a un poco de Hemingway, con una combinación de William Hope Hodgson en otras.
Lagartijas del tamaño de un caimán, hormigas gigantescas.
Pulpos enormes de ojos fosforescentes y malignos, serpientes de las profundidades que visitan por la noche, cangrejos porfiados, peces voladores, delfines, caza de tiburones, ballenas y cachalotes. Peces dorado que mutan de color al momento de morir. Una huerta a bordo. Amistades singulares. 
Lo suficiente para pasarla bien. Atardeceres fascinantes, aguas de azul turquí.
Ahí está para quién disfrute con este tipo de literatura.

"Algunas veces salíamos también en el botecillo de goma para vernos de noche. Se levantaban por todas partes olas negras como montañas de carbón y una centelleante miríada de estrellas tropicales arrancaba un desmayado reflejo del plancton en el agua. El mundo era simple: estrellas en la obscuridad. Que fuera el año 1947 antes o después de Cristo, pronto careció de significado alguno. Vivíamos y nos sentíamos vivir con vigilante intensidad. Nos dábamos cuenta de que para los hombres anteriores a la época de la técnica, la vida había sido también plena e intensa; en realidad, más llena y más rica en muchos aspectos que la vida del hombre moderno. En cierta forma, el tiempo y la evolución habían cesado de existir; todo lo que hoy era real e importante, lo había sido antes y seguiría siéndolo después."






jueves, 7 de mayo de 2020

Mary Tifoidea



Esta ilustración corresponde a un dibujo que el diario “The New York American publicó en 1909. Se trata de Mary Tifoidea, una pobre mujer Irlandesa. Emigrante. Que se desenvolvió como cocinera durante 1900 a 1907 para familias adineradas y potentadas del estado de New York. Mary Tifoidea fue descubierta con la característica de ser portadora de la enfermedad y mostrarse asintomática. Fue condenada a un aislamiento de por vida a partir de la fecha de su segunda detención. Algunas fuentes manejan que pudo haber provocado mas de media centena de muertes. Finalmente el gobierno de los Estados Unidos la condenó a un confinamiento que duró de por vida (23 años para ser exactos) hablamos del año de 1938, la mujer contaba con 69 años de edad y la causa de la muerte fue un infarto. 23 años de soledad y encierro.

(Detalles mas, detalles menos) su historia resumida fue mas o menos así:

Mary Mallon era como se llamaba. Irlandesa nacida el 23 de Septiembre de 1869. Para 1900 se encontraba en EUA, tratando de abrirse camino en la vida. Buscando una oportunidad, laborando para una casa de gente adinerada en Westchester New york. La historia maneja que en algo así de dos semanas todos los miembros de la casa enfermaron de fiebre tifoidea. Mary se vio en la necesidad de abandonar ese puesto de trabajo sin un sentimiento de culpa ni sospecha.
Para 1901 se encontraba laborando nuevamente para una familia potentada de Manhattan. Los integrantes de esta otra familia corrieron la misma suerte de la anterior.
Para 1906 obtuvo el puesto de cocinera para un banquero que había alquilado una mansión en Long Island. Al poco tiempo una de sus hijas enfermó del mismo padecimiento, para posteriormente presentarse los mismos síntomas en otros miembros de la familia y sirvientes que fueron hospitalizados.
El dueño de la mansión tuvo bastante mal presentimiento. Se sabía que la fiebre tifoidea era una enfermedad propia de zonas marginadas. Así que contrató los servicios de un especialista sanitario: George Soper.
Soper investigó a fondo las estancias de la mansión y sin encontrar nada, tuvo la feliz inspiración y la suficiente sagacidad de investigar mas a fondo. Sospechaba que quizás la enfermedad viniese de la servidumbre.
Se dio a la tarea de buscar información por otros medios encontrando casos similares en los que “increíblemente” un denominador común era la cocinera que había trabajado para el banquero.

La especialidad de Mary Mallon era “helado de melocoton troceado a mano”
Luego de la denuncia y las gestiones solicitadas por George Soper la cocinera fue capturada y trasladada a un hospital. Pero desconoció ser portadora de esa extraña enfermedad que le atribuían. Logró escapar luego de atacar a un policía, cuando finalmente le echaron el guante, se llevó acabo un estudio de materia fecal y encontraron una bacteria llamada Salmonella typhi. Realmente ella no sabía ¿Por qué le hacían aquello? Se preguntaba ¿qué crimen habría cometido para merecer eso?

Para 1907 se encontraba confinada en el hospital de Riverside, del cual fue liberada en 1910, bajo la condición de no volver a desempeñarse en su oficio de cocinera.
Tiempo después, al parecer, alteró su identidad y para 1915, saltó a conocimiento publico un brote de fiebre tifoidea. El resultado fueron dos personas fallecidas y 25 enfermas.
Su confinamiento fue nuevamente en Riverside, esta vez hasta su muerte, luego de 23 años, sin recibir noticias, sentir el olor de las estaciones, ni tener contacto humano alguno. Todo en completo confinamiento.

Para quién guste ahondar mas en el tema, lo dejo a su arbitrio. Un tema bastante oportuno para los tiempos que corren.